|

Hillary Clinton, candidata y mujer
Hillary
Clinton puede ser el mejor cartel electoral de los demócratas para las
presidenciales de 2008 pero, a la vez, moviliza el voto de los republicanos
como ningún otro rival y los sectores más conservadores la califican de
bruja y de diablo, influenciados por el potente y mediático discurso
neocon.
Hillary,
tras mostrarse como una política dura e insensible, no duda ahora en
aprovechar las sutilezas de una feminidad embaucadora y romántica,
utilizando la seducción antes que la convicción. Sus largos silencios
durante algunos de los más escandolosos episodios de la administración Bush
delatan una personalidad paciente y calculadora que provoca recelo. Coquetea
sin disimulo en sus ya famosos desayunos con oración, mientras sirve café a
sus invitados. Algunos de sus rivales y colegas senadores babean al ser
preguntados por cuántos terrones de azúcar desean, mientras Hillary sigue
avanzando por una selva de testosterona y machismo misógino.
Maureen
Dowd columnista de The New York Times afirmaba que el reto de una
candidata a la presidencia de los Estados Unidos no es muy diferente al rol
que las mujeres con poder deben representar para ser aceptadas en una
sociedad conservadora. “Cuarenta años después de que el feminismo
irrumpiera impetuosamente en escena, las mujeres en puestos de
responsabilidad siguen reflexionando todavía sobre cómo combinar fuerza y
sexualidad sin que les salga el tiro por la culata. Pensemos en lo ocurrido
en Hewlett-Packard, la empresa tan progresista de Silicon Valley. Carly
Fiorina fue despedida de su cargo de presidenta después de un mandato
con todos los rasgos masculinos estereotípicos.”
En un país
mojigato y de falsa moral, Hillary juega fuerte con su condición de mujer.
No se ha opuesto a que el artista Daniel Edwards haya presentado una
escultura de su busto con un escote pronunciado y senos voluminosos, ¡pero
con sujetador!, en el Museo del Sexo de Nueva York, bajo el título “Busto
presidencial de Hillary Rodham Clinton: la primera mujer presidente de los
Estados Unidos”. El artista obtuvo la inspiración al leer las
declaraciones de la musa onírica de la masculinidad, Sharon Stone,
que declaró recientemente: “Hillary es fantástica, pero es demasiado
pronto para que se postule a la presidencia. Puede sonar raro, pero una
mujer debe haber dejado atrás su sexualidad para ser candidata. Hillary
todavía tiene un gran atractivo sexual y no creo que la gente lo acepte. Es
demasiado amenazador”. Y, de nuevo, Hillary, calla y permite.
Hillary
ganó la nominación de candidata a senadora, por uno de los dos escaños que
tiene Nueva York en el Senado, con un abrumador 83% frente a su oponente
Jonathan Tisani, del ala izquierda del partido Demócrata. Este había
hecho de la oposición a la guerra de Irak el eje de su campaña apoyado por
numerosos grupos y redes progresistas movilizados por blogs y redes de
izquierdas. No pudieron contra el poderío de Hillary aunque sí fueron
capaces de apear, en el proceso de primarias entre los demócratas de
Connecticut, al que fuera número dos de la candidatura de Al Gore, el
senador Lieberman.
El rival de
Hillary, el aspirante republicando John Spencer que va 35 puntos por
debajo en las encuestas, ha embarrancado definitivamente sus aspiraciones
electorales. A Spencer le salió el tiro por la culata al afirmar que la
senadora debía haberse gastado una fortuna en cirugía estética a juzgar por
“lo fea que era de joven” y se atrevió a comentar, creyéndose
simpático: “¿No has visto sus fotos cuando estaba en la universidad? No
entiendo como Bill pudo casarse con ella”. Hillary no ha dudado
en bromear en público sobre su tiempo disponible “entre cirujano y
esteticista” para estar con sus electores en los múltiples actos
políticos y cívicos a los que asiste para impulsar su reelección con la
vista puesta en las presidenciales de 2008.
El morbo de
la madura sexualidad de Hillary y la relación con los cánones de belleza
clásicos le permite centrar el debate en una cuestión de género y personal
en lugar de la clásica postura ideológica y programática, al tiempo que
aumenta su fuerza y su dinero. Entretenidos en el escote de Hillary nadie se
centra en sus posiciones sobre política exterior, por ejemplo, y mientras ha
recaudado 35 millones de dólares y cuenta con el apoyo del 65% de los
neoyorquinos. Despierta temor entre los rivales y una mal disimulada envidia
entre los colegas.
Las
acusaciones y denuncias con contenido sexual han marcado la campaña. La
estrategia es destruir la credibilidad moral del oponente que, en la
sociedad conservadora norteamericana, hace más daño que la corrupción. Esta
se perdona, el adulterio se castiga si se hace público. Pero las denuncias
sobre el uso indebido de teléfonos y mails institucionales para el acoso o
la compra de favores sexuales inhabilitan definitivamente a los políticos y
han inundado la campaña hasta la náusea.
Mientras,
de manera más recatada y púdica, en el campo contrario, el cerco de la
prensa rosa sobre Condoleezza Rice aflora por primera vez para
insinuar romances ocultos con los ministros de exteriores británico,
italiano y, recientemente, con el joven ministro canadiense. Durante años el
zumbido del rumor ha sonado fuerte alimentando una orientación sexual
lésbica de quien puede ser, en el bando republicano, la otra candidata. Pero
si ser una atractiva mujer puede ser un handicap insalvable para ser
candidata, imagínense lo que puede s¡gnificar si además se la etiqueta de
lesbiana. Rice es soltera y, para la moral norteamericana, ese hecho
despierta mucho más recelo que ser divorciada.
Las presidenciales de 2008 pueden tener una o dos candidatas
a presidente. Y el debate sobre la idoneidad de que una mujer ocupe el
sillón de la sala oval será inseparable del comentario permanente sobre sus
respectivos atractivos, explícitamente sexuales. Son conscientes de las
trampas y de las oportunidades y de ellas dependerá administrar sus
atractivos políticos, y también personales, para conseguir sus objetivos.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor
de comunicación.
Revista Dosdoce 07.11.2006
(versión en pdf)
Condoleezza Rice
La Secretaria de Estado de
Estados Unidos es una de las personas clave del círculo más próximo al
presidente George W. Bush con quien le une una gran amistad, compartida
también con su esposa Laura. Los tres pasan largos fines de semana hablando
de política y fútbol americano en Camp David, en reuniones familiares
presididas por Bush padre, ex presidente y ex director de la CIA. Bush
junior ha llegado a afirmar que “después de su esposa, Condi, es la primera
persona con la que habla por las mañanas y una de las últimas con las que
discute por las noches”.
Una trayectoria brillante
La amistad de Condoleezza Rice con la familia viene de lejos. Con Bush padre
entró en el Consejo Nacional de Seguridad como asesora sobre la ex Unión
Soviética y Europa del Este, siendo la primera mujer que formaba parte del
selecto grupo de asesores presidenciales. Sus antecedentes académicos eran
de récord: Ingresó en la Universidad de Denver con 15 años y se licenció cum
laude en Ciencias Políticas con tan sólo 19. Después de un máster y un
doctorado, con 26 años, Rice ejerció de profesora en el Centro Universitario
de Stanford para la Seguridad Internacional y el Control de Armas llegando a
ser la rectora más joven del país y la primera de raza no blanca en ocupar
ese cargo.
Cuando la administración Bush
subió al poder en el año 2000, el prestigio intelectual y la influencia de
Rice sobre las estrategias republicanas en política internacional eran ya
indiscutibles. Protegida y alentada por la que fuera entonces primera mujer
Secretaria de Estado de EE.UU., Madeleine Albright y su esposo Josef Korbel,
un refugiado checo, rápidamente se convirtió en una asesora imprescindible
para George W. Bush. Su capacidad pedagógica y su fortaleza conceptual
fueron claves para su incorporación en el equipo del presidente, quien
necesita consejeros que le simplifiquen la complejidad, con análisis claros
y sencillos. La primera persona que le dijo al presidente que los Estados
Unidos estaban siendo “atacados” el 11S y, por lo tanto, en “guerra”, fue
Rice. Ella fue la ecargada de definir las condiciones políticas y
ambientales necesarias para el desarrollo de la estrategia de guerra
preventiva contra el terror, en sustitución de la obsoleta estrategia de
disuasión militar sostenida durante la etapa de la Guerra fría.
Una fuerte personalidad
El perfil de Rice está definido por cuatro características que la convierten
en una de las personas más populares en los Estados Unidos y en el resto del
mundo. Primero, una sólida formación académica; segundo, una singular y
progresiva carrera de liderazgo político inusual en una mujer, negra y
joven; tercero, unos orígenes humildes y duros que han formado un carácter
basado en el esfuerzo y en la moral religiosa; y, cuarto, un estilo formal
cuidado y trabajado al detalle que, junto a su sensibilidad artística y sus
cualidades en las relaciones humanas, la proyectan públicamente como la
figura con mayor proyección internacional de los próximos años.
El padre de Rice, pastor y
profesor de instituto, compartió con ella su entusiasmo por el deporte y el
conocimiento. De su madre, profesora de música, heredó la sensibilidad por
el piano y su habilidad con este instrumento la llevó a matricularse para
estudiar música con la intención de convertirse en una pianista de música
clásica. Ambos le enseñaron otra valiosa lección, inculcándole que en los
Estados Unidos no había límites para el poder de quien se esfuerza, siendo
la educación la mejor respuesta ante la segregación y los prejuicios.
El repertorio musical de la
“princesa guerrera”, como la conocen en la Casa Blanca, es clásico: El
quinteto con piano y el segundo concierto de Brahms son las obras que la han
tenido ocupada en los últimos tiempos. Shostakovich figura también entre sus
músicos predilectos. Interpretó, paradójicamente, la delicada composición
“Oración por la paz” de Brahms, durante la clausura de la tradicional y
ridícula gala de la conferencia de la ASEAN (Asociación de Naciones del
Sudeste Asiático) del pasado mes de julio, recibiendo numerosos elogios de
los ministros de exteriores allí presentes. El bochorno ha sido habitual en
este tipo de veladas, incomprensibles para la mayoría de la opinión pública
que se escandaliza viendo a sus ministros haciendo el payaso con actuaciones
patéticas, mientras el mundo se desangra por su pasividad irresponsable o su
actuación deliberada.
Un estilo propio
Rice sorprendió a todos los invitados haciendo su entrada en el hotel Istana
de Kuala Lumpur ataviada con un glamouroso vestido rojo diseñado por Faisol
Abdulá, un amigo del primer ministro malasio. Horas antes, en su etapa en
Israel, se pudo observar su estilo más conocido. Trajes chaquetas de corte
clásico, ceñidos, que resaltan la silueta y las piernas de una mujer de 50
años que se conserva en forma con ejercicio y dieta regulares. Tejidos con
colores cálidos o azules oscuros y negros. Grandes botones y solapas largas
y rectas. Corte de mangas japonés para realzar sus largas manos y brazos, y
las muñecas, siempre descubiertas, sin bolsos, sin carteras, ni dossieres
que dificulten la visibilidad del conjunto.
