Valentía

El sociólogo alemán Ulrich Bröckling, en su libro Héroes postheroicos (2021), se pregunta por el estatuto actual del héroe, analizando los elementos que caracterizan lo heroico a la largo de la historia y que parecen haber cambiado, entre otras, a causa de la pandemia. El investigador afirma, incluso, que estamos en una «época postheroica».

Aunque la figura del héroe no desaparecería, sí que se transformaría radicalmente y, en este sentido, Bröckling plantea «la urgente tarea de investigar el significado social de lo heroico y de repensar su función en el mundo contemporáneo, así como su futuro (si es que lo tiene)». ¿Quiénes son nuestros héroes y heroínas, actualmente? ¿Qué papel moral y ejemplar tienen reservado? ¿Qué rol tiene la valentía personal en nuestro mundo?

En el contexto de la guerra entre Ucrania y Rusia, el presidente ucraniano concedió esta entrevista a The Economist, que ofrece La Vanguardia, en la que habla de su concepto de valentía, y ante la pregunta: ¿Siempre ha tenido la capacidad de ser tan valiente? ¿De ser una persona tan fuerte? Zelenski responde: «No se trata de ser valiente. Tengo que obrar como lo hago. Tengo que hacer las cosas de este modo. Tengo que hacerlo así.» La heroicidad como autenticidad y compromiso.

Lo heroico que no depende de una condición fuerte o valiente, sino de una actitud frente a la vida: No resignarse, no claudicar, no ceder, no escabullirse, no comerciar con los valores y las convicciones propias. La verdadera heroicidad hoy es anónima, íntima.

La convicción de que hacer lo que uno cree que debe hacer, sin traicionar los principios básicos, contagia entusiasmo y genera empatía. Tener el coraje de avanzar, contracorriente, en desventaja palpable, dibuja un escenario épico de gran fuerza simbólica. «Pueden los que creen que pueden» dice la cita atribuida a Virgilio en la Eneida.

Nuestros héroes y heroínas actuales no muestran musculatura, sino caricias, sonrisas, abrazos y lágrimas, también. No lucen armaduras, sino la simple y honesta fuerza del trabajo bien hecho. No son conocidos, sino anónimos que levantan la persiana de la vida, cada día, sin esperar recompensa, ni elogio, ni aplauso, porque creen, simplemente, que tienen que hacerlo así. Esa heroicidad cotidiana conmueve y da esperanza. Y están ahí.

Publicado en: La Vanguardia (31.03.2022)
Fotografía: Michael Dziedzic para Unsplash

Enlaces asociados:
La otra guerra de Zelenski se libra en las redes
Y, de repente, son héroes (Francesc-Marc Álvaro. La Vanguardia, 31.03.2022)

Otros contenidos

Las palabras son las armas de Trump

«Les doy la bienvenida al nuevo Departamento de Guerra —la era del Departamento de Defensa ha llegado a su fin—». Con estas palabras, el...

Volver a escucharnos

«Así como existe un arte de bien hablar, existe el arte de bien escuchar». Epicteto. La conversación pública no está rota: está saturada. Hablamos sin...

Una nueva mirada al libro «Filopolítica: filosofía para la política», quince años después

En el año 2011 publiqué el libro Filopolítica: filosofía para la política, con prólogo de la filósofa y amiga Victoria Camps. En él, recopilaba...

3 COMENTARIOS

  1. Un antes y un después de la pandemia, ha cambiado, en algunos caso, la forma, pero el contenido sigue siendo el mismo.
    Saludos

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.