Tecnologías para el cambio social

tecnología social

ANTONI GUTIÉRREZ-RUBÍ / RICARD ESPELT

La expansión actual de aplicaciones móviles muestra la importancia de situar la atención en el dispositivo que nos conecta permanentemente a la Red. A pesar de ello, una mirada crítica, desde la perspectiva social, nos hace reconsiderar aspectos relevantes que recorren la conceptualización para la creación de aplicaciones, su desarrollo, su uso y su evaluación:

Considerar la participación ciudadana en la creación de una aplicación no como un argumento de marketing, sino para favorecer la oportunidad de relacionarse horizontalmente y en términos de justicia social. Si bien podemos observar que la creación de aplicaciones tiene un fuerte componente de emancipación ciudadana, las organizaciones reproducen, a menudo, modelos centralizados y poco democráticos.

En este sentido, la aproximación al cooperativismo de plataforma (reuniendo los valores tradicionales del cooperativismo y las posibilidades que ofrece la tecnología) para fomentar el procomún digital (código abierto y reutilizable) es una doble oportunidad para asegurar la justicia social de las personas que trabajan o se organizan a través de plataformas tecnológicas y, al mismo tiempo, generar nuevos espacios de colaboración.

Desarrollar aplicaciones desde la inclusión. Un enfoque excesivamente tecnológico deshabilita, en gran parte, el éxito del proceso posterior a la creación, si lo analizamos en términos de uso e impacto. Construir espacios de investigación para rentabilizar la tecnología ya existente e integrar a distintos participantes y actores sociales, de cada uno de los retos que se promueven, facilita un proceso de creación más inclusivo.

Plantearse el uso no en términos de tecnología o diseño, sino de ciudadanos y ciudadanas previamente al desarrollo. Este es un indicador clave que obliga a revisar los procesos y la lógica sobre la cual se crea una app. No estereotipar modelos, partir de la hoja en blanco en el diseño y la conceptualización, debe convertir el proceso en algo más artesanal y participado.

El impacto real de la tecnología es la transformación social y política. Para responder o refutar esta tesis, deben considerarse indicadores que evalúen el impacto real sobre el beneficio social que justifica la aparición de una aplicación. Codiseñar los propios indicadores con los agentes sociales ayuda a valorar su eficacia en términos cualitativos.

En definitiva, a nuestro entender, la espectacularidad y el impacto de la adopción global de la tecnología por parte de la ciudadanía nos obliga a un análisis más crítico y detallado que ayude a promover innovaciones tecnológicas que faciliten espacios de transformación social y política más éticos.

Publicado en: Circle, revista semestral de innovación sostenible creada por Ecoembes (núm.2) (16.03.2017)

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