InicioComunicaciónComPolLas formas son fondo

Las formas son fondo

Las nuevas ofertas políticas están explorando y ensayando ―a fondo― innovadoras formas de comunicación política que no dependan en exclusiva de la palabra. Así, el vestuario, la escenificación y la comunicación no verbal o a través del objeto ocupan un renovado protagonismo en la acción política. Las artes escénicas y artísticas son un poderoso nutriente estimulador e inspirador para hacer nueva política a través de lo formal.

Nuestros parlamentos son cada vez más un espacio global, donde una concepción de espacio escénico total ofrece oportunidades para competir, distinguirse y marcar posiciones con gran eficacia, gracias a la poderosa viralidad e interés de imágenes y situaciones que rompan la previsibilidad, el tedio y la rutina de lo establecido. El ‘atrezzo’ es también el mensaje.

El hemiciclo se convierte en un anfiteatro que rivaliza con la mesa y el atril, un escenario multipantallas que ofrece planos e imágenes inéditas. Es una reconfiguración del espacio político predeterminado. Las fuerzas emergentes compiten con las liturgias dominantes y mayoritarias con una creativa ―y a veces arriesgada o discutible― ‘agit prop’ contemporánea, a costa de rozar lo trivial, lo accesorio o lo banal… pero, en la mayoría de ocasiones, con fuerte contenido político. El gesto es, a veces, la mejor palabra. Y la acción, el mejor argumento.

En este sentido, la comunicación política ha cambiado hacia la espectacularización de la política. La lucha por la audiencia comienza en la batalla por captar la atención. El cuerpo habla. Y nuestra ropa, más. Lo efímero y lo móvil se suman a lo provisional, como elementos de un nuevo lenguaje creativo y social. Lo personal deviene colectivo.

Romper la uniformidad del vestuario, incluso de manera provocadora, permite una conexión de identificación elector-representante y la introducción, en sede parlamentaria, de estéticas y símbolos ciudadanos y sociales que reconectan a las instituciones con el pulso social. Es una forma de humanización de la política, a través de un combate cultural. El color contra el gris.

Esta gesticulación política es heredera del activismo de muchos de nuestros nuevos representantes que diseñan muchas de sus acciones pensando en sus activistas (que luego las hacen suyas en las redes) y en sus votantes. De las redes, a las plazas y calles; y de éstas, a los atriles y despachos. Este itinerario de activismo político es inseparable de la dimensión tecnopolítica y ‘ARTivista‘ de muchos de estos nuevos liderazgos.

Esta comunicación política es como un espejo. Los nuevos liderazgos quieren que su presencia sea una ventana transparente y, a la vez, un espejo en el que se puedan ver reflejados votantes y activistas, con alguien que viste, actúa, habla y piensa como ellos.

Publicado en: El Periódico (24.01.2016)
Fotografía: Harald Arlander para Unsplash

Artículos asociados:
– La democracia de los gestos (Juancho Dumall. El Periódico, 24.01.2016)
– El Congreso es un plató (Luis García Tojar. El País, 23.01.2016)

Otros contenidos

¿Abandonan los hombres a Trump?

A inicios de 2025, Donald Trump se convirtió en el primer presidente en ejercicio que acudía a la Super Bowl. Acababa de volver a...

Aquellas pequeñas cosas

Hay una política que habla de grandes transformaciones y otra que empieza resolviendo un bache en el asfalto. Zohran Mamdani planteaba recientemente una cuestión...

‘Good News’

A principios de 2012 lancé la iniciativa Good News (buenas noticias). Era un proyecto humilde y sencillo que buscaba, simplemente, establecer un punto de luz en...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.