Pymes, RSE y territorios responsables

En un reciente informe elaborado por PriceWaterhouseCoopers, que analiza el escenario global en los próximos diez años, se advierte que las empresas de la UE que no integren la responsabilidad social y medioambiental en sus políticas no sobrevivirán en el siglo XXI. Los profundos cambios que se producirán en aspectos sociales y medioambientales situarán a las empresas en una encrucijada y las que no tomen medidas para mitigar las consecuencias de este cúmulo de factores estarán abocadas al fracaso.

Un mes antes, la Comisión Europea en su comunicación sobre RSE “Una alianza europea para la responsabilidad social de las empresas” hacía hincapié en su preocupación, ya recogida en el 2002, por la necesidad de fomentar la adopción generalizada de prácticas RSE entre las PYMES.

Las pequeñas y medianas empresas constituyen un elemento generador de crecimiento y desarrollo por su capacidad de crear empleos productivos y por haberse constituido en un sector estratégico para cualquier proceso de transformación social y cultural de un territorio. Pero la introducción de los nuevos conceptos y prácticas tendentes a la responsabilidad social en las PYMES se encuentra todavía lejos de las acciones que realizan ya algunas de las grandes compañías multinacionales.

Entre las PYMES existe poca sensibilización entorno a las oportunidades que puede representar la RSE, escasez de recursos y, al mismo tiempo, una dificultad importante para acceder a actuaciones e instrumentos pensados específicamente para empresas de una dimensión corporativa superior. Pero en cambio, por sus características de proximidad, conocimiento y relación cotidiana con sus partes interesadas y su entorno local, las PYMES tienen una mayor flexibilidad ante los cambios y una participación más directa en la comunidad en la que operan lo que les permitirá, con el suficiente apoyo institucional, estar preparadas para afrontar el reto desde un punto de partida diferente al de las grandes corporaciones.

En este contexto, el desarrollo de la RSE puede y debe convertirse en un reto y en una oportunidad para los gobiernos locales. Promover un nuevo modelo de gestión de las empresas que integre un espíritu empresarial responsable, de manera que contribuya al desarrollo socioeconómico sostenible del entorno en el que actúan, debe ser uno de los objetivos de las Administraciones Públicas en general, pero que adquiere especial importancia en el ámbito local.

Es evidente que la introducción de prácticas socialmente responsables en las PYMES favorece el impulso, la creación y la consolidación de empresas innovadoras, económicamente competitivas y sostenibles. Y que ello contribuye directamente al desarrollo de entornos territoriales basados en el crecimiento sostenible, la competitividad y la creación y mejora de la calidad del empleo, retos imprescindibles si queremos mantener nuestro modelo de sociedad basado en la igualdad de oportunidades. Buena parte de estos retos tienen una clara dimensión territorial.

Las instituciones públicas locales deben adoptar un papel activo en la creación de un entorno favorable a la adopción de prácticas socialmente responsables. Para ello resulta imprescindible la integración de las preocupaciones sociales y ambientales en las propias políticas públicas de gestión del territorio y en las relaciones con los diferentes agentes que actúan en él.

En un territorio, la RSE toma cuerpo a partir del compromiso de las diferentes partes. Las responsabilidades sociales o medioambientales, no pueden establecerse unilateralmente por parte de los gestores de las empresas sino que son el resultado de consensos sociales entre todos los actores implicados: sector público, empresa y tercer sector.

Los gobiernos locales deben además establecer estrategias y políticas de promoción de la RSE que favorezcan su implantación en las PYMES. En colaboración con otros agentes, pueden desarrollar un conjunto de instrumentos y propuestas ad hoc que permitan adaptar las herramientas RSE globales a las necesidades específicas y a la realidad dispar de las empresas del propio territorio. Y a su vez, las administraciones pueden velar para que esas propuestas se adapten y den prioridad a aquellos ámbitos y preocupaciones que son de especial interés, dada la realidad social, económica y ambiental de la comunidad local en la que operan dichas empresas.

Este es el reto para las corporaciones locales: que las PYMES de su territorio incorporen políticas progresivas de RSE a través de una nueva relación con su entorno inmediato, ya que las medianas y pequeñas empresas son estratégicas para garantizar el desarrollo y la sostenibilidad territorial. Para ello será necesario que los diversos niveles de la administración supramunicicipal favorezcan el conocimiento, la difusión de las buenas prácticas, las experiencias y los recursos que puedan ayudar a los gobiernos locales a disponer de instrumentos específicos RSE-PYME para establecer diálogos constructivos con las PYMES locales y diseñar conjuntamente planes de RSE en el territorio.

Publicado en: Tribuna de expertos Europa Press (26.5.2005)

 

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