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Tecnopolítica

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Publicado en: El País (26.10.2014)(blog ‘Micropolítica’)

Wifi, hacker y tuit ya son palabras para la nueva edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Junto con muchas otras, forman parte de las nuevas palabras que están identificando un difuso, pero profundo, movimiento de renovación política a través de la tecnología social. Y que encuentra en el concepto y en la expresión Tecnopolítica –hasta ahora– su mejor síntesis.

El pasado fin de semana, los militantes de Podemos discutieron en torno a las bases sobre las que se asentará su proyecto político: «Vamos a construir una maquinaria de guerra electoral» afirmaba Iñigo Errejón, uno de sus líderes con mayor proyección. La asamblea ciudadana de esta formación, que se celebró en el Palacio de Vistalegre, debatió sobre más de 250 propuestas políticas, organizativas y éticas que los diferentes militantes habían presentado desde el 15 de septiembre. Hoy se acaba el plazo de votación posterior y sabremos qué modelo de organización, qué proyecto y qué liderazgo les van a representar.
La forma es fondo. Cambiar el modo de hacer política es, también, un símbolo de que se puede cambiar la política. Desde Podemos parece que lo han entendido, aunque con algunas contradicciones importantes, como las que han aflorado esta semana en relación a algunos cambios en el método final de votación, y que han llevado al equipo directivo a pedir «perdón» a los militantes. Para ello, usan una nueva manera de abrirse a la ciudadanía, de abrir la participación, y lo hacen gracias a la tecnología. Su principal herramienta es Appgree (que ya fue utilizada por Equo) y que se autodefine como «un nuevo medio de comunicación que da voz a grupos de cualquier tamaño, y con ella la posibilidad de participar en nuevas situaciones de comunicación». En Appgree –juego de palabras entre app (aplicación) y agree (coincidir, estar de acuerdo)–cualquiera puede subir su propuesta y someterla a la evaluación del resto de los usuarios.

Appgree funciona a través de Demo Rank, un algoritmo basado en la técnica del muestreo estadístico y en el principio de equiprobabilidad, es decir, una muestra aleatoria de personas es representativa del conjunto y cualquier persona tiene la misma probabilidad de ser elegida para formar parte de la muestra. Mediante «rondas de valoración», Appgree va descartando las propuestas peor valoradas hasta quedarse con la más popular. No importa cuántas personas participen, ni cuántas propuestas haya, Appgree permite alcanzar acuerdos y facilita la toma de decisiones.

Pero esta no es la primera ni la única solución tecnopolítica utilizada por partidos políticos. El Partido Pirata de Alemania, por ejemplo, usó, hace ya algunos años, Liquidfeedback, una de las plataformas de debate y votación más populares a nivel mundial. Liquidfeedback introduce el concepto de democracia líquida, que consiste en poder delegar el voto en cualquier elección en otra persona que creamos confiable, idónea, etc. Agora voting fue utilizada internamente por Equo y sirvió, en septiembre de 2013, para determinar el voto del diputado Joan Baldoví (Compromís-Equo) en el debate de la Ley de Transparencia. Por último, en Argentina, el joven Partido de la Red desarrolló Democracia OS, un software en el que la gente puede informarse, debatir y votar.

Reddit es una de las webs de mayor crecimiento de Internet en los últimos años, contando a día de hoy con cientos de miles de subreddits y más de 700 millones de visitantes al mes. Podemos ha creado su propia página en Reddit: el proyecto Plaza Podemos. En Plaza Podemos, se invita a que los usuarios inicien «hilos», esto es que inicien un debate en torno a un texto o a un enlace que quieran compartir. Además de compartir contenido e iniciar una conversación, se pueden comentar y valorar otras. En Plaza Podemos también se comparten todas las propuestas y debates de preborradores de la Asamblea Ciudadana Podemos.

Finalmente, Podemos también promueve el uso de otras plataformas, como Titanpad y Loomio. La primera es una herramienta de escritura colaborativa en tiempo real donde no existen editores ni coordinadores predeterminados. Titanpad permite crear textos nuevos o sumarnos a otros existentes. Loomio es una sencilla herramienta de debate para cualquier tipo de grupo, desde pequeños grupos de trabajo hasta grandes organizaciones sociales. De esta manera, por un lado, se potencia el poder encontrar soluciones lo más consensuadas posibles, en lugar de cerrar los debates rápidamente con votaciones, y, por otro lado, provee una forma de conocer continuamente la opinión de la gente y evitar que algunos acaparen las discusiones. Lo más interesante es que Podemos ha creado tutoriales sobre cada herramienta, para darlas a conocer y que sean usadas por todos sus miembros, e incluso están explicadas por el propio Pablo Iglesias: Tutorial de Plaza PodemosTutorial de TitanpadTutorial de Loomio.

Estamos, parece, ante un nuevo modelo de hacer las cosas y de hacer política. Dar primero la palabra, antes de pedir el voto. En una sociedad decepcionada, crítica y muy informada, la política está cada vez más vigilada por los ciudadanos; estos quieren poder decidir, o tener la posibilidad de hacerlo. Se multiplican las aplicaciones y plataformas que fiscalizan y monitorizan las actividades de los gobernantes, y algunas que permiten participar en política o tomar decisiones juntos. El problema estriba en que ningún partido parecía querer utilizarlas.

Una de las claves de por qué la tecnopolítica puede ser un factor de renovación política extraordinaria no radica sólo en la potencia tecnológica para hacer posible y más fácil la participación y la deliberación a gran escala, sino por la capacidad de reconvertir a los militantes, simpatizantes o votantes en activistas. De hacer posible el tránsito opino-comparto-actúo. Lo saben bien los equipos fertilizadores de ideas, y desarrolladores de proyectos, como Lab O Demo. En el mundo del marketing, por ejemplo, las campañas con contenido generado por los usuarios son decisivas en el tiempo de atención de los posibles consumidores y el 25% de sus decisiones depende de la opinión formada por la opinión compartida. El principal consumo de las personas es información y opinión. La tecnopolítica sabe que quien controla la conversación (la de los medios sociales, el nuevo digital clipping social), acaba por tener una posición de dominio en la creación de opiniones con decisión de voto, como sucede con la decisión de compra en el ámbito de las marcas y productos. De hecho, el 25 % de los resultados de búsqueda para las 20 principales marcas del mundo son enlaces a contenidos generados por los propios consumidores más influyentes.

Joichi Ito, director del Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachussetts, ya lo explicaba muy bien en el 2011: «Las voces serán más importantes que los votos. El voto es una manera muy pobre de saber lo que la gente quiere…» De alguna manera, la democracia de los votos ha olvidado, ignorado o despreciado la democracia de las voces. La tecnopolítica puede cambiar las ecuaciones. Voces que son redes, palabras que son hilos, personas que son comunidades. Quien quiera votos, que entienda antes las voces y sus ecos. No hay atajos. Ni cambios lampedusianos que sirvan.

Enlaces de interés:
La infraestructura de Podemos vive en Internet (Guiomar del Ser. El País, 15.11.2014)

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