ANTONI GUTIÉRREZ-RUBÍ

Quedan pocas horas para saber quiénes serán los candidatos ganadores en Iowa, en el primer caucus de estas elecciones que durarán todavía 279 días más. Sin embargo, lo que sucede en Iowa marca las posibilidades de muchos de los candidatos. El ganador (y probablemente el segundo, si el resultado es ajustado) obtendrá una ingente visibilidad mediática.

Iowa es un pequeño estado con tres millones de habitantes, el 92% blancos, y bien formados educativamente, la gran mayoría granjeros o dedicados a la manufactura. Hoy, todo el mundo les estará mirando, especialmente a los que suelen ir a votar, que son unos 120.000 aproximadamente.

Por lo que respecta a los republicanos, a pocas horas y ante los esperados resultados que darían la victoria a Trump, la carrera hacia la Casa Blanca parece haber tomado un giro ―sí, esperado pero importante―. Desde hace meses hemos visto a los líderes del Partido Republicano preocupados por no tener un candidato (tipo Hillary Clinton) que forme parte del ala moderada y que logre refrescar su imagen como organización, que lleva años estancada.

Los candidatos «del partido», Rubio y Bush están prácticamente a la deriva, mientras que el futuro de éste se encuentra en las manos de dos «outsiders», Trump y Cruz, cuya popularidad entre el público es inversamente proporcional a la que han conseguido dentro del GOP. El senador de Carolina del Sur, Lindsey Graham, presentó el panorama así: «es como recibir una bala o morir envenenado, al final es el mismo resultado».

Previsiblemente, hoy Trump y Cruz estarán en la primera y segunda posición, dando un espaldarazo a los outsiders versus el establishment del GOP. Las encuestas indican 28 para el primero y 23 para el segundo. Más lejos estarían Rubio (15) y Carson (10). A Bush le dan 2 representantes. Es toda una debacle para el ala conservadora del partido, que ve como la opinión del público se aleja de la suya, donde entienden que un candidato más moderado tiene más opciones para la victoria final.

El establishment republicano se ha pasado los últimos meses señalando que la subida de Trump en las encuestas es una «gran amenaza», no sólo para el partido, sino para el país. Pero en las últimas semanas, los altos mandos GOP han empezado a ver algo atractivo en Cruz: él no es Donald Trump. Ese es uno de los cambios que sí podría producirse en el Partido Republicano. Se empieza a ver a Cruz como una opción mala, frente a la muy mala de Trump, y eso, tal vez, sea malo para el país y para el partido; pero si hay que escoger, lo tienen fácil. Las encuestas están claras y ambos aventajan, en mucho, al resto de candidatos, incluidos Rubio y Bush. Este último, además, ha gastado casi todo su dinero en publicidad para hacer campaña negativa contra Rubio, lo que desde muchos sectores conservadores no se entiende. Los datos significan que ante la disyuntiva de apoyar a Trump o Cruz, la decisión estará clara. Y eso puede hacer cambiar muchas cosas en la campaña.

Mientras tanto, en el Partido Demócrata, Hillary Clinton ha pedido a los votantes que la vean como el baluarte en contra de un Congreso mayoritariamente republicano, que además echaría marcha atrás inmediatamente en muchos de los logros de Obama. Quiere que la vean como una presidenta que preservará y protegerá Obamacare y el legado del actual Presidente. Es una sola estrategia: asegurar el apoyo del partido sin perder el del público.

La candidatura de Sanders, en cambio, busca distanciarse del Partido Demócrata (al final él es un independiente, no un demócrata) diciendo a sus votantes que no tienen por qué conformarse con una presidenta «que preserva», porque una presidencia «que transforme» es posible. La candidatura de Sanders puede emocionar más que la de Hillary, sobre todo para todos aquellos que ven la política como algo lejano y que el discurso de un outsider socialista cala.

El mensaje de Sanders, además, está dando sus frutos. Antes del primer debate, Clinton llevaba una ventaja de 18 puntos porcentuales sobre el senador de Vermont, pero ahora la brecha se ha reducido a 3. En Iowa, ambos se han estado intercambiando el primer lugar en las encuestas. A ello se suma que los votantes demócratas menores de 45 años prefieren a Sanders en un margen de dos a uno, según la nueva encuesta de The Times/CBS. Se espera que a Clinton le vaya mejor en Nevada y Carolina del Sur. Sin embargo, Sanders se siente esperanzado, y no es para menos, ya que también gana en las encuestas de New Hampshire, las siguientes primarias.

Hoy veremos si las encuestas se cumplen, o si hay un sorpasso. En cualquier caso, Sanders tiene más posibilidades contra Hillary que Cruz contra Trump. Empieza la verdadera campaña.

caucus de iowa

 

 

Publicado en el Blog de El Periódico de Catalunya