ANTONI GUTIÉRREZ-RUBÍ

Mañana tienen lugar las elecciones primarias en Florida, Ohio, Illinois, Missouri y Carolina del Norte. No es tan importante como el supermartes del 1 de marzo, pero casi especialmente para dos de los candidatos (Rubio y Kasich), ya que compiten por obtener la victoria en sus respectivos estados (Florida y Ohio). Si no lo logran, su permanencia en la campaña es más que dudosa, ya que es la última oportunidad que tienen de lograr delegados.

Además, a partir de mañana empiezan primarias en muchos estados donde el ganador de cada elección se lleva a todos los delegados, mientras que hasta ahora la mayoría eran proporcionales y todos los candidatos lograban algún delegado de vez en cuando. Mañana sólo 1 de los 5 estados es proporcional (Carolina del Norte). Ello implica, por ejemplo, que quien gane en Florida se lleva los 99 delegados, o los 66 en Ohio, o los 69 en Illinois. El resto, nada. Aunque se quede a un punto del candidato ganador. De ahí la importancia vital para Rubio en Florida y para Kasich en Ohio de lograr el triunfo.

En estos momentos de la carrera electoral republicana, Trump ha ‘recolectado‘el mayor número de delegados hasta ahora. Sin embargo, con 460 delegados sólo está a un 37% del camino para obtener los suficientes como para ser nominado candidato presidencial. Su principal contrincante es Ted Cruz, con 370 delegados, que lleva recorrido el 29% del trayecto. Ambos, especialmente el primero, son los máximos favoritos, pero aún queda tiempo para los otros dos, que dependen de los resultados de mañana en sus estados natales.

Las noticias son esperanzadoras para Kasich en Ohio, donde las encuestas le dan una victoria sobre Trump, aunque sólo por 2 puntos. Estará muy justo. Sin embargo, las previsiones sobre Rubio en Florida van de mal en peor. Según una encuesta publicada por Quinnipiac University, Trump le lleva una ventaja de 45%-22% a Rubio. Según la encuesta de CNN/ORC, la ventaja es de 40% sobre 24%.

Que ambos candidatos, los más moderados a estas alturas, salgan de la contienda significa que habrá una lucha entre Trump y Cruz, ambos ultraconservadores, y ninguno apoyado por el partido. En este sentido, se espera que el Partido Republicano se posicione a favor de Cruz. No porque el establishment crea ni confíe en él, sino porque Cruz, al menos, no es Trump.

 

Publicado en el blog de El Periódico de Catalunya