En mangas de camisa

Publicado en: Reforma.com (México)(9_Tendencias Globales. 13.07.2014)

No es algo habitual en la mayoría de políticos, pero sí puede verse algunas veces cómo la vestimenta formal −traje y corbata− pasa a un segundo plano en determinadas ocasiones. Candidatos o políticos aparecen en camisa, sin chaqueta, y con las mangas recogidas. ¿Por qué ese look? ¿Qué quiere transmitir? La comunicación política, la estrategia de los asesores y aquello que los candidatos o políticos quiren que la gente perciba de ellos tiene mucho que ver.

Esta manera de presentarse ante medios, ciudadanos, posibles electores… no suele ser algo casual, sino más bien algo estudiado, en función del tipo de acto y de los públicos. Un aspecto coincidente es el color de la camisa: blanca. En México, durante la campaña electoral, tanto a Peña Nieto como López Obrador se les pudo ver de esta guisa, especialmente en mítines donde su mensaje era más emocional que en otras ocasiones.

Barack Obama es también uno de los políticos que más se «arremangan» la camisa. Además, la frase «es hora de arremangarse» la ha usado en numerosos discursos. Es mientras lo dice cuando inmediatamente alza los brazos y se arremanga las mangas, delante de todo el público. El presidente norteamericano no es el único líder mundial que lo hace, pero sí quien lo escenifica más a menudo. En la anterior campaña presidencial norteamericana, también Mitt Romney apareció en mangas de camisa. En Europa, David Cameron es el máximo exponente. Y en Chile fue el propio ex presidente Piñera quien se arremagó en algunos de sus mítines.

En España, estos días están teniendo lugar las elecciones primarias para ocupar la secretaría general del Partido Socialista. Los candidatos Eduardo Madina y Pedro Sánchez aparecen constantemente con las mangas arremangadas. En esta campaña, esas imágenes suyas llenan diarios y espacios de informativos. De hecho, el propio cartel electoral de Sánchez, ya le muestra de este modo.

Las mangas de la camisa enrolladas buscan crear la percepción de que los candidatos «quieren ponerse a trabajar», de energía y de pasión por lo que hacen y dicen. Además, muestran un carácter desenfadado, que rompe con los cánones de políticos serios, encorsetados en sus trajes y alejados de la gente corriente. En verano, es también una forma de vestir acorde con los oyentes que, seguramente, irán en manga corta a escuchar al candidato o político que se viste como el resto de miembros de su equipo y de las personas que están en ese momento a su alrededor. Por otro lado, es señal de relajación y de sentirse cómodo y relajado. Si alguien está incómodo ante cierto público, no se arremanga la camisa.

En cualquier caso, es importante tener en cuenta que nada de esto sirve si, bajo las mangas de la camisa, el candidato lleva un carísimo y ostentoso reloj, por ejemplo. La imagen que se quiere transmitir debe tener sentido en su totalidad. Por ello, también es importante tener en cuenta el color y su percepción. Las camisas suelen ser blancas ya que este es el color neutro por excelencia, fácil de combinar con los distintos colores que pueden aportar los trajes y, sobre todo, las corbatas, y porque es visible ante cualquier fondo, y también adecuado para la televisión. Todos estos aspectos contribuyen, a veces de un modo muy sutil pero efectivo, a una mejor comunicación de un determinado mensaje. Las formas son fondo.

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