Rice se maquilla con habilidad,
está bien asesorada. Naranjas suaves en las mejillas. Labios intensos que
resaltan su retocada dentadura. Peinado lacio -haciéndonos olvidar sus rizos
afroamericanos- que se presenta inmóvil y refuerza sus facciones y
expresividad. Mueve las manos con energía y con visibilidad calculadas. Sus
largos dedos numeran habitualmente sus argumentos con solvencia y
plasticidad. Su cuello alargado y trabajado luce casi siempre collares con
grandes perlas blancas, a juego con los pendientes (también de grandes
perlas, montadas sobre una base de oro). La perla simboliza la creatividad,
la fertilidad femenina, el conocimiento, la pureza. También la humildad y la
salud. Atributos, todos ellos, que encajan en la cuidada puesta en escena de
Rice y que forman parte del poder y la persuasión de la comunicación del
busto y de la cabeza.
Rice debe saber que, aunque
abundan las leyendas sobre las perlas, hay un hecho innegable: las perlas
son la gema conocida más antigua, considerada durante siglos la de más
valor, compitiendo con el oro en simbolismo de riqueza y poder. Los indios
de Norteamérica, por ejemplo, usaban las perlas de agua dulce del río
Mississippi para hacer collares, cosiéndolas a los tocados y colocándolas en
adornos de cobre. Y en el Corán se dice que un buen musulmán, cuando entra
en el Reino del Cielo, “es coronado con perlas de un brillo incomparable y
le esperan hermosas doncellas que parecen perlas ocultas”. Seguro que lo
sabe bien. Rice no deja nada al azar.
Una rivalidad creciente
La historia de la presidencia de EE.UU. cuenta con músicos notables como
Jefferson, Nixon, Truman, Wilson o Clinton y con melómanos como Kennedy.
Pero ninguna mujer. Ni blanca, ni negra. Ni demócrata, ni republicana. Ni
con perlas, ni sin ellas. Las elecciones legislativas de noviembre de este
año pueden darnos pistas sobre el futuro de los candidatos o candidatas para
las próximas elecciones presidenciales de 2008.
En el campo republicano, Rice
va asumiendo cada día más protagonismo y liderazgo. Su suerte puede estar
íntimamente ligada al desenlace libanés, con la paz regional de fondo, y a
la retirada ordenada de Irak. Pero todavía quedan dos años. Tiene tiempo.
Y, en el otro campo, el
demócrata, Hillary Clinton espera agazapada, acumulando recursos de todo
tipo. Pero la prudencia puede jugarle una mala pasada como le ha sucedido al
que fuera número dos de Al Gore en las presdidenciales de 2000, el veterano
y poderoso senador Lieberman. Éste ha perdido las primarias demócratas en el
Estado de Connecticut para las legislativas del próximo noviembre, frente a
un desconocido que le ha superado manifestando una radical oposición a la
guerra de Irak.
Quizás ha llegado el momento de
las perlas. Hillary contra Condoleezza. La más codiciada frente a la más
codiciosa.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor
de comunicación.
Revista Dosdoce 04.09.2006
(versión en pdf)
Cazadores cazados
Hay una
opinión pública muy extendida que cree que los políticos solo buscan la
foto. Debe contribuir, sin duda, la certeza de que en la política
profesional las fotos se piensan, se programan y se pactan, si es necesario.
Incluso es habitual condicionar la agenda para disponer de las garantías
necesarias que permitan obtener la foto adecuada, en el momento adecuado y
en el medio adecuado. Las fotografías forman parte de la estrategia de
comunicación y sirven eficazmente para fijar prioridades políticas. En
definitiva, son el reflejo de la gestión y del poder. Nadie mejor que
Alfonso Guerra para expresar dicha relación cuando afirmó, a principios de
los ochenta: «Quien se mueva, no sale en la foto». La frase es todo un
tratado de política contemporánea. Algunos que salieron del encuadre la
recuerdan bien. Curiosamente, los que promovieron el cambio en
España, aprendieron rápido que el poder se retiene si se retrata inmóvil.
Pero hay
también otras fotos no oficiales. Las que no son buscadas y sorprenden a los
políticos. Y no me refiero a las fotos robadas, privadas y
personales, sino a las fotos imprevistas e inesperadas que acostumbran a ser
un serio problema para la política formal. La democratización de la
tecnología y la popularización de los dispositivos móviles de todo tipo han
convertido a cada ciudadano en un reportero con capacidad para recuperar el
carácter instantáneo y libre de la imagen. Cámaras digitales de calidad
profesional, teléfonos móviles de última generación y cámaras web ágiles y
versátiles convierten la mirada de cualquiera en un encuadre fotográfico a
golpe de clic. Internet hace el resto y multiplica su potencial. Hoy,
cada ciudadano es un periodista en potencia capaz de comprometer y
sorprender hasta al mismo presidente.
De anécdota a problema
La mayoría de las otras fotografías pillan a los políticos con una sonrisa
impropia de su responsabilidad. Hay cosas que no hacen gracia y que son muy
serias. Los ciudadanos son muy exigentes con la sonrisa del político.
La
reclaman cuando no se ofrece, pero la censuran –y de qué manera- si es
inadecuada. Fotografiarse como un hincha más con una bandera
preconstitucional (Zaplana), bailando en una discoteca cuando
Catalunya es azotada por un temporal y eres conseller en cap (Mas), o
colgándose una kufiya palestina cuando eres presidente y en pleno
conflicto libanés (José Luis Rodríguez Zapatero) provoca sonrisas forzadas
ante las cámaras y la relajación del político que quiere agradar a sus
admiradores. Sonrisas y relajos que, al día siguiente, se convierten en una
mueca desagradable al ver las imágenes publicadas. Hay fotos imprevistas que
pueden dejar de ser una «ané cdota»,
como ha dicho recientemente la vicepresidenta, para convertirse en un serio
problema. La imagen es muy reveladora. Y los ciudadanos no la olvidan
fácilmente. La foto de las Azores, por ejemplo, perseguirá a Aznar toda
su vida.
Además
de la sonrisa inoportuna, otra de las situaciones que sorprenden a nuestros
políticos es el gesto desinhibido y espontáneo que se convierte en excesivo
dependiendo de la fotografía. Los líderes del PP tienen una cierta
predilección por los zapatos. Aznar los ponía encima de la mesa en el rancho
de Bush como un gesto campechano de familiaridad (o de mala educación, según
se mire). Javier Arenas, actual líder de los populares andaluces, fue
retratado haciéndose lustrar los zapatos por un limpiabotas mientras leía la
prensa internacional. Los socialistas, en cambio, han lucido más los
pañuelos con bastante soltura y discreción. Han explorado las virtudes de la
proximidad, por ejemplo, anundándose pañuelos rojos en el cuello en
concentraciones sindicales, cubriendo sus cabezas como gesto de complicidad
de género y de respeto cultural en viajes internacionales, o
poniéndolos sobre sus hombros como deferencia amistosa y solidaria en
concentraciones juveniles.
A veces,
lo que empieza como un movimiento espontáneo acaba convirtiéndose en un
momento embarazoso cuando la fotografía supera el contexto en el que se
produce y aparece en los medios de comunicación, incorporando nuevos relatos
y percepciones públicas.
Risas
incómodas, gestos impropios y momentos inoportunos. Otra situación explosiva
sucede cuando la fotografía te descubre fuera de lugar. Cazar, como Fraga,
cuando se hunde el Prestige, y hacerse una foto de recuerdo, es feo.
No estabas en el lugar en el que se supone que deberías estar. Ni tampoco
haciendo lo que se espera de tu responsabilidad. En sus tiempos, hubiera
velado el carrete por la fuerza. Ahora ya no es posible. La democracia
digital nos hace más libres todavía.
Las
malas compañías también te retratan. Hay imá genes
que te persiguen y se vuelven pesadillas. Fotografías que antes eran
aceptables y después, por cambios políticos o históricos, se convierten en
detestables. Y ya no puedes escapar de los flecos de tu pasado.Dicen que
Jordi Pujol se
enfurecía con una foto suya con Jesús Gil. Los tiempos del retoque del
negativo han pasado. El rastro digital es tan potente que siempre se
encuentra esa fotografía comprometedora.
Aristóteles escribió
ya en su libro Metafísica que «todos los hombres desean por
naturaleza saber» y añadía: «De todos los sentidos, la vista es el que nos
proporciona mayor placer y conocimiento». Nada es más frágil que la opinión
pública sobre los políticos. Una foto inoportuna, una pose excesiva, una
compañía incómoda o, simplemente, un descuido puede ser la fotografía clave
de una legislatura. La decisión dependerá, fundamentalmente, de ustedes,
pero algunas imágenes pueden decantar un buen puñado de votos para ganar o
perder unas elecciones.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación.
El Periódico 23.07.2006 (versión en pdf)
◊
(versión en catalán)
El poder de la liturgia
El que fuera Prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe durante 24 años ha roto todos
los estereotipos vaticanistas hasta llegar a convertirse en Benedicto XVI.
El primero –y el más relevante- es que entró como papable y salió
como Papa, contradiciendo la muy extendida tradición popular que aseguraba
justo lo contrario. No ha sido el único reto que ha superado Ratzinger hasta
convertirse en Pontífice. Una larga trayectoria de visibilidad litúrgica le
ha otorgado un papel de referencia determinante que le ha permitido
maniobrar en la Curia, mantenerse en el poder y postularse como firme
candidato hasta lograr la mitra papal. El cardenal Ratzinger renovó por tres
mandatos consecutivos –práctica inusual- el puesto de prefecto. Durante 24
años, coincidiendo con la creación de la Televisión Vaticana, en 1983,
ejerció su autoridad con mano inflexible convirtiéndose en el guardián de la
doctrina y en el martillo de las iglesias populares y de la teología de la
liberación. Desde esa privilegiada posición, fue el encargado de oficiar la
misa que daba inicio al ritual del cónclave. Su intervención, retransmitida
en directo por televisiones de todo el mundo, fue un alarde escénico de gran
magnetismo. Semanas antes, el cardenal Ratzinger también, habló por primera
vez en nombre de un Papa gravemente enfermo y silencioso, durante la
celebración de la Vigilia Pascual, momento central en la vida de los
católicos. También ofició la espectacular misa de exequias de Juan Pablo II,
como decano del Colegio Cardenalicio, que fue concelebrada por 164
purpurados y 320 sacerdotes, ante más de 200 jefes de Estado y de Gobierno y
millones de espectadores en todo el mundo.
Nunca antes, nunca, un prefecto
de la fe había sido Papa. Y, de
hecho, muy pocos Decanos lo han sido. ¿Cuánto le debe el Papa Benedicto XVI
al litúrgico Ratzinger? Seguramente mucho más de lo que ahora podemos
analizar. La fuerza visual y estética de la escenografía vaticana –púrpuras
fascinantes y simetrías perfectas- pensada y difundida a través de la
televisión, ha creado un efecto hipnótico, para creyentes y no creyentes.
Sólo la magia del rito y de la tradición pueden explicar cómo millones de
ciudadanos en todo el mundo (y miles de fieles en la misma plaza romana de
San Pedro) pudieron debatir, durante más de 10 minutos, sobre la certeza del
color blanco de aquella débil humareda grisácea. Confusión que sólo fue
resuelta por el tañir de las campanas que confirmaron la elección papal.
