El abrazo de Obama

Publicado en: El Periódico de Catalunya (2.11.2012)(Blog ‘Born in the USA‘)

Nadie abraza como él. Puede perder o ganar un debate. Puede cumplir o defraudar una promesa. Puede salir derrotado en las elecciones del próximo martes, pero nadie transmite tantas emociones, con un gesto, como Barack Obama. Ha sido el político, sin lugar a dudas, que mejor ha gestionado la imagen y las fotografías políticas, de la mano del maestro y del equipo de Pete Souza, que ha retratado todo un mandato presidencial ofreciendo un relato visual extraordinario y único en la historia. Obama, con su lenguaje no verbal, puede transmitir alegría y compasión, confianza o seguridad. Sus abrazos son gestos que se convierten en proyecto y propuesta política. Lo sabe y lo saben bien sus adversarios.

Después del huracán Sandy, es el momento de reparar los daños y atender a los afectados. Obama conoce el valor político de los símbolos. Su consuelo a los afectados viene precedido de otro abrazo -calculado- de gran calado: el que se dio con el gobernador republicano Chris Christie. Un político populista, con aspiraciones en 2016, y que no ha dudado en asociarse con Obama.

Por esta razón, que el Gobernador de Nueva Jersey -principal zona afectada, nominado por la prensa como posible vicepresidente, y que ha sido uno de los portavoces claves de Mitt Romney- aparezca en varias imágenes al lado del Presidente es un hecho que habla por sí mismo. Y no solo eso. Que Obama haya recibido la aprobación pública del Gobernador, a siete días de que se celebren las elecciones, es indudablemente un audaz y valioso golpe de efecto político para el Presidente que podría terminar por perjudicar seriamente a Romney. “Tengo que decir que el Presidente ha estado todo el tiempo pendiente y merece reconocimiento por ello, ha sido un apoyo increíble y muy útil para nuestro Estado”, ha afirmado Christie. “Me importa un rábano lo que eso signifique para las elecciones”, remató.

La campaña avanza
Obama también ha hecho todo lo posible por presentarse como comandante en jefe y no como candidato, reiterando más de una vez que lo crucial -aquí y ahora- es salvar vidas y no politizar el desastre. Sin embargo, a puerta cerrada, su campaña sigue avanzando discretamente.  El equipo de Obama no la ha abandonado en absoluto, y sus principales portavoces siguen en acción. El vicepresidente Joe Biden ha comparecido en algunos actos y Michelle Obama, omnipresente y efectiva, asistió a un evento en Iowa: “Barack va a pasar por encima de la burocracia y va a suministrar en los próximos días todos los recursos que sean necesarios. Ha convertido esta tormenta en su prioridad, y va a hacer cuanto sea preciso para asegurar que los ciudadanos estén sanos y salvos”, afirmó.

Obama ha aprendido las lecciones de la Historia. La mala actuación de George Bush en la gestión del huracán Katrina de 2005 y de Bush padre con las víctimas del huracán Andrew en el sur de Florida (lo que para algunos fue determinante en su pérdida de dicho Estado en las elecciones), son el ejemplo perfecto de lo que no se debería hacer. Presentarse como el líder máximo de una nación en crisis es crucial -y seguramente determinante- a estas alturas de la campaña.

Romney necesita, urgentemente, que la campaña se reanude. Y Obama lo hará gradualmente. Romney no ha sido generoso y ha especulado. La imagen de un Presidente protector, solidario, comprometido con las personas afectadas o vulnerables (muchas fotos con mujeres mayores) puede reforzar la tesis política de fondo de los demócratas: cuando las cosas van mal, el Estado es necesario, y el bipartidismo es posible y conveniente. Más que nunca. Obama puede abrazar la victoria el próximo martes. Pero su posible éxito se resolverá con una foto finish muy ajustada.

Enlace de interés:
Michael Bloomberg expresa su apoyo a Obama (La Vanguardia, 1.11.2012)

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