Otra comunicación política

Publicado en: Reforma.com (México)(15_Tendencias Globales. 4.1.2015)

La comunicación política avanza, evoluciona. Nuevas experiencias, nuevas prácticas y nuevas ideas hacen de ella algo vivo. Las campañas electorales o la comunicación de Gobierno siguen siendo como siempre, y el objetivo es informar, o difundir nuestro mensaje, persuadir… Pero cada año hay mejoras y nuevas prácticas. Este año que empieza no será diferente, y me atrevo a intentar adivinar por dónde irán los tiros, en estas 7 tendencias para 2015:

1. Big data. El análisis de grandes datos permite la microsegmentación. Cada vez más, analizar los datos conseguirá acercarnos mucho mejor a determinados segmentos de población y, además, prepararnos para facilitar el mensaje adecuado en el momento adecuado. En 2015, los grandes partidos podrán acceder a más datos y podrán analizarlos, pensando su mensaje y sus movimientos en el territorio ─y fuera de él─ para llegar a más personas. Nada es mejor en comunicación que hablarle a alguien en concreto sabiendo lo que realmente le importa.

2. El auge de Instagram en política. Instagram es una aplicación para compartir fotos y, a su vez, el sitio de mayor crecimiento en el año 2014. Tiene ya 300 millones de usuarios y ha superado incluso a Twitter. En los últimos seis meses, se han añadido 100 millones de personas. Su uso político, como difusor de imágenes y posibilidad de aumentar la capacidad relacional, será una gran arma, especialmente en elecciones locales.

3. WhatsApp. Esta herramienta, que usan más de 600 millones de personas, es ya insustituible en la mayoría de nuestros teléfonos móviles. Todavía no se ha usado lo suficientemente bien en política, excepto para la creación de grupos de activistas. Sin embargo, eso es sólo la punta del iceberg en lo que a su uso político se refiere.

4. Content marketing. La publicidad política tiene cada vez menos sentido y es menos adecuada para nuestros potenciales votantes. Desde las empresas, y también desde los partidos políticos, se está viendo cómo el marketing de contenidos, con la creación de materiales personalizados y segmentados, consigue no sólo llegar a más gente, sino un impacto mucho mayor. El marketing de contenidos es el arte de entender exactamente qué necesitan saber tus simpatizantes o electores y crear y distribuir contenido relevante para ellos, con el objetivo de atraerlos hacia el partido o candidato/a y conectar con ellos. No es, por tanto, contenido promocional, sino útil y relevante para los usuarios, y debe de ser aportado mediante formatos adecuados. Se trata de generar conversación alrededor del contenido, es decir, saber cómo usarlo para atraer la atención, el compromiso y la participación. El objetivo es que los contenidos se viralicen en la calle y en las redes sociales, y que la gente hable de ellos. Para conseguir que se hable o valga la pena que los activistas compartan nuestros contenidos, éstos deberán ser buenos, creativos, innovadores, divertidos (por ejemplo, mediante la gamificación)… con mucho sentido del humor, y deberán estar dirigidos a ellos. Quien comparte se convierte en garante del contenido, en cómplice. Es la importancia del boca-oreja. La idea debe ser tan buena que apetezca compartirla.

5. Todo es móvil. No se trata sólo de tener webs que puedan verse en formato móvil o tablet, sino en pensar contenidos para estos aparatos. También se pensarán nuevas acciones políticas que puedan hacerse sólo desde el teléfono (desde el ‘puerta a puerta’ a donaciones o diferentes iniciativas a base de clics).

6. El vídeo será la clave. YouTube es la llave de la difusión de contenidos. En los partidos, el uso de la vídeopolítica será cada vez más usual y más profesional. YouTube ya es el segundo buscador del mundo, después de Google. Si queremos que nos encuentren, deben poder verse los mejores contenidos en formato vídeo. Este formato, además, deberá estar preparado para ser insertado en cualquier lugar, desde webs a redes sociales, WhastApp, etc.

7. De global a local, del nosotros al tú. Las campañas serán cada vez más locales, con activistas de la zona y personas que conozcan a más personas de cada territorio. Hablamos del boca-oreja, pero también de la percepción de que quien hace campaña sabe de lo que está hablando, porque lo vive cada día. No se hablará tanto del partido o del candidato, sino de lo que ese partido o candidato puede hacer por el ciudadano, por ti.

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