Tradición y modernidad
El control litúrgico y su difusión mediática han sido una fuente de poder
para el actual Papa. Conocedor del valor incalculable de la imagen en la
construcción de la autoridad, ha planeado con precisión y detalle la
liturgia vaticana de los útlimos 25 años. El protocolo escénico y la
secuencia del rito responden a un patrón jerárquico intenso con el objetivo
de crear una atmósfera de memoria y de emoción irrepetible. Los que
participan de las grandes celebraciones litúrgicas sienten un momento que
intuyen duradero en sus vidas. Es la experiencia única de la concelebración
la que produce un efecto de participación antropológica en lo colectivo, lo
que los creyentes llaman comunión en la fe.
La acción litúrgica es
fundamental para la Iglesia católica.
El Concilio Vaticano II señaló su importancia y centralidad: «La liturgia es
la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la
fuente de donde mana toda su fuerza». Lo vemos estos días en Valencia con
toda su intensidad: Tradición secular, grandes concentraciones y modernidad
en la difusión mediática.
El Papa icónico
Benedicto XVI sigue sorprendiéndonos. En el último año ha conseguido gran
proyección pública con un estilo muy personal y muy visual. No será viajero
como su antecesor, pero está conseguiendo una presencia mediática superior
gracias a su habilidad para conseguir imágenes nuevas, aparentemente
chocantes, pero muy atractivas y próximas.
En Navidades pasadas llamó a
“defender las tradiciones navideñas” y pidió que estas costumbres sean
transmitidas a los jóvenes para luchar contra una
cultura
que “intenta hacer desaparecer los símbolos cristianos de la Navidad”. Y
mientras proclamaba que tales tradiciones forman parte del patrimonio de
nuestra fe y de nuestra cultura, se caló un gorro de terciopelo rojo y
bordes de piel blancos, llamado camauro, y vistió una capa roja que fue muy
utilizada por los pontífices desde la edad media hasta el siglo XIX. Una
puesta en escena icónica tradicional pero de gran aceptación popular y
comercial para un mensaje conservador. “¡Como Papá Noel!”, exclamaron los
turistas. Éxito asegurado.
SIMBOLOGÍA. El Papa se cubre y
adorna –consciente del poder simbólico de la cabeza- con gorros civiles y
espectaculares mitras con una habilidad y eficacia extraordinarias. Le hemos
visto con casco de bombero o con casquete militar italiano (con pluma
incluída) en vivo contraste con sus túnicas de hilo y seda. Sus fotos han
dado la vuelta al mundo y conectan con públicos y países diversos gracias al
atractivo de su imagen. El Papa llegó a España, mu cho
antes de su viaje a Valencia, el día que se puso el tricornio de la Guardia
Civil. Fue portada en todos los diarios españoles y muchos internacionales.
El mundo simbólico también ha llegado hasta los contrarios del gasto público
y de las incomodidades ciudadanas que genera una visita pontificia. La
plataforma Nosaltres no t’esperem ha utilizado la estética de las señales de
circulación -el triángulo de peligro con una mitra en su interior- para
expresar su rechazo. Símbolos contra símbolos.
El Papa del márketing
Benedicto XVI también se ha convertido en uno de los personajes más deseados
por los responsables del product placement (una técnica muy usual en las
estrategias de márketing que consiste en colocar el producto en cuestión en
lugares bien visibles). The Wall Street Journal resumía en un reportaje que
el Papa ha lucido gafas de sol de Serengeti, camina sobre zapatos Geox o
mocasines de Prada y tiene un iPod con su nombre grabado.
Muchas empresas compiten por
prestar o asociar servicios para el Papa más comercial de la historia.
Volkswagen y BMW, por ejemplo, mantien en
una dura pugna por ver quién fabrica el nuevo papamóvil que reemplazará al
donado por Mercedes en los años 80. Benedicto XVI vende porque comunica casi
en silencio, con la fuerza de la imagen, con un rostro y una sonrisa que
reflejan bondad y paciencia infinitas. Su inmovilidad aparente y su
fragilidad son de una fuerza extraordinaria. Las arrugas de sus túnicas
rozan lo escultórico y nos recuerdan siglos de arte sacro. Es un icono
global del siglo XXI y, a la vez, el jefe de una Iglesia con más de 20
siglos. No me cabe ninguna duda que su papado dejará también una profunda
huella cultural y estética en un momento en que los códigos secretos y los
símbolos históricos están de moda. Benedicto XVI conoce el valor de la
liturgia y de la historia y sabe utilizarlo eficazmente en el presente. Por
eso tiene tanto futuro.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación.
El Periódico 09.07.2006 (versión en pdf)
◊
(versión en catalán)
Documentos de interés:
Nuevos
liderazgos
Seis años después de que el polítólogo, Giovanni Sartori, nos
hablara del fenómeno del “homo videns”, reflexionando sobre el poder
creador de opinión de la imagen, -y en especial de la televisión-, una nueva
comunidad de ciudadanos on line fue determinante en la campaña presidencial
de 2004 en EE.UU. La campaña del pre-candidato democráta Howard Dean
cambiaba la manera de entender la política en Internet, abriendo el debate
sobre si estamos ante un nuevo medio que caracteriza un momento político,
como en su día lo hicieron la radio, la televisión o la prensa, o bien, si
estamos en una nueva etapa de la acción política caracterizada por
desarrollarse en la Red y de manera participativa.
Joseph Graf, director del proyecto Democracia & Internet, del
Institute for Politics, Democracy & The Internet de la Universidad de
George Washington, y co-autor del estudio Political Influentials Online, les
definió con el término Online Politicals Citizens. Graf destacó en el
estudio que el 69% de ciudadanos políticos en Red son “influentials”,
influyen en las decisiones de sus vecinos hasta el punto de hacerles pensar
sobre qué comprar, a que políticos a apoyar, o dónde ir de vacaciones.
Dos años después, los Ciudadanos Políticos en Red (OPC’s) en España
han protagonizado los últimos movimientos políticos de fondo más
innovadores. De la movil-ización del Pásalo del 11 al 14M de 2004,
que cuajó sobre las redes sociales del NO a la Guerra y del Nunca
Mais, hemos descubierto una nueva generación de ciudadanos, mucho más
activos, que han dejado de “utilizar” la red para vivir permanentemente
instalados en ella. Nuevos roles y liderazgos están emergiendo sobre
comunidades de internautas más exigentes y autónomas. Las convocatorias de
los “mileuristas” por la mejora de las condiciones de trabajo o las
recientes concentraciones, en 57 ciudades españolas, por una vivienda digna
para los jóvenes han sido un éxito real y han pillado desprevenidas a las
organizaciones clásicas que dicen representar –en exclusiva- los intereses
sectoriales. Los jóvenes no lo ven así y han decidido organizarse por su
cuenta en Internet. Estas son sus características.
1. Una comunidad joven en
crecimiento constante.
Los usuarios
españoles de Internet utilizan cada vez más la Red como una herramienta
relacional con nuevas utilidades y menos como un instrumento de ocio, según
el informe
Uso y Perfil de Usuarios de Internet en España,
presentado por el organismo
Red.es.
Los internautas españoles (más
del 80% de los usuarios de Internet tiene menos de 45 años)
se conectan más y con más frecuencia; casi la mitad pasa ahora más tiempo en
la Red frente a un 20% que lo ha reducido. Los buscadores (72%), el uso del
correo electrónico (68%) y la consulta de noticias (53%) son las actividades
más frecuentes de los navegantes españoles. El informe
demuestra que el internauta es cada vez
más exigente y hace un uso más específico y especializado de las
posibilidades que ofrece la Red.
2. El liderazgo de los super
internautas. Junto
al crecimiento global de tráfico, conexión y público, destaca un nuevo
perfil denominado “super internautas” que pasan más de 16 horas a la semana
conectados a la Red. Este hecho refuerza la figura del Ciudadano Político en
la Red que va dibujando un circuito de retroalimentación: cuanta más
penetración de Internet, más aumento del tiempo de conexión, y más
probabilidad de que se consolide este usuario “super internauta” como un
usuario joven, que dedica cada vez más tiempo a buscar información y ocio en
la Red, en detrimento de la pequeña pantalla, y que es más exigente en la
búsqueda de información de calidad y muestra un mayor interés por la
política.
3. Mayor activismo político.
A un 20% de la ciudadanía la política le inspira interés, compromiso o
entusiasmo (sentimientos favorables). En el caso de los internautas, la
política inspira sentimientos favorables en una mayor proporción,
concretamente 12 puntos porcentuales. Los internautas leen con mucha mayor
frecuencia las secciones políticas de los periódicos en comparación con los
que no lo son, pero contrastan en la Red la información que proviene de los
medios de comunicación de masas y buscan más autonomía en la formación de
opinión propia. El incremento del consumo de las ediciones on line, de los
diarios digitales y de otros formatos informativos en la Red es una
constante. Los internautas presentan frecuencias de actividad política más
alta en cualquiera de los índices de apoyo a campañas, movilización,
agregación de intereses o acción política por el consumo o el medio
ambiente.
4. Más actitud crítica y mayor
exigencia. La
abstención como forma de expresar protesta política de los internautas casi
triplica a la de los no internautas y, por tanto, esta variable ha de
tenerse en cuenta como un posible indicador de nuevas formas de expresión
política en la Sociedad Red. En las conclusiones del
PIC (Proyecto Internet Catalunya) se destacaba que el estudio había
permitido descubrir que un uso intenso de Internet se corresponde con la
configuración de proyectos autónomos de vida personal, entendidos como
“la práctica social de un sujeto que construye sentido de su acción sobre la
base de unos objetivos propios definidos con independencia de las normas e
instituciones de la sociedad”. También se identificaba que uno de los tipos
de proyectos de autonomía eran los de tipo sociopolítico.
5. Gusto por la
inmediatez, el impacto y la participación.
Según
un estudio de la Carleton University, en Canadá, los internautas captan las
primeras impresiones de una pàgina web en dos décimas de segundo. Estas
primeras impresiones basadas en el atractivo visual, en la estética del
sitio, tienen mucha importancia para los super internautas. Junto a esta
característica, la interactividad gana activos en la consolidación de
usuarios. Cada vez son más los ciudadanos acostumbrados a participar en
encuestas on line, manifestar sus opiniones en foros o a través de
comentarios, e incluso en las propias páginas de los partidos políticos,
hecho que les hace cada vez más influyentes en el momento de diseñar y
estructurar los contenidos de un determinado web político.
6. Nuevos liderazgos.
Son buenos comunicadores, tienen conocimientos básicos de diseño, utilizan
la fotografía digital con soltura y sus e-mails son ocurrentes y con buena
calidad estética. Adjuntan con facilidad documentos gráficos y son los
principales destinatarios del marketing. Escriben y leen blogs. Un 13% de
los internautas europeos escribe habitualmente en blogs y un 12% se descarga
podcasts al menos una vez al mes. Se extiende el uso de las nuevas
tecnologías de Voz sobre IP (VoIP), con un 10% de internautas europeos que
utiliza Internet para realizar llamadas de teléfono. En lo que hace
referencia a la edad, los bloggers son significativamente más jóvenes que el
usuario promedio de Internet. Además de una mayor
implicación en asociaciones, los internautas tienen una mayor presencia en
la elaboración de discurso con lo que se convierten en constructores de
relatos. Son especialmente significativas las prácticas de información
política con una gran correlación entre el uso de Internet y la lectura de
noticias de política en la prensa escrita.
