Rivera y la probabilidad

Albert Rivera

¿Y si Rajoy tuviera razón?: Y una mayoría significativa de ciudadanos quisiera mantener, con algunos retoques, el rumbo económico y la firmeza constitucional. ¿Y si el PP no tuviera razón?: Y hubiera errado al mantener como cartel a Mariano Rajoy para pilotar esta segunda etapa de reactivación económica. La estrategia continuista del PP se enfrenta a tres opciones graduales de cambio. Ciudadanos, PSOE y Podemos se presentan con grados de distancia muy distintos en relación a los populares. Acertar la distancia y la posición propia respecto al principal actor político a batir es clave. Ver el mapa es clave. Paradójicamente, la proximidad respecto al que se quiere ganar y substituir puede ser decisiva. ¿Y si los electores, por encima de cualquier otra consideración, lo que no desean es otra vez a Mariano Rajoy? ¿Y si, en cambio, estuvieran dispuestos a mantener, con retoques y actualizaciones, una parte significativa de sus políticas?

La continuidad, la renovación, el cambio y la alternativa. Estos son los cuatro frames (marcos mentales) sobre los cuales Rajoy, Rivera, Sánchez e Iglesias están construyendo su oferta electoral. Acertar el frame es casi siempre definitivo en unas elecciones. Se trata de ofrecer una respuesta política a la pregunta central que se hagan los ciudadanos. Es decir: se trata de entender cuál es el asunto central, el campo de juego, sobre el que la contienda va a resolverse. ¿De qué van estas elecciones? ¿De España y Cataluña? ¿De recortes y economía? O a lo mejor van de Rajoy y su capacidad para representar y liderar la España y la política de los próximos cuatro años. Igual las elecciones del 20D giran más de lo que se cree sobre qué tipo de centro derecha se necesita ―y se quiere― para este momento en España.

El avance espectacular de Ciudadanos bien podría interpretarse también como un acierto en esta clave estratégica. Sánchez cree que hay que cambiar al PP. Rivera ofrece, sin decirlo, cambiar a Rajoy. Iglesias, a todos. La propuesta de Rivera es renovar el centro derecha, no cambiarlo por otra opción. Cuando afirma que quiere una segunda Transición y que su referencia es Adolfo Suárez está anclando su propuesta en un imaginario de evocaciones positivas que penetra con precisión en el electorado mayor, conservador y tradicional de las Castillas. De la misma manera que AP (luego el PP) devoró a UCD, Rivera aspira a la operación inversa: que Ciudadanos pueda canibalizar al PP. Produciéndose una renovación en la oferta de centro derecha española como ya anteriormente se había producido. ¿Es exagerado? No lo sabemos, y ya lo decidirán los electores, pero sí que parece cada día más probable. Y la probabilidad, en política, es determinante para que se materialice. Los electores casi siempre quieren jugar sobre seguro… y sobre el futuro.

Tras la sonrisa de Rivera se esconden unos molares políticos de gran capacidad. Rivera huele la sangre de la herida…y, como buen depredador, va tras ella. La probabilidad de victoria aumenta cuando sabes cuál es tu verdadero rival.

 Publicado en: El País (01.11.2015)(blog ‘Micropolítica’)

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