Abrir los ojos

Publicado en: El País (11.09.2014)(blog ‘Micropolítica’)

Como no hay marco (legal), no hay causa ni problema (político). Sólo alguien que renuncia a la política, como práctica para canalizar el acuerdo y el bien común, puede aplicar esa secuencia procedimental para resolver los desafíos. Mariano Rajoy, con su estrategia inmóvil frente a los retos en Catalunya, se enfrenta a un grave riesgo: que quizá teniendo parte de la razón (jurídica) pueda perder toda la credibilidad (política), al parecer que se desentiende de las causas de los problemas que subyacen en el contexto catalán actual. Ataca la forma (la consulta «ilegal», dice), pero olvida el fondo (el derecho a decidir, tal y como lo vive y lo piensa una mayoría muy amplia de ciudadanos catalanes).

Cerrar los ojos. Esperar a que amaine. Hacerse el sordo. Esta no puede ser la fórmula. Porque ni mirar para otro lado, o desenfocar la realidad, ni esperar a que el tiempo –o las contradicciones o los errores de la política catalana–  resuelvan el problema, ni el hecho de no darse por enterado van a permitir a Rajoy liderar la respuesta adecuada. El Presidente corre el peligro de que su inacción empiece a ser percibida como el principal riesgo, paradójicamente, para lo que dice defender: la unidad de España y el estado de derecho. O lo que sería peor: que detrás de su calculada inmovilidad se esconda una estudiada estrategia que perseguiría como objetivos la ingobernabilidad de Catalunya o su colapso. Si se sospecha que Rajoy aplica el «cuanto peor, mejor», su credibilidad estará seriamente cuestionada y dañada.
A Rajoy le vendría bien releer al escritor guatemalteco Augusto Monterroso y su inolvidable microcuento: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí». Monterroso, fue un escritor lúcido por sobrio, sensato y no prejuicioso. «Sabía que la solemnidad es un recurso del cuerpo para ocultar las fallas de la inteligencia. Por querer ser muy antisolemne se convirtió en una persona valiente», como nos descubre José Luis Merino.

Cuando Rajoy despierte, el dinosaurio todavía estará allí. La resiliencia, esa capacidad de las personas para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas, también puede ser colectiva. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por éstos. Es una característica que convierte en ganadores a los aparentemente débiles o perdedores. Va más allá de resistir. Es sobreponerse. Rajoy no debería olvidar ni la historia, ni la psicología social para comprender lo que sucede en Catalunya. La política tiene mucho de razones, y emociones. Lo sabe bien el Presidente cuando, hoy mismo, ha utilizado una poderosa metáfora (el trasplante de órganos) para referirse a los beneficios de la solidaridad compartida.

Un dirigente político está obligado a comprender y entender. A ver más allá de lo evidente. A ponerse en la piel de sus adversarios, incluso. Como dice el político y pensador Michael Ignatieff: «Los líderes prudentes se obligan a prestar la misma atención a los defensores y a los detractores de la línea de acción que están planeando».

Rajoy, refugiado en el BOE se siente cómodo y cree que esta seguridad (suya) es suficiente para tranquilizar y ofrecer soluciones (a los demás). Pero la pereza política puede ser muestra de indolencia (imperdonable en un servidor público) o falta de coraje político en búsqueda de alternativas. Ambas limitaciones, si se perciben como verosímiles, son muy destructivas para la creación de consensos y mayorías. Y si son ciertas, son devastadoras.

La convocatoria de la consulta, por parte de Artur Mas, y el conjunto de medidas que Mariano Rajoy tomará para hacerla inviable, por ilegal, serán el punto muerto en este largo y agotador combate de acumulación de argumentos y razones. Será ese momento, quizá, la oportunidad para abrir los ojos, restregárselos y despertar, conjuntamente, de los espejismos. Para hablar y negociar. «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí». Pues eso. Ahí sigue. Y no desaparecerá por mirar hacia otro lado. Ni en Barcelona, ni en Madrid.

Enlace de interés:
– Libro sobre el ‘Derecho a discutir’ (disponible en Amazon y en Google Play). Lanzado por El País, recopila 163 artículos, de 95 autores (entre los que tengo el placer de encontrarme), escritos en el período de tiempo comprendido entre la Diada de Cataluña de 2012 y la de 2014.

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