Un nuevo perfil de usuario que se dibuja en la Red y al que habrá
que ir siguiendo la pista en estos nuevos escenarios de cambio político y
social.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor
de comunicación.
Directorio del Estado. El Portal del gobierno electrónico 17.05.2006
(versión en pdf)
"Il profesore" contra "Il Cavaliere"
La
comunicación política italiana siempre ha tenido características propias
difícilmente comparables con otras democracias europeas. Una de esas
singularidades tiene que ver con la facilidad con la que los sobrenombres
ganan el espacio comunicativo y político con una fuerza excepcional.
Recordarán, por ejemplo, el nombre de “Tangentopolis” ("Ciudad de los
sobornos") que fue el apodo de la ciudad de Milán a principios de los 90,
por ser el epicentro de toda la corrupción institucionalizada que acabó
barriendo judicial y políticamente a toda una generación política y al
propio régimen que había gobernado el país durante más de cuarenta años.
Todavía se utiliza para referirse a casos de corrupción e ilegalidad en
distintos países.
Motes políticos. Los sobrenombres en la política son habituales, pero
pocos consiguen el reconocimiento y la popularidad de los que hacen gala hoy
el aspirante de centro izquierda, el professore Romano Prodi, máximo
líder de la coalición de "L’Unione", y el cavaliere Silvio
Berlusconi, actual presidente y líder de la coalición “La Casa delle
Libertà” que integra a su propio partido “Forza Italia”. En
España, por ejemplo, se conoce que Zapatero fue bautizado como “Bambi” por
Alfonso Guerra cuando en tiempos de la oposición socialista el actual
presidente se ofrecía a firmar cuantos pactos fueran posibles con el PP,
entonces en el Gobierno. Rajoy se ganó a pulso el mote de “el señor de los
hilillos”, al cuestionar la cantidad de fuel que salía del Prestige
hundido en la costa gallega. Ya para la memoria queda el apodo de “el
califa” para referirse a Julio Anguita o el de “el hombre tranquilo” para
Aznar, mote que se vino abajo prematuramente en la segunda legislatura con
su estilo más beligerante que sosegado.
Ningún sobrenombre ha conseguido la capacidad de ser considerado sujeto
político como en los casos de “il professore” para Prodi e “il
cavaliere” para Berlusconi. No hay ningún otro caso comparable en la
política democrática europea, con la excepción –quizás- de “la dama de
hierro” en referencia a Margaret Tatcher. Su nivel de popularidad mediática
se ha visto reforzado y legitimado por la íntima identificación de los
candidatos respecto a sus motes. Berlusconi oficia de cavaliere y
Prodi se siente como el professore más sensato de Italia. Se
encuentra tan cómodo en el papel que incluso ha aceptado con sentido del
humor la coletilla que el centro derecha le ha colgado tras el mote,
llamándole el profesor “Mortadela”, por ser boloñés como el embutido.
Sin amilanarse, Prodi no deja de repetir que asistiremos al triunfo de la “mortadela”
que es, según afirmó, “la comida de la gente pobre, pero sabe bien y
tiene sustancia”.
El presidente showman. El cavaliere está obsesionado
por la imagen. No en vano su ascenso al poder, su mantenimiento y su
probable continuidad han estado siempre ligados al uso y al abuso de los
medios de comunicación –especialmente audiovisuales- de la mayoría de los
cuales es directa o indirectamente el dueño. Su conocimiento sobre la fuerza
y la capacidad de la televisión le ha llevado a cuidar hasta el más mínimo
detalle sus apariciones públicas. No le ha importado someterse a diversas
operaciones de cirugía estética desde las bolsas de los ojos, hasta la
blanquísima dentadura que brilla y luce con su estudiada sonrisa. Se
maquilla sin rubor para asistir a actos públicos, contribuye como el que más
a dar visibilidad a la mundialmente famosa moda italiana, y su puesta en
escena es siempre la de un dandy que combina el estilo gigoló, o el
del Don Juan clásico, en su versión más machista y trasnochada. Y, cuando
conviene, se muestra como un duro hombre de negocios que trata a sus
adversarios políticos como competidores en un despiadado mercado donde sólo
cabe la victoria o la derrota. Quizás por ello, el cavaliere se ha
ganado también otros sobrenombres, como por ejemplo el de “il caimano”,
que es el título de la nueva película de Nanni Moretti, estrenada en plena
campaña electoral con el objetivo de desenmascarar a quien, tras el look
de caballero, esconde a un voraz y agresivo caimán.
El candidato mortadela. Frente a Berlusconi se presenta un
candidato con una imagen radicalmente opuesta. Las diferencias de estilos
son tan fuertes que esconden y relegan aquellas otras que reflejan sus
programas y propuestas. Prodi representa el anti cavaliere. Modesto,
casi tímido, es un hombre de provincias que razona hasta el aburrimiento y
que contrasta con el discurso dicharachero y populista del actual
presidente. Frente a la seducción de Berlusconi, ofrece cortesía. Frente a
la soberbia, la prudencia. Frente a la fuerza de la impunidad, la fuerza
moral y ética. Frente a la voz y la sonrisa expansivas, Prodi ofrece un
murmullo de tonos apagados que se escapan entre sus labios casi cerrados.
Los italianos se enfrentan también a una elección entre dos maneras extremas
de vivir la identidad italiana representadas por cada uno de los candidatos.
Por ello, es posible que el éxito de ZP (desde la taquillera película
“Viva Zapatero”, hasta el seguimiento que se hace de él en la prensa y
en los medios políticos progresistas en Italia) sea un reflejo subconsciente
de lo que les gustaría que fuera el candidato del centro izquierda. Sueñan
con Zapatero pero se despiertan con Prodi. Envidian la España moderna pero
viven en la Italia de Berlusconi. Difícil elección para el país del
diseño.
Elegir una imagen. Prodi tiene posibilidades. Más de tres millones de
italianos le eligieron en unas primarias abiertas, en una movilización sin
precedentes en el espacio progresista y democrático. Hay hartazgo de
Berlusconi. Prodi ya ha demostrado que puede ganar con su estilo al
cavaliere, como ya hizo en 1996. Pero el actual presidente es todavía
más astuto y, a pesar de la desventaja que tiene en los sondeos, se mueve
con habilidad para presentar a su oponente como un hombre del siglo pasado,
que dirige una coalición demasiado frágil, dispersa y hecha de retazos de
todas las fuerzas progresistas. Su fuerte determinación ofrece una imagen de
seguridad frente a la duda metódica de Prodi que puede decantar la balanza
electoral en un momento de incertidumbres globales.
Berlusconi tiene más años que Prodi pero no lo parece. Se ha ganado la vida
como cantante en cruceros por el Mediterráneo, ha grabado dos discos de
baladas, ha dirigido clubes de fútbol, y se inventó Forza Italia…
Consiguió sus primeras liras vendiendo apuntes a los compañeros de colegio
para después hacer lo propio con los negocios inmobiliarios y los medios de
comunicación, con prácticas no siempre transparentes, hasta convertirse en
el hombre más rico de Italia. Sus éxitos son tan conocidos como
sus excesos: bromea hasta el mal gusto, incluso con sus colegas europeos,
mientras se cala gorros piratas para flirtear con sus esposas o,
directamente, caricaturiza las relaciones internacionales con piropos
impropios entre presidentes (como hizo con la presidenta de Finlandia).
Berlusconi abraza la nueva doctrina “teocon” y ofende
intencionadamente a chinos y musulmanes con la misma impunidad con la que se
compara con Napoleón, Churchil y hasta con Jesucristo o insulta a los
ciudadanos que no le voten llamándoles “coglioni” (gilipollas). Su
larga ópera bufa puede acabar este domingo. Si la Mortadela gana al
showman se habrá conseguido, no sólo un cambio político y una victoria
electoral, sinó una nueva demostración de la fuerza sociológica que tienen
los marcos conceptuales y los motes en la política de la comunicación
global. Y si no, que se lo pregunten a ZP.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación.
El Periódico 09.04.2006 (versión en pdf)
◊
(versión en catalán)
Animales políticos
“Había ordenado, sin emoción, las más sangrientas batallas, y he aquí que me
sentía conmovido con los gritos y el dolor de un perro.”
Napoleón I
Una curiosa
coincidencia situaba al perro en el centro de las felicitaciones de Año
Nuevo de los chinos y de los norteamericanos. El pasado 29 de enero se
iniciaba el año del Perro de Fuego, que, según la cultura y el calendario
chinos, se rige por los valores de la amistad y la fidelidad. A la vez, dos
pequeños perritos protagonizaban la felicitación de la Casa Blanca.
Queda lejos el tiempo en que los perros más famosos eran los
que salvaban vidas o viajaban
al espacio. ¿Se acuerdan de Laica, la perra rusa que fue enviada al
espacio, del que nunca volvió, en 1957? ¿Y qué me dicen de Rin Tin Tín
que ayudaba al niño Cabo Rusty en las misiones más peligrosas contra
los Apaches o contra los forajidos de la zona? Hoy, los perros y mascotas
más populares y relevantes, ocupan palacios o sedes oficiales y son
–incluso- protagonistas de videos institucionales y de estrategias de imagen
políticas.
Barney,
el perrito scottish terrier de Bush, ha superado ya la fama de
Pluto y rivaliza con Milú, protagonizando con el
presidente y su esposa el video navideño más esperado por los
estadounidenses. Barney reemplazó a la muy veterana Spot que
murió después de quince años, ganándose un lugar privilegiado entre los
muchos perros -demócratas y republicanos- que han habitado la Casa
Blanca. El pequeño can es una auténtica estrella mediática y, por lo que se
veía en el video, también asesoraba al presidente y a su equipo en la
difícil tarea de encontrar las armas de destrucción masiva en Irak. El perro
tiene su propia web con una biografía autorizada en la misma página oficial
de la Casa Blanca, donde se publican fotografías y videos de su actividad,
llegando incluso a responder preguntas y mensajes de mail que recibe
directamente y que son contestados con su “inconfundible sentido del humor”.
Hace menos
de un año, una nueva mascota llamada Miss Beazly, también
scottish, fue regalada al presidente Bush y rápidamente rivalizó
en afecto público y en prestigio político con su pareja. Los asesores de
imagen del presidente sorprendieron a la opinión pública con un video de 10
minutos que parodiaba los celos perrunos, los favores presidenciales y la
popularidad mediática de los dos terriers en competencia total. El
presidente y su esposa, Laura Bush, junto a varios asesores y
secretarios de estado, participaron encantados en la grabación y se
felicitaron por la buena película que habían producido. El éxito conseguido
entre sus compatriotas fue tal que, con más de 24 millones de visitas y
descargas desde la página web oficial, las dos nuevas estrellas caninas
rivalizaron con las últimas superproducciones de cine. No es de extrañar
que, con dicha demanda, no se cedieran los derechos de emisión a
ninguna televisión.
