La decisión ‘millennial’: la importancia demográfica se traduce en peso electoral

La decisión 'millennial': la importancia demográfica se traduce en peso electoral

Millennials es el nombre que reciben las personas que nacieron entre 1982 y 1998. Configuran la generación de los que, hoy, tienen entre 18 y 34 años. Y sólo en Estados Unidos hay 83,1 millones, lo que equivale a poco más de la cuarta parte de su población total. Con esta cifra, los millennials han superado a los baby boomers (entre 51 y 69 años), convirtiéndose en la generación más numerosa del país. Para estas elecciones, tal como demuestra un gráfico reciente del Pew Research, los ‘millennials’ son, junto a los Xers, el grupo de votantes mayoritario (representan el 56 % de la población electoral, frente al 44 % que suman boomers y generaciones anteriores). La importancia demográfica se traduce, pues, en peso electoral.

Estos ‘millennials’ tienen una relación distinta con la política formal: son críticos, exigentes y sumamente volátiles. El estudio Millennials: The Politically Unclaimed Generation (2014) reveló que más de la mitad estaban abiertos a candidaturas no tradicionales y que el 34 % se definía como independiente ―aunque cuando les obligaban a elegir, se inclinaban levemente por los demócratas―. No sólo no confían en los partidos, sino que los consideran parte del problema y no de la solución.

Durante las primarias, estos jóvenes se sintieron mayoritariamente atraídos por Bernie Sanders. Su discurso idealista y sus propuestas para combatir la desigualdad económica se ajustaban mejor a las necesidades y deseos de una generación que creció en tiempos de crisis y recesión. Los ‘millennials’ son, además, según el consultor Frank Luntz, mucho más progresistas y liberales que el resto de generaciones. Por todo esto, la preferencia por Sanders fue verdaderamente notable. Un gráfico del diario The Washington Post reveló que el senador por Vermont consiguió más votos de menores de 30 años que Hillary Clinton y Donald Trump juntos (2.052.081 ante los 828.675 de Trump y 766.425 de Clinton).

Ya sin Sanders en la carrera, Clinton y Trump salieron a la caza del público millennial. Un ejemplo lo encontramos a finales de septiembre, cuando la candidata demócrata enfocó su discurso en Philadelphia directamente a los millennials: «Estoy aquí para hablarles de algunas cuestiones relacionadas con estas elecciones, pero que son también parte de nuestro futuro: el tipo de país que queremos tener, el tipo de personas que queremos ser y, fundamentalmente, qué tipo de oportunidades queremos ofrecer a los jóvenes de Estados Unidos». En este sentido, cabe destacar, también, el rol que han asumido en la campaña algunos personajes populares como Michelle Obama, Al Gore o Elizabeth Warren.

Pareciera, con esto, que la campaña de Hillary está siendo algo más ‘millennial friendly’ que la de Trump. Un artículo del Chicago Tribune llegaba a una conclusión similar al analizar la semántica de los eslóganes de los candidatos: «Stronger Together», de Hillary, resulta mucho más inclusivo que «Make America Great Again», una frase que evoca un pasado que los millennials no vivieron o que, al menos, no sienten suyo. Una reciente encuesta de USA Today lo confirma: Hillary Clinton cuenta con el 68 % de apoyo de los votantes millennials, mientras que Trump, sólo con el 20 %.

Aunque estos jóvenes, al parecer, se estarían inclinando por una determinada opción, no lo hacen porque les guste realmente, sino porque la otra alternativa les gusta todavía menos. La opción del mal menor parece imponerse. Y si los candidatos no están logrando seducir a los millennials es porque no están hablando suficiente de lo que más les preocupa: empleo y economía, temas que se trataron poco en los últimos debates. Es simple, si los jóvenes no se sienten representados o atraídos por el mensaje, toman distancia.

En esta última etapa de la campaña electoral, el verdadero desafío será movilizar a una generación mayoritariamente apática y despolitizada. La encuesta global de Telefónica señala que únicamente el 28 % de los jóvenes encuestados había participado en los últimos procesos electorales. Y Estados Unidos no es, precisamente, la excepción a la regla. En las elecciones de 2012, los ‘millennials’ fueron la generación con menor asistencia a las urnas, con apenas un 46 % de participación, frente al 61 % de los Xers y el 69 % de los boomers.

Los candidatos que quedan en la carrera final hacia la Casa Blanca difícilmente podrán convencerles y lograr que voten con la misma ilusión que les despertó Bernie Sanders, pero van a tratar de movilizarles, sea como sea, hasta el último momento. El próximo 8 de noviembre, el voto ‘millennial’ (o su ausencia) será decisivo.

Publicado en: Univision Política (7.11.2016)

Enlaces asociados:
Por qué la generación del milenio rechazará a Trump (Project Syndicate, 02.02.2017)

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