Detalles de una escenificación

Publicado en: El País (22.02.2014)(blog ‘Micropolítica’)

Las imágenes que hemos conocido hoy a través de la BBC, en su servicio español de noticias, muestran a dos supuestos miembros de ETA encapuchados y a dos miembros de la denominada —y no reconocida ni por España ni por Francia— Comisión Internacional de Verificación (CIV), Ram Manikkalingam y Ronnie Kasrils. El vídeo es una escenificación que merece una mirada atenta.

1. Sin banderas. La ausencia de banderas (sí estaban presentes en el anuncio del cese de la actividad armada el 20 de octubre de 2011) es un detalle significativo —y estudiado— que pone el acento en el aspecto militar y material de la banda terrorista ETA. La ikurriña presidiendo una mesa con armas asesinas hubiera sido un golpe estético y político difícil de soportar. No es una mala noticia.

2. El papel. Me ha sorprendido que, en una toma tan artificial y ensayada, el solitario papel con los datos que verificaban los expertos estuviera boca abajo, provocando un gesto forzado del terrorista que lo entrega. ¿Por qué? No sabemos si era simplemente un listado del material expuesto, un inventario general o algo más. Pero los verificadores parecen leerlo con atención y contrastarlo con las armas y explosivos presentados. La ausencia de palabras es positiva. Menos retórica, menos política para los terroristas. No tienen nada que decir. Mejor centrar la atención en un papel que pueda ser el anticipo de un comunicado final.

3. El arsenal. ETA expone armas cortas y largas, fusiles, granadas, explosivos, detonadores. Una variedad de armas que muestran, en toda su crudeza, el carácter letal de su arsenal y la potencia del mismo. Parece una intencionada selección con la pretensión de proyectar su disponibilidad y voluntad de entregar «todas» las armas, sin excepción. También es positivo.

4. La disposición. Curiosamente, al disposición de las armas recuerda las ruedas de prensa de los cuerpos y fuerzas de seguridad cuando incautan armas a delicuentes o terroristas. Una composición «ordenada» (con los cañones apuntando hacia la izquierda de la imagen, al lado contrario de los verificadores). Una imagen que es su derrota.

5. El Guernica. Al fondo de la sala, una copia del Guernica, la obra del pintor Pablo Picasso de 1937, preside la escenificación. Creo que es la primera vez que el emblema de ETA no jerarquiza y centra el espacio visual. La pretensión etarra de situarse como víctima, al utilizar el Guernica, es soez y repugnante. ETA continúa queriendo hablar en nombre del pueblo vasco. La instrumentalización es escandalosa pero, junto al desplazamiento de su emblema y la ausencia de banderas, crea una imagen artificial, quizá menos macabra.

6. La escenificación. La mayoría de los análisis insisten en la tramposa escenificación, que no dudan de calificar de amago, de farsa, sin ninguna credibilidad. Una pequeña dosis pretenciosa que pretende alargar la existencia de ETA. Pero, realmente, parece una rendición. La imagen no es de fuerza, a pesar de la dureza de la presencia de las armas. No hay proclama, ni solemnidad.

El dramaturgo Arthur Miller escribió una breve pieza, La política y el arte de actuar, que conviene releer para interpretar bien lo sucedido.«Cuanto más te acercas a cualquier tipo de poder, más teatro tienes que hacer», escribió el genial autor. Esta escenificación es imprescindible para el que se rinde, y obscena y dolorosa para el resto. Pero sin ella, la disolución definitiva de la banda terrorista estaría más lejos. ETA muestra su poder, aunque, con ello, certifica su derrota. Su teatro macabro acabó.

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