Bush
puede estar tranquilo. Una empresa norteamericana, Genetic Savings and
Clone, ofrece desde hace años la clonación comercial de gatos y está a
punto de hacerlo también con perros, como puede consultarse en su web, por
el módico precio de 30.000 USD. El presidente no repetirá mandato, pero
puede tener la tentación de clonar su política con la secretaria de estado
Condelezza Rice o contentarse con clonar a la popular pareja que
guardará los secretos de la Casa Blanca y guiará a la nueva mandataria por
los vericuetos de la Sala Oval y del complejo presidencial.
En España, los últimos
animales con historia política son el famoso doberman (aunque en
realidad era un rottweiler) del vídeo socialista y, más
recientemente, el pobrecito puerco espín que Rajoy utilizó como
“metáfora” para hablar de la inconstitucionalidad del Estatuto catalán. No
olvidemos tampoco a los gatos sin techo Manolo, Margarita y Lucas,
que vivían como okupas en los jardines de la Moncloa y que fueron
cuidados y educados por Aznar, aunque nunca tuvieron el protagonismo
que merecían.
Todavía no
ha nacido –o no conocemos- la mascota que ocupe un auténtico espacio propio
en la política española. No tardará en aparecer públicamente. El 49% de los
hogares españoles tiene perro o gato y seis millones de animales de
compañía no tienen referente político conocido. Espero con interés la
aparición del perrito “Talante” y su opositor. No me atrevo a
imaginarme las razas respectivas. Pero seguro que puede dar mucho juego en
la nueva política de gestos y golpes. Y, de paso, humanizaría un poco la
política y a los políticos, aunque fuera a través de la figura de un simple
chucho. Es un buen año para hacerlo: el Año del Perro de Fuego.
Antoni Gutiérrez-Rubí,
asesor de comunicación.
Revista Dosdoce (Abril 2006)
Artículo en versión pdf
El plató
del PP
La
convención del PP es un buen espectáculo. Concebida, diseñada y ejecutada
como un producto audiovisual, se parece más a un late nigtht
televisivo que a un congreso o a un mitin. Sin banderas, sin rótulos, sin
presidencias, todo gira alrededor de un cuidado escenario capaz de
convertirse en un “plató” de la política y de la imagen.
Los elementos clave de la puesta en escena del PP hace tiempo que se han ido
ensayando y mejorando. Una eficacia muy profesionalizada emerge entre los
bastidores de la convención. Muchos y diversos especialistas de la imagen,
de la publicidad y de la comunicación han coordinado sus esfuerzos para
ofrecer un producto de calidad que marcará un listón muy alto para otros
eventos políticos.
El color. Hemos visto lo que parece ya la propuesta cromática
definitiva. Hace dos años, tras la derrota electoral, el equipo de Rajoy
intuyó que la renovación de la estética corporativa del PP era urgente. El
nuevo equipo apostó por el naranja en detrimento del clásico azul en el 15º
congreso en el 2004 y en una acuciante búsqueda de una nueva percepción
social y pública. Este color posee una fuerza activa, radiante y expresiva,
de carácter estimulante y una cualidad dinámica positiva. Ahora el PP
apuesta por el naranja para su logotipo con un equilibrio adecuado, con un
renovado azul windows, más moderno y tecnológico.
El escenario. Un plató bien diseñado. Un público seleccionado
envuelve el atril con una grada semicircular que refuerza el carácter
central y centrado de los oradores haciendo creíble el mensaje de moderación
y de nueva conexión ciudadana. Nada se deja al azar. Estoy convencido que
hasta los suéteres de colores claros y luminosos que llevan los jóvenes
justo detrás del atril han sido pensados en clave de plano televisivo. Hay
que recordar que las imágenes que vemos por televisión han sido realizadas
por el propio PP que las ofrece a los medios de comunicación. Un apuesto y
moderno presentador –“además del PP”- con micro incorporado, refuerza la
imagen televisiva. Algunos espectadores lo recordarán del show Noche de
Fiesta de José Luís Moreno. Malos tiempos para las azafatas de
congresos y para las “gaviotas” casi desaparecidas y reducidas a una tilde
muy estilizada y muy española sobre las letras del PP. El semicírculo
restante lo completan los líderes y asistentes creando una imagen de
proximidad y acompañamiento muy efectiva. Hemos visto pocos planos
generales. No quieren una imagen poderosa de 3.000 asistentes enardecidos
que pudiera provocar recelo o temor.
La estética. Hay una apuesta clara por las nuevas tecnologías. El
lema de la convención Hay futuro está escrito en minúsculas como los
dominios de las páginas web. La utilización de guiones bajos refuerza la
idea de una estética digital al utilizar tipografías y composiciones propias
del lenguaje de Internet. La utilización de grafismos con cuadraditos nos
recuerda los píxeles informáticos. Y la flecha que acompaña al lema es el
puntero o cursor de los programas ofimáticos. Grandes pantallas de alta
resolución situadas estratégicamente completan un look muy digital.
Además, la emisión on line de la Convención, el uso ya muy intensivo
de blogs y medios digitales que se hace desde el PP, y un espacio
“Internet” para el debate sobre la nueva política en la era digital, en la
misma convención, hacen muy convincente y creíble su apuesta tecnológica.
El guión. Todo está escrito. Pero como los buenos directos, siempre
hay espacio para la improvisación o la sorpresa. No sé cómo calificar la
salida de tono de Fraga en el discurso inaugural al afirmar que los
golpistas del 23F eran unos “bienintencionados”. No sé si estaba en
el guión, al menos pareció leerlo. Quizás después seguía con un “todos al
suelo” que justificaría la sorprendente escena de Rajoy y Aznar con las
posaderas en la moqueta, delante de sus sillas, en una imagen poco creíble
de desenfado juvenil. En cualquier caso, el guión de la Convención sigue un
relato estricto. El mensaje Hay futuro es útil en clave interna y
externa. El futuro lo decidirán los ciudadanos, pero si alguna cosa queda
clara es que sí hay, y muy profesional, un PP que conoce las reglas del
mundo del espectáculo y de la propaganda.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación.
El Periódico 05.03.2006 (versión pdf)
◊
(versión en catalán)
Documentos de interés:
"La deriva radical" (El País)
La
"chompa"
de Evo
La
visita del presidente de Bolivia, Evo Morales, dejará huella política y
cultural. La estética que acompaña al nuevo discurso político boliviano ha
sorprendido. Algunos han creído ver en el colorido jersey del presidente
(“chompa” en Latinoamérica) un inadecuado protocolo, un gesto populista o,
simplemente, una coherencia extrema con su propia trayectoria personal. Pero
hay más. Morales ha escogido otra vía entre el trasnochado uniforme
castrista y los anchos trajes de Chávez. Su “chompa” es orgullo indígena,
democrático y nacional.
Nada más potente en comunicación política que ver a empresarios, ministros,
presidentes, y hasta reyes, agasajando, cuando no adulando, a un sencillo
hombre con jersey... pero presidente de su país. Morales sabe lo que hace y
es consciente de la dimensión mediática internacional de su imagen. La
fuerza de su estilo puede convertirse en moda y en el principal atractivo
del téxtil de Bolivia donde existen climas ideales para la crianza de
camélidos (alpaca y llama) y angora que producen una variedad de finas
fibras de alta calidad reconocidas mundialmente y que representan el 25% de
la exportación manufacturera. La alpaca es duradera, conserva su lustre
natural y es impermeable y antiinflamable. Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú
exportan textiles a Estados Unidos con arancel cero gracias a la Ley de
Promoción Comercial Andina y de Erradicación de la Droga (ATPDEA), que ha
concluido en 2005, hecho que les lleva a adaptarse ahora a las nuevas
condiciones de liberalización del comercio téxtil suscrito en la cumbre de
la OMC.
El efecto Evo puede ser tan perdurable y auténtico como el tejido de
su “chompa”. Su imagen ya es un nuevo icono político latinoamericano, como
en su día fue el “camacho” de Marcelino Camacho. Vázquez Montalbán dijo una
vez que “era el único jersey de consumo popular que había conseguido la
misma fama que las minifaldas de Mary Quant”. Todavía es pronto para evaluar
la dimensión global del estilo del presidente pero su apuesta no es un
estilo “casual”, ni mucho menos improvisación. El protocolo político y
empresarial ya puede ir comprendiendo que el hombre del jersey no se pondrá
tan fácilmente la corbata como Lula. Sabe lo que está en juego y sabe jugar.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación.
El Periódico 06.01.2006 (versión en pdf)
El hábito sí hace al político
La imagen de los líderes
políticos en el siglo pasado estuvo muy marcada por la división de la guerra
fría y reproducía un esquema bipolar. Frente a la uniformadora estética
occidental se oponían los uniformes del otro bloque, entre los que
destacaban el del incombustible Fidel Castro y las sobrias chaquetas de
cuello mao de los comunistas chinos.
En aquel contexto sólo las
apuestas coloristas de los no alineados, como Muammar el Gaddafi; o las de
los exiliados o perseguidos, como Nelson Mandela, el Dalai Lama, o Yasir
Arafat –todos ellos Premios Nobel de la Paz- rompían la previsible dinámica
de contraposición estética e ideológica de finales del siglo XX. Sus camisas
de colores, sus kasayas o sus kefias eran la señal más visible
y mediática de sus reivindicaciones nacionales o políticas.
Pero la globalización y las
nuevas dinámicas en las relaciones internacionales han introducido cambios y
evoluciones muy significativas en los protocolos institucionales y en la
manera en que los líderes mundiales entienden su puesta en escena pública.
Presidentes que cantan, quién no recuerda a Yelstin; presidentes que bailan,
como el japonés Junichiro Koizumi compitiendo recientemente por quién hacía
de chico y quién de chica con Richard Gere; y presidentes que hablan con sus
perros, como el presidente Bush en la felicitación oficial de Navidad de la
Casa Blanca.
Las nuevas relajaciones e
innovaciones protocolarias tienen razones bien diferentes según los
protagonistas y conviven con modelos más rígidos y clásicos, especialmente
entre las pocas mujeres de peso político internacional a las que siempre se
juzga doblemente y a las que difícilmente se perdonaría alguna de las
libertades de sus homólogos masculinos.
El presidente electo boliviano,
Evo Morales, con su ya famoso jersey de alpaca, o el estilo del afgano Hamid
Karzai representan una apuesta nacionalista que supera el concepto aceptado
y regulado de traje típico de sus respectivos países. Karzai ha escogido un
look que refleja su posición política. Un presidente que actúa más como
un rey de jefes tribales. Lleva siempre un gorro de astracán y su túnica
verde –sobria y elegante- choca con la severidad talibán alejándose del
tópico fundamentalista y le permite presentarse como un líder que combina
tradición y modernidad.
En cambio, las camisas de
Gadafi y Mandela son más africanas que libias o surafricanas. Los colores y
los motivos florales o fáunicos que utilizan son un grito visual de gran
impacto mediático que busca una imagen global de reivindicación
continental.
