Transparencia: más que una Ley

Publicado el: 24.04.2013

(Mi comparecencia hoy en el Congreso ante la Comisión Constitucional relacionada con el Proyecto de Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno)

Sapere aude (atrévete a saber, a pensar por ti mismo)
Frase de Horacio popularizada por Immanuel Kant y utilizada por Ernest Lluch como lema de la Universidad Menéndez Pelayo cuando fue rector de esta.

Buenas tardes,
Gracias por la invitación, y por su presencia.

Gracias a las personas que nos van a seguir por streaming, en directo, y que son un pequeño pero significativo reflejo –también– de nuestra vitalidad democrática y del interés que la Ley de Transparencia suscita entre la ciudadanía.

Gracias a las personas que me han hecho llegar sus sugerencias, pistas y preocupaciones para esta sesión. Y aunque esta intervención no representa a nadie más que mí, quiero sumarme y alertar de los cinco puntos débiles ya advertidos por la Coalición Pro Acceso, en relación con la Ley (y con los que estoy muy de acuerdo).

Jacques Necker, Ministro de Finanzas en Francia, publicó un texto en 1781 (sí, 1781) que fue y es histórico: Informe al Rey, llevaba por título. La hazaña del Informe al Rey causó sensación y provocó mucha controversia. Pero la tentativa de cambiar el espíritu de las instituciones haciendo «por primera vez de los asuntos del Estado una cosa común» se interrumpió bruscamente. «Una de sus ideas más firmes en política se basaba en esa conciencia excepcionalmente aguda que tiene el poder de la opinión pública y de la necesidad de gobernar mediante ella», afirmaba el Ministro. A pesar de que Necker representó el intento más serio de reforma de la monarquía absoluta de los Borbones, unos meses después, cayó en desgracia. Al fracaso de las reformas, siguieron los cambios por las revoluciones. (Les recomiendo, muy vivamente, que visiten el enlace adjunto a la edición facsímil, aunque lamentablemente la edición del Diario de Sesiones no se lo va a permitir).

En el texto, y cito, encontramos este fragmento rotundo: «La obligación de poner al día toda su administración marcará los primeros pasos del Ministro de Finanzas, así como el devenir de la carrera que emprende. Las tinieblas y la oscuridad favorecen la indolencia y la indiferencia; la visibilidad al contrario conlleva un honor y una recompensa, ya que se ha percibido la importancia de sus deberes, y que se ha hecho un esfuerzo por cumplirlos». Y acaba: «Una institución así podría tener la más alta implicación para la confianza pública».

Han pasado más de 200 años.

Un consejo humilde y sincero: no acaben de redactar esta Ley sin leer aquel Informe.

¿Cuáles son, a mi juicio, los principios de debería garantizar esta Ley de la Transparencia?

1. La transparencia (y al acceso a la información) es un derecho fundamental, reconocido por las NNUU. Y así debe estar reconocido, con todas sus consecuencias legales y políticas. Y que su defensa (en forma de apelación) sea sencilla, rápida, gratuita y vinculante; evitando la vía judicial como única alternativa para la defensa de este derecho.

2. La transparencia no es solo accesibilidad. Estamos hablando, fundamentalmente, de Open Data. Acceder debe permitir usar, reutilizar y compartir. Solo así la transparencia deja de ser un aparador para convertirse en un vestíbulo de lo público. Este es el objetivo. Y deben garantizarlo. Acceder sin usar, no. Acceder sin reutilizar, tampoco. Acceder sin compartir, nunca.

3. Los datos públicos de las Administraciones e instituciones públicas no son propiedad de sus administradores competenciales. Son datos de naturaleza pública y personal, de gran valor político, cultural, social y económico. Liberarlos para una utilización en forma de bien público es exigible y conveniente. La calidad democrática de nuestra arquitectura institucional está en riesgo. Y, aunque la razón última no deba ser económica, no podemos renunciar tampoco al enorme potencial de mejora de productos, servicios y procesos que un big data público puede generar en la sociedad en forma de innovación o eficiencias múltiples.

4. Transparencia es trabajar en abierto. Desde el inicio hasta el final. Y esto debe ser el estándar y la norma, no su excepción.

5. La información pública no puede estar secuestrada por el formato de su mediación. Necesitamos una visión y gestión preformato (es decir abierta) de todos los contenidos. Se trata de poder trabajar en lenguajes, formatos, plataformas, y dispositivos múltiples. Y para que ello suceda, todo el contenido debe ser abierto, sin corsé.

