iPancartas y transpolítica

Publicado en: El País (1.04.2013)(blog ‘Micropolítica’)

El primer año de Gobierno de Mariano Rajoy se saldó con más de 36.000 manifestaciones y concentraciones en toda España, lo que supone una media de casi 120 protestas al día. Según los datos que recopiló el ejecutivo, en base a una pregunta del portavoz de Interior de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) en el Congreso, Ricardo Sixto, la comunidad autónoma con más manifestaciones o concentraciones organizadas fue Andalucía, con 7.141 movilizaciones registradas. Por provincias, destaca el caso de Madrid, que encabeza la tabla con 2.846 protestas, casi diez cada día. Estas cifras duplican las manifestaciones realizadas en 2011 y han dado la coartada al PP para lanzar algunos globos sonda sobre la regulación del derecho a manifestarse, así como la posibilidad de identificar a sus participantes.

La calle hierve. Este incremento notable de la contestación social, con amplia diversidad en el formato (manifestaciones, coros, caceroladas, rodeos, mareas que pueden ser tsunamis, guerrilla knittingpoesía política, flashmobs, ARTivismo, y ahora escraches), muestra que la virulencia de las consecuencias de la crisis y la respuesta política que se ofrece desde las instituciones y, en especial, desde el Gobierno, no satisface, no resuelve, no se comprende. Y también demuestra que la creatividad social y política emerge con fuerza, con renovadas formas de gran impacto, capaces de crear sentimientos de participación y compromiso más allá de las tradicionales manifestaciones de pancarta y cabecera. La diferencia radica en la implicación activa del que participa: en su actitud, en su protagonismo y en su proyección (a través de las redes sociales). Es la diferencia que hay entre las masas y las multitudes. Las primeras son amorfas, las segundas son creativas. De las plazas a las redes y viceversa.

Las manifestaciones y concentraciones no duran sólo las horas establecidas en la protesta, sino que —gracias a los contenidos creados por los propios participantes (todos «armados» con teléfonos móviles y otros dispositivos) y compartidos en sus propias redes sociales— consiguen que aquel acto tenga continuación en el tiempo y que esa información, esas emociones en forma de imágenes o relatos, transciendan la presencialidad y la temporalidad. Es la política ubicua. Es la transpolítica, así como sucede en los medios con el transmedia. Esta narración coral, in-out, transformada y transcrita, genera nuevas dinámicas de movilización y nuevas percepciones de sus contenidos. Del activismo al ciberactivismo y viceversa.

La política, y sus expresiones en el espacio público, están sufriendo una poderosa transformación. La política es y va a ser vigilada y difundida por los ojos tecnológicos de los activistas. La poderosa combinación de captura >dato >redes >geolocalización >visualización ofrece posibilidades narrativas alternativas, con enfoques nuevos y protagonismos descentralizados. Así como un poderoso «big data» social y político del activismo. «Está pasando, lo estás viendo» era el lema de la CNN. Hoy, el streaming, Twitter, Facebook, Instagram, etc. representan el tiempo del «está pasando, lo estamos haciendo». De espectador a actor, en tiempo real. Contenidos y rastros digitales, en especial gráficos y audiovisuales, que muchas veces contrastan con el silencio de la mayoría de los medios tradicionales. Nuevos protagonismos y referencias informativas. El periodismo ciudadano y crítico.

La importancia que ha adquirido la imagen, expresada en cifras, es espectacular. Se calcula que desde el nacimiento de la primera cámara fotográfica en 1826, es decir, en 185 años se han hecho 3,5 trillones de fotos. Actualmente se toman 380 billones de fotos cada año, con lo que en menos de diez años la cifra de fotos digitales hechas será de 7,3 trillones. También 300 millones de imágenes se suben cada día a Facebook, que contiene 100.000 veces más fotos que la Biblioteca del Congreso en Estados Unidos llegando a más de 140 billones. Instagram alcanza ya los 100 millones de usuarios y contiene más de 4 billones de fotos, más de 26 por segundo. El 73 % de los usuarios toma fotos y escribe textos y el 54 % hace vídeos.

La última innovación la hemos visto en Chipre, en las  respuestas sociales contra las decisiones de la troika. Se trata de la iPancarta realizada con un iPad. Ciudadanos que, aprovechando la potente iluminación del dispositivo y en concentraciones nocturnas, pueden incorporar imágenes o crear poderosas coreografías en donde los cuerpos (en movimiento) y los dispositivos (en acción) crean nuevos efectos de gran plasticidad y efectividad comunicativa. Muy pronto se convocarán manifestaciones sugiriendo llevar en cada dispositivo un fondo de color, una imagen, o una letra determinados para pasar, después, de las calles a las redes. Está al caer. Es parte de la transpolítica.

Enlaces de interés:
– modelo de correo electrónico Amnistía Internacional (Abril 2013)

Fotografía: protesta a través de un código QR en el que se puede leer ‘Vete’ en 14 idiomas
– Assem Memon (2.07.2013). A very innovative protest sign. #ar7al in 14 languages coded in QR by @alaafareed pic.twitter.com/S7OOSDfpV6

Artículos de interés:
Hologramas contra la ‘ley mordaza’ (Carlos Córdoba. El País, 11.04.2015)

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