El uniforme de Castro es tan
incombustible como su régimen. El inmovilismo político se refleja en la
pertinaz y reiterada imagen del líder cubano. Es su señal icónica de
resistencia total: socialismo o muerte. El color verde olivo es el
del camuflaje guerrillero de Sierra Maestra y su corte marcial es la imagen
del Comandante en guerra permanente. Sin casi concesiones o signos de
relajación, las últimas veces que se le recuerdan cambios en su
indumentaria ha sido con la visita papal o en alguna antigua cumbre
iberoamericana. Muy diferente ha sido la evolución de los líderes chinos, y
en especial la del actual presidente Hu Jintao que con facilidad pragmática
han adoptado los estilos occidentales más convencionales, combinándolos con
un uso selectivo interno de las formas tradicionales del la estética maoísta
del monolítico partido comunista. Mientras que el japonés Koizumi ha
conseguido desembarazarse del rigor imperial con un estilo juguetón y
vistoso sin importarle montarse en un patinete o abrazarse a todo ídolo del
star system de paso por su país.
Rigor y neoconservadurismo
Ningún cliché es tan previsible y duradero como los sombreros y bolsos
de la reina de Inglaterra. Su estilo es mucho más que tradicional. La reina
perpetúa la tradición como un reflejo del concepto dinástico y sucesorio de
su rango.
Frente a ella la estética
elegante de la secretaria norteamericana Condoleeza Rice impone un modelo
neoconservador clásico y centrado en un estilo de aristocracia económica y
de autoridad equilibrada y vertical de simetrías perfectas: perlas en orejas
y cuello, botones paralelos, trajes negros de cortes rectos, sin bolso,
peinados de ondas inmóviles y maquillaje discreto con rojos intensos en
labios y naranjas sobre sus mejillas. Condi sabe posar y estar. No es
fácil, se prepara y lo hace con una fría eficacia.
Hugo Chávez se parece mucho a
Silvio Berlusconi. No le importa ponerse un sombrero mexicano y cantar una
ranchera si conviene, como Berlusconi es capaz de calarse un gorro pirata o
cantarle a la presidenta finlandesa –ya ha editado dos discos de baladas- y
tirarle los tejos sin pudor alguno. Los dos saben del valor de la
televisión.
Uno tiene un programa semanal y
el otro es propietario de varios canales italianos. Los dos hiperactúan.
Berlusconi le pone los cuernos al ex ministro Josep Piqué en una foto
oficial –¿recuerdan?- y Chávez no duda en gesticular o recitar improvisados
versos y rimas. Pero mientras el italiano es ocurrente y divertido aunque a
veces se pase un poquito, el venezolano es histriónico y peligroso
según sea el juicio intencionado y fariseo de determinados medios
internacionales.
Religión y política
El Dalai Lama es el máximo representante espiritual del budismo tibetano y
como todos los monjes lleva austera kasaya (traje de seda fino) con
sandalias de cuero y reloj de pulsera. La del Dalai es tricolor: roja,
amarilla y con finos detalles azules que simbolizan las tres sectas más
importantes del budismo tibetano. Habitualmente regala el hada
(ancha bufanda de seda blanca, el color que simboliza la pureza y la
felicidad) sosteniéndola con las dos manos y los brazos extendidos hacia
adelante, al nivel de los hombros; para luego inclinarse y ofrecerla en un
gesto reconocido mundialmente. La plasticidad y simplicidad de su estilo le
ha convertido en un icono global y en la mejor carta de presentación de la
resistencia tibetana muy en contraste con la liturgia vaticana de poder y
jerarquía.
Amplificación mediática
Todos ellos y ellas saben del valor del protocolo institucional, de cómo
las costumbres y usos de cada país reflejan tradiciones muy profundas y de
la importancia de la imagen y los medios de comunicación en el mundo
global.
Pero también saben que la
amplificación mediática de sus gestos más visuales tiene una gran proyección
mundial y son un factor clave en las estrategias de visibilidad y
posicionamiento político nacional, ideológico o personal. Preparémonos para
líderes menos rígidos y más espontáneos capaces de marcar posición
política tanto como estilo estético.
Antoni Gutiérrez-Rubí.Asesor de comunicación.
El Periódico 08.01.2006 (versión en pdf)
Árbitro
o guardián
“Estoy al borde de un
precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En
cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los
cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería
el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que
de verdad me gustaría hacer”. El guardián entre el centeno,
de J. D. Salinger.
El
debate parlamentario sobre el Estatut de Catalunya que ayer se celebró en el
Congreso de los Diputados, ha vuelto a visualizar –claramente- los
fundamentos estéticos y culturales del combate político que libran el
presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y el líder de la
oposición, Mariano Rajoy. Un combate ideológico que se presenta como un
duelo entre dos modelos de liderazgo y dos estilos de comunicación
contrapuestos.
George Lakoff, catedrático de
ciencia cognitiva en la Universidad de Berkeley (California) ha sido uno de
los renovadores del pensamiento científico sobre la lingüística y la
semántica y, recientemente, ha revolucionado la reflexión política en
Estados Unidos al atribuir a los neoconservadores que lideran la Casa Blanca
un mejor conocimiento y una más hábil gestión en la creación de “marcos
mentales y metáforas”. Marcos que, según la ciencia cognitiva, existen en
nuestro cerebro y son capaces de bloquear la comprensión de hechos y
datos de tal manera que actúan como un inhibidor racional. Esa sería, según
su opinión, la razón por la cual, sin “razones objetivas”, los ciudadanos
norteamericanos siguen confiando en Bush “a pesar de la realidad”, por dura
que sea.
Los dos modelos de liderazgo
político en España en liza también se polarizan –con mayor o menor
estrategia y conciencia- entre dos grandes marcos conceptuales: el del
vigilante y el del árbitro. Rajoy, como Holden, el protagonista de la novela
de J.D. Salinger, piensa en nosotros como niños que hay que vigilar. El
placer del trabajo no consiste en la tarea, sino en la misión: evitar que
los niños caigan en el precipicio. Y Zapatero gusta de las maneras del
árbitro: deja jugar y administra la autoridad desde la observancia de las
reglas.
Su lenguaje corporal se ha
adaptado consecuentemente al rol que quieren interpretar. Desde hace meses,
Zapatero sitúa sus manos como una balanza. A veces tocándose suavemente
todas las yemas de sus dedos, otras juntando las manos (una cobijando a la
otra o cruzando los dedos) o bien moviéndolas levemente en paralelo con las
palmas abiertas al ritmo de sus palabras. Lejos queda ya el gesto electoral
que repetía hasta el cansancio y que acompasaba sus palabras con el
movimiento de su mano derecha. Zapatero ha descubierto sus dos manos.
Ha encontrado en su actual gesto equilibrado, paralelo y sereno una imagen
buscada y deseada: la del que habla desde la centralidad para la mayoría
social. A todo ello hay que añadir un timbre y tono de voz pausado y la
notable reducción de palabras por minuto con las que últimamente nos habla,
creando –en su conjunto- una imagen más firme pero sin estridencias. El
árbitro Zapatero se siente cómodo con su posición. A veces parece que
abandona la pelota, incluso el juego, pero se convierte en la referencia
permanente en el debate político.
Frente a él, Rajoy interpreta
su papel de guardián, con profundas e históricas raíces en el pensamiento,
en la cultura, en la ideología y en la política conservadoras del siglo XX.
Guardianes de la libertad, de la patria o de la Constitución, son los
referentes del modelo que el líder de la oposición desarrolla con renovado
afán. Trabaja deliberadamente su estilo y su modelo de liderazgo como el
factor más atractivo de su oferta política. Sus gestos y su timbre de voz
refuerzan su mensaje. Rajoy ha recuperado su índice derecho para acusar,
para señalar, para recordar o para advertir. Es su gesto único. Un dedo
largo y firme que sobresale de su mano con una energía desconocida. A veces
lo matiza y su dedo es sustituido por un martillo de dedos que, juntos y en
formación, dibujan un pico imaginario igualmente efectivo.
Todavía es pronto para saber si
la sociedad española se decantará claramente por un modelo o por otro. El
desenlace de la confrontación de los dos liderazgos será determinante para
las opciones de los partidos mayoritarios. ¿Ganará el talante o lo
contrario? Las dudas sobre el futuro que anidan en amplios sectores de la
ciudadanía alimentan el autoritarismo latente en nuestras sociedades y hacen
albergar esperanzas a los estrategas del PP. Creen que el orden es el valor
supremo. Los vientos globales soplan en esa dirección. La fuerza atrae. La
debilidad se rechaza. La claridad es magnética y, en cambio, se recela de
los matices. El miedo –o los diversos miedos- se conjuran con vigilantes.
Pero Zapatero opta por un estilo que –cree- será el estilo de la sociedad
española del siglo XXI: confianza y autoestima.
El debate parlamentario del
Estatuto de Catalunya de ayer ha sido un nuevo escenario de confrontación de
modelos y una prueba de fuego, no sólo para el Estatuto y su tramitación,
sino –sobre todo- para saber si los ciudadanos (electores mañana) votarán,
como dice Lakoff, “según su identidad, sobre la base de quiénes son, de qué
valores tienen y a quién y a qué admiran”. Veremos si el árbitro tiene más
autoridad que el guardián. O más crédito.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación.
El Periódico de Catalunya 03.11.2005 (versión en pdf)
El cuerpo es el que habla
El
lenguaje corporal proporciona una gran cantidad de información sobre el
carácter y las emociones. Desde que en 1872 Darwin presentara a la comunidad
científica su trabajo La expresión y las emociones en el hombre y en los
animales, base de los estudios modernos sobre la comunicación no verbal,
los expertos han identificado alrededor de un millón de claves y señales que
transmitimos –y percibimos también- tanto consciente como intuitivamente a
través de expresiones faciales y gestos.
El estudio científico de la comunicación no verbal es algo reciente, aunque
a principios de siglo ya se investigaba sobre las expresiones del rostro.
Fue en la década de los 50 cuando un grupo de científicos enfocó el tema de
manera sistemática. Se creaba una nueva ciencia fruto de cinco disciplinas:
la psicología, la psiquiatría, la antropología, la sociología y la etología.
La comunicación no verbal expresa nuestro estado anímico, nuestros
sentimientos, nuestra personalidad, enviando continuos mensajes que pueden
delatar, en algunos casos, una contradicción entre nuestra intención real y
la percepción que puede tener la persona o personas con las que estamos
interactuando. Es decir, comunicación verbal y no verbal son partes
inseparables del proceso global de comunicación. Varios expertos señalan que
en una conversación el 65 % de la comunicación se produce de forma no
verbal, las palabras suponen el 35 % restante, influyendo más el tono y los
matices que las palabras en sí mismas, ya que éstas pueden llegar a engañar
pero los gestos corporales se convierten en elementos delatores.
La comunicación no verbal es altamente reveladora y podemos destacar cuatro
factores clave. Las cualidades no verbales de la voz (vocalizaciones, risas,
gruñidos, bostezos, silencios momentáneos o pausas repentinas,…); la forma
en que las personas utilizan el espacio para hablar; el movimiento corporal
y la fisiognomía del rostro en busca de claves que expliquen nuestra forma
de comportarnos. Todos estos factores están fuertemente entrelazados aunque
es importante matizar que el contexto es fundamental para entender una
situación correctamente.
