Una carrera de fondo

elecciones

Esta legislatura empezó con un mapa político… y acabará con otro, muy diferente. La irrupción de Ciudadanos, primero, y de Podemos, después, cambia todo el escenario político, sobre el que sobrevuela el resultado del 27-S en Catalunya. El bipartidismo resiste, pero no está solo, aunque parece que no habrá sorpasso de los nuevos sobre los conocidos. Y lo más importante: las alternativas políticas de Gobierno ya no se resolverán por pura alternancia, sino por la construcción de mayorías políticas y sociales ―dentro y fuera de las Cortes― capaces de sumar proyectos para garantizar estabilidad. Todo anticipa pactos. Veremos si se abren, también, a grandes acuerdos constituyentes como reclaman y proponen tres de las cuatro fuerzas con opciones de gobernar. El PP, tras un amago de apertura e iniciativa política sobre la cuestión, no llevará ―finalmente― la reforma constitucional en su programa.

La Estimación de voto en Generales Septiembre 20015 tiene datos muy reveladores. En especial en relación con la valoración de líderes. En tiempos de zozobra e incertidumbre política, emergen los reformadores (Pedro Sánchez y Albert Rivera) en detrimento del inmovilismo de Mariano Rajoy y de una percepción de radicalismo que parece haber atrapado a Pablo Iglesias. Es decir, una vez más, se diría que avanzan los que desean cambios posibles frente a los que los niegan o aquellos que los quieren demasiado rápidos o profundos. Los proyectos dejan paso, ahora que la parte de la crisis más dura ya ha pasado (aunque con consecuencias devastadoras en términos de desigualdades), a los liderazgos y su potencial capacidad de crear confianza y seguridad. Líderes transformadores. Vuelve la política, la protagonizada por las ideas y los valores, y no sólo la política sometida a la gestión postideológica.

En este sentido, la encuesta ofrece buenas noticias para Albert Rivera, en particular. Hay tres datos muy positivos para él. Primero, en nueve meses ha conseguido que su índice de conocimiento entre los votantes pase del 58% al 86%. Segundo, tiene el mejor saldo ‘aprueba-desaprueba’ de todos los candidatos. No sólo despierta interés entre sus votantes, sino que además despierta ―y esto es muy importante en un escenario de pactos― menos animadversión entre los que no son sus votantes. Y tercero, su saldo ‘aprueba-desaprueba’ entre los votantes del PP ha mejorado en más de 40 puntos. Rivera ha entrado en la cabeza de los electores populares y empieza a conquistar su corazón. No acaban aquí las buenas noticias para Ciudadanos. La intención de voto se estabiliza alrededor del 16%, frenando la caída que se preveía en primavera y acercándolos a Podemos. Ahora mismo no sería impensable verlos como la tercera fuerza en el Congreso.

Pedro Sánchez mantiene un mejor saldo ‘aprueba-desaprueba’ que Pablo Iglesias, su principal competidor entre los votantes de centro-izquierda e izquierda. Iglesias tiene un problema de rechazo muy alto entre todos aquellos electores que no tienen intención de votarle. Sánchez, en cambio, parece que no genera rechazo entre aquellos que, de momento, tampoco van a votarle. Lo interesante para el Partido Socialista no es tanto que se mantenga en primera posición por segunda encuesta consecutiva, sino que mantiene una tendencia positiva desde el pasado mes de febrero. En siete meses, el PSOE ha subido más de 6 puntos en intención directa de voto. Una evolución que coincide con el retroceso de Podemos. El PP se mantiene estable, cediendo un punto desde junio, coincidiendo con la recuperación de terreno por parte de Ciudadanos, y tiene un grave agujero de marca personal con la valoración de Mariano Rajoy.

Estas elecciones se parecen a una estratégica carrera de medio fondo. Lo importante es llegar a la última recta sin descolgarse de las opciones de triunfo. Los últimos 100 metros (en atletismo) se hacen eternos para los atletas con varios miles de metros en sus piernas. Hay que administrar muy buen las fuerzas y tener algo más de energía para resistir el empuje de los rivales o dar la zancada ganadora en la misma línea de cuadros. El medio fondo bien podría inspirar las estrategias políticas de los cuatro líderes. Quien entienda mejor el ritmo puede ganar. Está todo bastante abierto y las opciones tienden a acercarse, reduciéndose las variables. Gobernará quien sume. Y, para ello, la tasa de rechazo ―mayor o menor― de los líderes con los que se podría llegar a acuerdos será determinante para dar el paso decisivo. En estos momentos, el nuevo bipartidismo reformador, parece que acumula fuerzas. Veremos qué dice la foto finish.

Publicado en: Metroscopia (21.09.2015)

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