6. Obligaciones y derechos. Mi derecho a preguntar no puede estar correspondido por su derecho a no contestar. La reciprocidad es básica. El silencio negativo no es la solución, es la coartada para no cumplir con el derecho a la información. Y, en este punto, dudo que un órgano supervisor dependiendo de la Administración sea la mejor salvaguarda de estos derechos.

Finalmente, dos reflexiones:

Primero, todo el proceso de enmiendas y aprobación debe de ser lo más transparente posible, también. Así como hagan la Ley, así será su resultado y su filosofía.  Y revelará algo más que un texto, revelará sus intenciones y sus visiones. Publiquen sus enmiendas en sus webs y que los ciudadanos podamos ver la evolución y trazabilidad de las ideas y los debates. Conviertan el proceso en símbolo y pedagogía.

Segundo, la Ley debe afectar a todas las instituciones públicas, incluidos los partidos políticos. El principio por el cual la financiación pública obliga y exige transparencia pública y adecuación a esta Ley a todos es básico y, en mi opinión, imprescindible.

En definitiva, si hacen una Ley de la Transparencia que sea confusa, equívoca, incomprensible, con puertas de escapatoria y parcial estarán haciendo otra cosa, pero no Transparencia.

SEGUNDA PARTE

Les voy a poner dos ejemplos que ilustran por qué las formas son fondo… y por qué el cómo se hacen las cosas es el reflejo de lo que se piensa y se siente al hacerlas.

El primero.

Antes de empezar a pensar y escribir sobre esta intervención me parecía imprescindible, leer y estudiar –a fondo– los textos de las personas e instituciones que me han precedido. No ha sido nada fácil encontrarlos y trabajar con ellos en formatos abiertos que permitan la reutilización y la labor técnica de análisis.

Les reto a que lo intenten. Hagan la prueba. Y verán a qué se enfrentan los ciudadanos cuando quieren informarse.

Una vez identificados y compilados esos textos, me puse a la tarea de su lectura y análisis. Rápidamente comprendí que mi esfuerzo podría haber sido parte de un proceso de agregación, consulta y deliberación colectiva, abierto y público, que hubiera facilitado, enormemente su trabajo y, a la vez, situado a esta Comisión como un centro de referencia conceptual, técnico, político y cultural, más allá del proceso legislativo.

Los parlamentos pueden y deben ser centros de conocimiento. Disponen del material base para revertir a la sociedad algo más que leyes necesarias. Tienen parte significativa del conocimiento, los datos, los procesos, la documentación… En definitiva, tienen contenidos, la auténtica energía de valor de nuestra sociedad, pero que ustedes reducen a vulgares e inútiles PDF.  Ustedes que hacen la Ley de la Transparencia han renunciado a ser la referencia técnica y política sobre estos temas. No hay documentación adicional, los textos son analógicos, sin la posibilidad de enlaces que los enriquezcan o amplíen; no hay presentaciones, vídeos, visualizaciones, mapas semánticos conceptuales. No tienen nada… y deben hacerlo todo.

Yo me pregunto… ¿cómo pueden trabajar? No es solo una precariedad de medios, que entiendo y comparto, lo que  padecen, se trata de una mentalidad antigua, que convierte las palabras en piedras y las ideas en fósiles. Sin tecnología del conocimiento, ustedes no pueden legislar para el siglo XXI. Lo creo sinceramente,

No les pido ninguna revolución imposible. Les pido, simplemente, que sean una Institución de su tiempo. Por todo ello, me puse a la tarea de construir una herramienta abierta, llamada mAPo, para la construcción de mapas mentales y cartografías conceptuales que publiqué ayer y difundí como una contribución a la sociedad. Espero que les sea útil.

Ustedes tienen una brújula que no siempre encuentra el norte. Sin mapas mentales, sin trazabilidad de las ideas y los conceptos, pueden intuir o saber a dónde quieren ir, pero no cómo llegar.

Dejo para otra ocasión una reflexión sobre los medios técnicos de, por ejemplo, esta sala para proyectar, mostrar formatos diversos que puedan incorporarse realmente a la documentación pública, compartir contenidos, hablar en lenguas oficiales  o hacer una videoconferencia…

Segundo ejemplo.

Ustedes, si me lo permiten, confunden transparencia con accesibilidad. Y no es lo mismo.

Me han invitado –junto con varias decenas de expertos– a participar de esta Comisión y se lo agradezco.

Pero… no me han preguntado nada antes.

Transparencia no es, solo, abrir sus puertas, invitarnos y escucharnos.

¿Cómo sé que les interesa lo que les vamos a contar? ¿Para qué lo quieren?

Si fuera así, entiendo, habría recibido, por ejemplo: preguntas personalizadas sobre los temas en los que tienen dudas o cuestiones relativas a mi conocimiento o experiencia; cuestionarios a todos los comparecientes con un guión concreto; materiales sobre los que les gustaría conocer o ampliar documentación… En fin, lo normal.