Señales de acercamiento En la fantástica fotografía de Albert
Bertrán podemos interpretar algunas de las señales de los protagonistas de
la imagen. Sus cuerpo hablan, y mucho. A pesar de que la fotografía no
recoge “el momento final” de la composición del grupo, la información que
nos ofrece sobre el acercamiento de cada personaje al grupo es muy
reveladora y permite aventurarse sobre una interpretación de la misma.
Josep Piqué El cruce de brazos a la altura del pecho denota una actitud
cerrada, defensiva, de rechazo, que a veces supone una señal de que no se
acepta el punto de vista de otra persona, de inseguridad o de deseo de
defenderse; su caminar erguido y con la cabeza ligeramente alta, manifiesta
una cierta actitud altiva. La ausencia de un contacto visual directo con el
resto de los componentes de la escena da la impresión de un cierto
aislamiento o desinterés, aunque en este caso parece que busca o responde a
la mirada de alguna otra persona o personas situadas frente al grupo o bien
que mira de reojo a Manuela de Madre, lo que denota cierta desaprobación, al
igual que la inclinación de las comisuras de los labios, hacia abajo. La
posición del cuerpo en relación al resto del grupo (a pesar de que se intuye
que va a dar un paso al frente), con una cierta orientación hacia la
derecha, muestra una cierta exclusión.
Manuela de Madre Al igual que Carod, mantiene una cierta distancia física
con Maragall y Mas que ocupan el centro de la imagen, potenciando el
protagonismo de ambos. La postura de las piernas y los brazos ligeramente
separados, nos muestra una actitud de confianza, no amenazadora. Se muestra
relajada, tranquila y natural. La posición del cuerpo, paralela a los
protagonistas, se halla en congruencia con el resto del grupo, lo que
significa que se muestra de acuerdo. La cabeza y la mirada (hacia la
derecha), junto a la distancia física la mantienen al margen de la
conversación y muestran un cierto desinterés respecto al resto del grupo. La
expresión de la cara refleja una actitud de seriedad.
Pasqual Maragall Muy cercano a Mas, mantienen un contacto permanente
(rozándose los brazos). Se muestra relajado y confiado, con disposición de
escuchar y buscando el contacto visual con Carod. La disposición de Maragall
y Mas parece indicar que hablan sobre el lugar que deben de ocupar cada uno
en la fotografía. La inclinación muestra una disposición total a la
receptividad. Sus manos abiertas son una señal de sinceridad y franqueza.
Mira y escucha a la vez, aunque se intuye que va hablar, o ya ha hablado. La
posición de sus labios permite interpretar un susurro cómplice, una palabra
sólo para sus interlocutores.
Artur Mas Junto a Maragall centra el protagonismo de la imagen. La
postura de las piernas y los brazos ligeramente separados, nos muestra una
actitud de confianza en sí mismo. Busca ocupar el máximo espacio físico con
sus piernas y brazos y quiere centrar la atención de sus interlocutores… y
fotógrafos. Hecho que corrobora abriendo mucho las palmas de las manos, lo
que es un claro signo de autoestima. Gesticula abiertamente lo que junto a
sus manos y posición del cuerpo indica claramente una necesidad de
posicionamiento. Quiere ser escuchado y observado. No está en movimiento,
igual que De Madre, lo que señala una gran seguridad de los dos.
Josep Lluís Carod-Rovira Mantiene una cierta distancia de cortesía aunque
la inclinación del cuerpo hacia Mas, la actitud de escucha y la sonrisa
parecen mostrar su interés y aprobación. Cruza también, aunque con menor
contundencia, los brazos sobre el pecho, lo que podría mostrar una cierta
posición defensiva, de distanciamiento. No mantiene la mirada fija en sus
interlocutores, sino que opta por mirar al suelo, lo que se interpreta como
no dar absoluta credibilidad a lo que se está diciendo.
Joan Saura A pesar de ser el último en incorporarse (se encuentra unos
pasos más atrás), demuestra interés al buscar el contacto tanto con la
mirada, como con la inclinación del cuerpo, mientras camina para colocarse
al lado de Carod. La expresión facial, con un amago de sonrisa, la leve
inclinación hacia abajo de la cabeza y la mirada, así como la mano izquierda
cerrada denotaban un cierto punto de desconfianza o desaprobación, quizás
por la ligera sensación de exclusión que denota la espalda de Carod que
cierra mucho el espacio.
En el centro los dos protagonistas, Maragall y Mas. El mínimo espacio entre
ellos, refuerza todavía más la distancia entre los dos y el resto. La
centralidad y la proximidad son evidentes. Es sugerente el juego de sentidos
. Mas habla par sí, afirmándose, pero sabe que Maragall le observa y le
roza; Carod observa sus manos, sus movimientos; y Maragall mira a Carod, con
las espaldas bien cubiertas. Oír, tocar, mirar… sólo nos ha faltado oler
y probar la fotografía. Pero visto el resultado, parece que olía a horno
y sabía a pan recién hecho.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación
El Periódico de Catalunya 02.10.2005 (versión en pdf)
El
color de la política
El naranja y el lila están de moda. Al menos, en la política. La noche del
21 al 22 de noviembre de 2004, el pueblo de Ucrania se echa a las calles.
Muchos no aceptan el resultado de unas elecciones que consideran
fraudulentas y dan la victoria al candidato pro-ruso y azul Viktor
Yanukóvich. A este movimiento popular se le conoce como la revolución
naranja porque la gente llevaba prendas de color naranja, el color del
líder pro europeísta, Viktor Yúshenko. A finales de diciembre de 2004
Yúshenko gana las nuevas elecciones. Pocos días antes se descubre que
intentaron envenenarlo durante la primera campaña electoral. Su esposa le
había comentado que sus besos sabían a veneno.
En España, meses antes, otro partido adoptó este recurrente color cuando
salió del gobierno de España. Durante la celebración del 15 Congreso, ya en
la oposición, el Partido Popular abandonó el sobrio azul por el moderno
naranja en plena búsqueda de una nueva percepción social y pública. El
efecto del color naranja es complejo según la psicología de los colores.
Posee una fuerza activa, radiante y expresiva, de carácter estimulante y
cualidad dinámica positiva y energética.
Desconocemos todavía el carácter terapéutico del cambio al naranja por parte
del PP, pero sí sabemos que Yúshenko ganó las elecciones gracias a su
visible revolución. Sus banderas y sus bufandas se veían mucho más que
la propia presencia de sus seguidores. Por eso, la solución más útil provino
de quienes tomaron millares de bolsas de basura naranjas y escribieron en
ellas el nombre de Yúschenko. Tras abrirles unos huecos para la cabeza y los
brazos, distribuyeron el resultado entre los manifestantes: la prenda
impermeable permitió permanecer a sus electores en vigilia permanente
frente al fraude, a temperaturas bajo cero. La televisión hizo el resto.
El color naranja permitió –rápidamente- unir a la mayoría de los ciudadanos
en una nueva identidad nacional. La del color del cambio. El color de la
complicidad. Sus simpatizantes aseguran que Yúshenko lo eligió porque es
diferente del rojo soviético. Naranja frente a rojo y azul. El naranja
dibujaba un camino de revolución más pacífica y calmada, casi despojada de
valores ideológicos, más lúdica y festiva. Más ciudadana, en definitiva.
Tony Blair ha optado por un malva liláceo, transparente y luminoso. A medio
camino entre el rojo de los laboristas y el azul europeo combinados. En la
conferencia anual que los laboristas celebraron el pasado mes de septiembre
en Brigthon, el new labour sorprendió a todos con una apuesta
cromática innovadora y diferente de la cultura estética y política de la
socialdemocracia. El resultado era magnético, telegénico. Su lila era casi
fucsia en televisión, creando un efecto muy atractivo. Todos los oradores
destacaban del fondo, ganando en presencia y seguridad. Otra vez, el new
labour se presentaba como lo nuevo. Hoy, meses después, el lila
se apodera, como un movimiento anónimo y cómplice, de la iluminación
nocturna de algunos edificios en Londres. O de la librería de la Tate
Modern. El color une, sin palabras.
Naranjas energéticos, lilas cómplices, nuevos colores para las nuevas
revoluciones o propuestas del siglo XXI. Colores que ya son fondo, decorado,
armonías visuales más que banderas. Colores para integrar (como el lema de
los laboristas “A better life for all”). Colores para ser vistos, para
reconocerse, para sumar.
Peter Glotz, político y filósofo alemán, y actualmente rector de la
Universidad de Sankt Gallen (Suiza) es uno de los referentes
socialdemócratas europeos más destacados. En una de sus entrevistas
recientes declaraba que las victorias políticas y electorales se basaban en
una combinación de “personas, programas y organización”. ¿Eso es todo?
Quizás también les falte escoger bien el color.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación.
Gobernanza. Revista Internacional para el desarrollo humano. IIGOV.org
15.02.2005 (versión en pdf)
Kerry.com frente a Bush.com
El impacto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en
las próximas elecciones presidenciales norteamericanas del mes de noviembre,
es uno de los elementos más destacados por los medios de comunicación y los
analistas políticos. La razón de tal coincidencia no es tan sólo la eclosión
de una fecunda relación entre la política y las TIC –que en este artículo
repasaremos- sino la reflexión sobre si dichas tecnologías abren, o no,
nuevos escenarios para la acción política por su capacidad innovadora y
movilizadora a lo largo de todo el proceso: primarias, candidaturas,
campañas y votaciones. En definitiva, hay un debate abierto sobre si estamos
ante un nuevo medio que caracteriza un momento político como en su día lo
hicieron la radio, la televisión o la prensa. O bien, si estamos en una
nueva etapa de la acción política caracterizada por desarrollarse en la Red
y de manera participativa. Todos coinciden en el papel clave de Howard Dean,
ex candidato demócrata a la presidencia de los EE.UU. y creador de una
exitosa estrategia en Internet. Su campaña, sin conseguir el objetivo de la
nominación demócrata que hoy lidera el tándem Kerry-Edwards, ha sido copiada
tanto por los demócratas como por los republicanos. Gracias al uso
inteligente y no dirigido de Internet como herramienta de movilización, Dean
se convirtió en uno de los candidatos de referencia durante el proceso
electoral demócrata: fue el candidato mejor situado y el “más deseado” sin
formar parte del establishment del partido, consiguió el récord de
donaciones económicas para la campaña y mantuvo sus opciones durante varios
caucus y primarias, aunque sucumbió a sus propios errores políticos y a un
frente común de “todos contra Dean”, que le destrozó.
Uno de los primeros pasos decisivos en el éxito de su campaña fue el acuerdo
con meetup.com, una web líder para poner en contacto a personas con
intereses comunes. Hasta entonces, este tipo de servicios había sido
infravalorado por los directores de campañas electorales. Dean descubrió en
ellos un enorme potencial para conocer a sus simpatizantes. Además creo un
webblog, un diario personal de campaña on line, donde los simpatizantes
podían colgar sus opiniones y recibir respuesta por parte de los miembros de
la organización. La idea era que estos webblogs se convirtieran en un
reclamo para sus seguidores y, a su vez, en una herramienta que permitiera a
éstos invitar e informar a amigos suyos. Su éxito hizo ver a los
responsables de campañas electorales que lo importante de este tipo de
iniciativas es que hacen que los participantes sientan que la campaña les
pertenece. Dean no ha sido el primero en adaptar las TIC a fines políticos.
