Escenas de sofá

Otro de los posados fotográficos más recurrentes en la política, además del saludo inicial o la foto de grupo, es lo que se conoce como la escena del sofá. Reuniones que no son de trabajo estrictamente pero que sirven para hablar a fondo (o no) sobre temas de mútuo interés. Es una foto muy buscada y que permite lo que se conoce como «mudos», es decir, la entrada de gráficos y cámaras antes de la reunión para «captar» el ambiente y la temperatura del encuentro, sin sonido.

A diferencia de la foto de saludo inicial, que precede una reunión bilateral, habitualmente, o la de grupo, que es el resultado de una cumbre o la constitución de un nuevo gobierno o una recepción protocolaria, la foto de sofá tiene muchos elementos, más allá de los protagonistas y de sus gestos.

Las fotos de sofá tienen entornos de decoración, iluminación y objetos patrimoniales que pueden dar mucha información… explícita o simbólica. También pueden disparar todo tipo de interpretaciones y especulaciones sobre los fondos y las imágenes asociadas a los protagonistas públicos del encuentro.
Una foto de sofá reciente, y muy publicada por el contexto actual de crisis y por su importancia simbólica y política, fue la reunión del presidente Zapatero, el pasado 6 de octubre, con los máximos directivos de los seis grandes bancos y cajas del país.

La escena estaba enmarcada por dos cuadros (dos aguafuertes, para ser más precisos) de Joan Miró, pintor catalán a quien el MoMA (Museum of Modern Art) de Nueva York dedica una exposición que se inauguró hace dos días.

Zapatero admira a Miró. Y muchos de sus cuadros cuelgan de las dependencias de La Moncloa. Los cuadros tienen títulos, fecha de realización, contextos patrimoniales, es decir, tienen historia, además de arte. La historia del autor y sus intenciones.  Y se debe estar atento a los detalles. En la foto en cuestión, el cuadro de la izquierda es «L’aveugle parmi les oiseaux» (El ciego entre los pájaros), y el de la derecha, justo detrás de la única silla vacía (¿?, ¿faltó alguien?) de la sala es «La contre-balancée» (La repudiada).

Coincidencia, casualidad, intención… Nunca lo sabremos. Pero esta carga simbólica formará parte de la historia, de la otra historia de la imagen de esa reunión.

Publicado en Pie de foto (30.10.2008)

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