Un dato: No he recibido de ninguno de los 55 miembros de esta Comisión una sola pregunta previa, nada que me hiciera pensar que esperaban algo concreto de mí. No es un reproche, es un ejemplo. (Y he consultado a otros colegas y parece que has sido lo habitual)

No espero solo su cortesía, sino su interés. Que deseen aprender lo que, quizá, no saben y necesitan. Sus ganas de aprender y entender son casi tan importantes, para la política democrática, como sus convicciones y decisiones. Esto es la transparencia: abrir las puertas, abrir los datos… y, sobre todo, abrir las mentes. Transparencia no es solo abrir dentro para que se vea desde fuera, sino abrir dentro para que entre lo que está a fuera.

FINAL

Señores y señoras,

Acabo.

Decía el poeta Sófocles que «Cuando las horas decisivas han / Pasado / Es inútil correr para / Alcanzarlas». Y es cierto. Ustedes se enfrentan a sus horas decisivas. Esta Ley será la más importante, sin duda, de la legislatura y, quizá, la más importante (junto con la reforma de la Ley electoral, y de la de los partidos) de la respuestas que –desde la política formal– se dará al descrédito de la misma.

No nos fallen. Los ciudadanos les esperan. No nos dejen.

Es una gran oportunidad.

Cuando se llega tarde (España es el único gran país de la UE sin Ley de Transparencia) y mal (los datos son desgarradores respecto a su confianza y credibilidad) lo mínimo exigible es la ejemplaridad. No se conformen con cualquier Ley, hagan un texto que se sitúe a la vanguardia. Que sea modélico, que quiera ser imitado.

El mundo, Europa y, sobre todo, la ciudadanía les mira y les espera… Si les fallan con una Ley de mínimos, poco ambiciosa y generosa, que abra caminos y los explore en vez de cerrarlos o constreñirlos… no les extrañe que el foso se vuelva insalvable.

No exagero.

El pensador Bernard Crick, en su libro En defensa de la política (de 1962), afirmaba: «parte de la persuasión consiste en dialogar; la otra parte, es dar ejemplo». Ustedes han pedido diálogo con la sociedad a través de estas comparecencias. Bienvenido sea y deseo que sea útil. Pero ahora les toca a ustedes.

Den ejemplo. No hagan una Ley posible…, sino la necesaria y la urgente, en nuestro crítico y exigente contexto actual.

Esta es la diferencia decisiva. No nos fallen.

¡Sorpréndanos! Pero no nos decepcionen.

O el bochorno será inigualable.

Yo, todavía, confío.

Muchas gracias.


Gracias @cabralens, @dcabo, @subirats9, @ictlogist, @mgarrigap por las pistas para la comparecencia en el Congreso en relación al proyecto de Ley de #Transparencia

Enlaces de interés:
Enlace directo para descarga de la intervención en un fichero.

Vídeos de todas las comparecencias

Enlaces asociados:
Queremos legislar
Comparecencias: visualización y transparencia (mAPo)
Comparecencia en el Congreso en relación al proyecto de ley de Transparencia
– Mis respuestas a las preguntas de los diputados y diputadas que quedaron pendientes por falta de tiempo

Otros:
Los puntos negros de la nueva Ley de Transparencia (laSexta.com habla con distintos expertos sobre la Ley de Transparencia, 28.08.2013)
Expertos avisan de que la Ley de Transparencia ya se queda corta y critican el lento ritmo de las reformas (Europa Press, 24.04.2013)
Mis comentarios al Anteproyecto de Ley de Transparencia (Carlos E. Jiménez. El blog de Estratic, 5.02.2013)
A por una Ley de Transparencia de máximos (Qué hacen los Diputados, 25.04.2013)
¿Politización del espacio privado, privatización del espacio público? Política de transparencia (Jordi Ortega, 24.04.2013)
Piden que la publicidad institucional se someta a la Ley de Transparencia (Forocompol, 21.05.2013)
– ‘Transparencia, el mejor eslogan 2012. Informe de transparencia en la web de los partidos y fundaciones políticas’ (Esther Barrio, Javier Martín Cavanna y Beatriz C. Martisi)(documento PDF)
La Ley de Transparencia veta el acceso a la información y la participación ciudadana (Qué hacen los diputados, 2.08.2013)

Artículos:
Poca transparencia en Twitter (David Álvarez. Sesión de Control, 6.06.2013)
Una sociedad transparente (Joan Majó, 12.06.2013)
Luces y sombras de la Ley de Transparencia (Emilio Guichot. El País, 5.07.2013)

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