Sí lo ha sido en saber sacarles el jugo, yendo más allá y consiguiendo a
través de Internet vincular emocionalmente a sus seguidores, hecho
imprescindible para fidelizarles. La campaña de Dean ha dado un vuelco en la
forma de organizar una campaña electoral al permitir que los seguidores
actuaran por su cuenta motivados por el “reto de superar a Bush” en
financiación o en cualquier tipo de convocatoria. Movilización y tecnología
han abierto un nuevo escenario para la participación política. Veamos cuáles
son los elementos clave en el nuevo escenario norteamericano.
La tecnología barata para una ciudadanía activa. Las TIC revolucionan
la campaña mientras los gastos electorales crecen de forma desatada. En las
elecciones de 2000, los dos principales partidos recaudaron 1.236 millones
de dólares, lo que significa un incremento de un 40 por ciento respecto a
los 881 millones de la campaña del año 1996, que a su vez había aumentado en
un 73 por ciento respecto a los 508 millones de la campaña de 1992. En
total, entre 1992 y 2000, los partidos multiplicaron su recaudación en más
del doble. A pesar de los gastos crecientes en publicidad televisiva, la
tendencia en los presupuestos de campaña actuales es que, proporcionalmente,
la parte de los fondos que se solían destinar a anuncios –una forma de
contacto pasivo con los electores- retrocederá a favor de invertir en
servicios interactivos de marketing político. La tecnología de la
información ha devenido determinante para las campañas políticas porque los
ciudadanos “conectados” mediante ordenadores, móviles, palm van en aumento
y, además, muestran una mayor predisposición a votar y a ser activos
política y cívicamente que los no conectados. En el argot americano ha
surgido un nuevo término: a los ciudadanos que leen webs políticas, firman
peticiones o hacen donaciones on line se los conoce como "OPCs": On line
Political Citizens, ciudadanos políticos en Red. Ya constituyen el 7 por
ciento de la población norteamericana. Y siguen creciendo. En una sociedad
con índices de participación por debajo del 50%, y con un gran volumen de
indecisos, los OPCs pueden jugar un papel clave y determinante en la
decisión del voto. La victoria o la derrota empiezan a dibujarse en la Red.
La ruta del dinero on line. Bush y Kerry han encontrado en la Red una
mina de oro para la financiación electoral y sus equipos han llegado a
afirmar que "es mucho mejor depender de las pequeñas donaciones de millares
de ciudadanos que de las grandes contribuciones de los sindicatos o de las
corporaciones". Internet ha emergido en el 2004 como una poderosa
herramienta de financiación rápida, legal y en crecimiento constante capaz
de afrontar los voraces presupuestos electorales. Howard Dean comenzó a
romper récords. En el 2003, sus colaboradores notaron que muchas de las
principales ONG’s estadounidenses incrementaron significativamente la
cantidad y la frecuencia de las donaciones on line. Muchas de esas
organizaciones habían rediseñado sus sitios de Internet con la ayuda de un
nuevo conjunto de herramientas informáticas que ponía el énfasis en la
motivación con interacciones más personalizadas. Sin dudarlo, contrataron a
la empresa que diseñaba tales aplicaciones. En junio de 2003 reunieron cerca
de 820.000 dólares en sólo un día. Y en febrero de 2004, tras una petición a
agónica por e-mail, recibieron un total de 475.000 dólares durante una
jornada. Hoy, Kerry y Bush han seguido con dicha estrategia y han
multiplicado sus fuentes de financiación. Hay razones tecnológicas como la
mayor penetración de la banda ancha o el aumento de la confianza en las
transacciones online en EUA, pero también una cultura política cívica que
acepta con naturalidad la colaboración económica en la acción política
convencional o en el potente y rico activismo norteamericano.
Primicias por e-mail. Kerry anunció por correo electrónico, antes que
por ningún otro medio, la elección de Edwards como candidato a la
vicepresidencia. Kerry había prometido a sus seguidores on line que serían
los primeros en conocer el nombre del candidato a la vicepresidencia, y así
lo hizo. El anuncio de la elección de Edwards llegó por e-mail a más de un
millón de usuarios que recibieron la noticia justo antes de que Kerry lo
comunicara personalmente durante un acto de campaña en Pittsburgh. Momentos
después la noticia aparecía en la web oficial de la candidatura demócrata,
en la que podía verse una foto del tándem que intentará desbancar a George
W. Bush de la presidencia. Es la primera vez que un anuncio de esta
trascendencia se comunica en primer lugar a través de Internet.
Éxito y reconocimiento de los blogs. Howard Dean, en su campaña por
la nominación demócrata, comprendió el alcance y la popularidad de su
blogforamerica.com, tras comprobar como sus partidarios multiplicaron su
mensaje a través de sus propios blogs, obligando a los profesionales de la
política a tomar conciencia del fenómeno. Desde entonces, los blogs
políticos no han dejado de crecer y será la primera vez que recibirán
credenciales de prensa para cubrir tanto la convención demócrata como la
republicana. La noticia supone un reconocimiento de la trascendencia que los
blogs han alcanzado en la escena política estadounidense. El tándem Kerry
-Edwards han compartido cierto protagonismo con la “novedad” de los
bloggers, autores de webblogs que, han escrito sobre la convención demócrata
con un estilo y una libertad que ha caracterizado su éxito frente a los
periodistas y medios más tradicionales. Entre estos bloggers había tanto
autores independientes, que mantienen su propia página, como periodistas de
vinculados a los medios generalistas que decidieron publicar un blog para
ofrecer una visión distinta de la convención. La propia web oficial de la
convención demócrata ha contado con un blog desde el cual se podía seguir la
actividad de todos los bloggers acreditados.
Videojuegos y vídeos on line en campaña. Los comités de campaña de
los partidos demócrata y republicano han puesto mucha imaginación y algo de
tecnología a su servicio para lanzar una serie de videojuegos con los que
pretenden animar a los indecisos y movilizar a sus bases. Uno de los más
populares es 'John Kerry: Tax Invaders', una parodia del 'Space Invaders' en
el que el jugador controla la cabeza del presidente George W. Bush, que
dispara contra las supuestas subidas de impuestos por parte de John Kerry.
Los demócratas han salido al paso con 'Kick Bush Out', que no es
estrictamente un videojuego, sino más bien una caricatura interactiva que
ofrece tres tipos de patada de burro —animal emblema del Partido Demócrata—
con diferentes resultados para el actual presidente. La campaña se ha
endurecido en Internet con los videos. Uno del presidente Bush, en el que
emplea imágenes de Adolf Hitler para criticar a su rival, y otro en el que
se ve a Kerry junto a Osama Bin Laden, en un vídeo de los republicanos,
muestra hasta qué punto Internet se ha convertido en una poderosa arma
electoral, barata y difícil de controlar. Los candidatos han sacado a la Red
la artillería pesada con vídeos como "La coalición de los temerosos", que se
presentó en la web de Bush. La película de 87 segundos, fue enviada por el
Partido Republicano a través del correo electrónico a seis millones de
simpatizantes y arremete contra Kerry y otros demócratas, como el ex
vicepresidente Al Gore, el ex gobernador de Vermont, Howard Dean, o el
cineasta Michael Moore, director del filme 'Fahrenheit 9/11'. Estos juegos y
vídeos, la mayoría un alarde de creatividad, indican que Internet no
solamente sirve para movilizar a los ciudadanos o recaudar fondos, sino
también para calentar la arena electoral. El ciberespacio, mucho más barato
que la televisión, no impone límites de tiempo; además, los anuncios no
deben someterse al escrutinio de los directivos de los canales de televisión
ni, aparentemente, a las leyes electorales.
Mientras, la audiencia de Internet crece. El último estudio del
Project Excellence in Journalism, un instituto afiliado a la Escuela de
Periodismo de la Columbia University, demuestra que “Internet sigue ganando
audiencia en EE.UU. frente al retroceso de los medios informativos
tradicionales. En Estados Unidos, la mayor parte de medios informativos han
ido perdiendo audiencia durante estos últimos años, con sólo tres notables
excepciones: Internet, los medios dirigidos a grupos étnicos concretos y la
llamada prensa alternativa”. El estudio confirma que entre 75 y 100 millones
de personas utilizan diariamente Internet para informarse sobre la
actualidad. La mayor parte de los usuarios que consultan noticias en la Red
no han reducido el tiempo que dedican a los medios impresos; en cambio, la
atención prestada a las noticias en televisión sí que ha experimentado un
retroceso. En cualquier caso, y esto es quizás lo más relevante, Internet es
el único medio informativo que, en general, está viendo como su audiencia
aumenta, especialmente entre los jóvenes.
Más Internet, pero el voto electrónico aparece cuestionado. Hace tan
sólo unas semanas, se manifestaron en diversas ciudades estadounidenses
varios miles de personas bajo el lema "El ordenador se come mi voto". La
protesta responde al uso de máquinas electrónicas para la votación
presidencial en noviembre. Así, a primera vista, pareciera que estos
manifestantes protestan contra cualquier innovación presos de una fobia
antitecnológica incontrolable. Pero no, tienen razones para desconfiar, y
razones de peso. El problema es que las máquinas que se están vendiendo e
instalando no tienen modo de ser auditadas. Si fallan o alguien las cambia
para que den un resultado falso, no sé puede saber qué ha sucedido o, peor
aún, si ha pasado algo. Lo que piden es que las máquinas impriman un recibo
para el votante que le permita comprobar lo que ha votado, recibo que se
quedarían las mesas electorales. No están contra el voto electrónico, pero
quieren más seguridad. El voto electrónico es, o debería ser, el futuro como
así ocurre ya en India, Brasil o Suiza. Pero lo que suceda en EE.UU. marcará
la suerte y la credibilidad del voto electrónico, tanto en su versión urna
electrónica como voto remoto on line.
Y cada vez más, en español. A menos de cuatro meses de las
elecciones, tanto demócratas como republicanos han iniciado campañas en
español por radio, televisión, Internet y –sobretodo- por móvil, dirigidas a
la comunidad latina, cuyo voto, dicen algunos analistas, puede ser crucial.
Así, el anuncio oficial de Kerry será transmitido en 11 estados (varios de
ellos considerados como el campo de batalla de estas elecciones). Los
anuncios de Bush serán transmitidos solamente en cuatro estados: Florida,
Nuevo México, Nevada y Arizona. Los demócratas se centran en resaltar la
caída del empleo entre los hispanos en los últimos cuatro años, así como el
liderazgo de Kerry, mientras que los republicanos apuestan por "valores
familiares" cercanos a los latinos, en temas como el aborto o el matrimonio
homosexual, al que se opone Bush. Lo cierto es que ahora la comunidad
hispana es la minoría más grande de EE.UU., con casi 40 millones de
personas, aunque se estima que sólo votarán unos 7 millones. En el 2000,
Bush le ganó a Al Gore por un puñado de votos en Florida y en estas
elecciones hay varios estados donde una mínima oscilación puede cambiar los
resultados. Y, casualmente, con acento español. Quizás a golpe de click o de
sms. Estemos atentos al resultado y a los cambios de la política y de la
democracia en la Sociedad de la Información.
Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación
El País 11.08.2004 (versión en pdf)
|