Grillo y Beiras: el triunfo de la antipolítica y la alterpolítica

Publicado en: El País (3.11.2012) (blog ‘Micropolítica‘)

Rosario Crocetta, el candidato de la izquierda antimafia, será el próximo presidente de Sicilia tras las elecciones que tuvieron lugar el domingo pasado. Esa es la noticia, pero no la única. También es noticia que la formación más votada ha sido el Movimiento 5 Estrellas del cómico y blogger Beppe Grillo, azote de los privilegios de la política tradicional italiana. El partido de Grillo ya triunfó en las elecciones municipales italianas de mayo de este año.

Hay antecedentes de cómicos y presentadores que, aprovechando su popularidad mediática, decidieron probar suerte en la vida política. Pero la persistencia y habilidad del humorista italiano Beppe Grillo, con sus iniciativas provocadoras en contra de los políticos, le ha convertido en un temible adversario mediático que zarandea a toda la clase política y es un fenómeno europeo en Internet. Una auténtica pesadilla para la política establecida. A los que le censuran la crítica mofa, les responde orgulloso que más risa (o pena) dan algunos de los políticos que tenemos. Y no le falta razón, lamentablemente.

El humor irreverente, la crítica ácida, la sátira mordaz… han estado siempre vinculados a la política y a los políticos. Estos han sido fuente de inspiración conectando con un sentimiento de desprecio y despecho en el que se refugian muchos ciudadanos descontentos o ignorados. La novedad resulta cuando los cómicos cambian de escenario y ven en la política una nueva oportunidad de comunicación, con nuevos registros y contenidos transgresores. Muchos espectadores, en su condición de electores, creen que la única revolución posible es esa: la de los cómicos.

Beppe Grillo y su ejército de gente corriente y no profesional de la política (profesores, informáticos, estudiantes, parados… de 38 años de media frente a los 59 de los políticos tradicionales) conecta cada día más con una población muy desilusionada con la política tradicional y sus corruptelas que protagonizó en las municipales un abstencionismo récord: solo el 51,4% de los electores ejerció su derecho en mayo (un italiano de cada dos), por solo un 53% en Sicilia este fin de semana. La gente está cansada de votar y no conseguir soluciones y de escándalos asociados a una corrupción generalizada (los dos últimos presidentes de Sicilia han sido imputados en distintas causas).

El programa de Grillo, aunque sin mucha concreción, pide la transparencia total del dinero público, el uso sin más demora de las energías renovables, un máximo de dos mandatos en el poder… Sus mítines cada vez convocan a más gente. No hay día que el cómico, para bien o para mal, no aparezca en los periódicos.

La antipolítica avanza en todo el mundo, sí, pero suele significar abstención. Sin embargo, en Italia triunfa electoralmente el Movimiento 5 Estrellas. No lo consigue solo por ser antipolítica o antipartidos, sino porque tiene un líder popular, divertido, alternativo y con nuevas ideas, a menudo de lógica aplastante, que impregna a la ciudadanía. Le consideran de los suyos, un ciudadano más. Alguien cabreado como ellos lo están y que es su referente. Votarle a él o a su partido es votar en contra de la casta política italiana actual; supone votar algo totalmente diferente.

Humor y cabreo
Sorprende cierto parecido físico de Grillo con Xosé Manuel Beiras, líder y portavoz nacional de Anova Irmandade Nacionalista, que se presentó junto a IU, EQUO y otros partidos de izquierda y nacionalistas a las elecciones gallegas. AGE se convirtió en la tercera fuerza política en Galicia con 9 diputados y el 14% de los votos. Rompió moldes y pronósticos.

La guasa ha dado paso al sarcasmo. La ironía es, más que nunca, mordaz, cruel, sangrienta. La burla ya no busca la risa, sino ofender y maltratar. El cabreo social latente se va canalizando, lentamente, hacia respuestas hirientes y demoledoras dirigidas a lo establecido y lo institucional. Y los irredentos e insobornables nos caen muy bien. Su humor y su mal humor forman parte del mismo estado de ánimo: río por no llorar, lloro cuando ya no puedo reír. Sarcásticos, irreverentes, bufos… los ciudadanos expresan ya, en todas partes, su malestar con una mueca que solo los ciegos podrían entender como humor o cosas de frikis insolentes. La gente no está para bromas, aunque se ría. Todo se mueve.

Beiras no es cómico. Ha hecho de la severidad la prueba física de su contundencia y radicalidad ética. Le gusta mostrarse huraño, enfurruñado, casi hostil. Es su estado natural, el que acredita su incombustible e incorruptible perfil político. Cree que la seriedad es sinónimo de coherencia para quien ha hecho de la denuncia un dardo permanente contra todo y contra todos.

Rubén Amón escribía sobre Beiras que “su aspecto patriarcal y su discurso alternativo lo convierten en un tipo simpático y extravagante. Nos cae bien Beiras porque sabemos que no va a gobernar”. Lo mismo pasa con Grillo. Nos cae bien porque su discurso –como el de Beiras- es diferente y porque ofrece alternativas a la política tradicional. Nos cae bien porque es un voto de castigo a los políticos que no han actuado frente a la crisis, o no han sabido hacerlo. Nos cae bien porque ataca, desde la óptica de un ciudadano normal, a la casta mejor situada; nos cae bien porque ataca sin piedad a la corrupción. Nos cae bien porque no podrá gobernar. Pero… ¿y si gobierna? Queda menos de un año para las elecciones generales italianas.

La política que rompe esquemas (y obtiene victorias electorales) se mueve entre la antipolítica o la alterpolítica. Entre el humor y el malhumor. Entre la risa irónica o el sarcasmo contundente. Si todo ello no da que pensar, es que no lo hemos visto todo.

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