Los retos futuros de la ciudad global

Los retos futuros de la ciudad global

La consultora Oxford Economics publicó recientemente el informe Ciudades Globales 2030, en el que se proyecta cómo serán el mundo y sus ciudades en 15 años. Se trata de un estudio comparativo de las 750 principales ciudades del mundo que, en su conjunto, suman hoy el 57 % del PIB mundial (el equivalente a 8 millones de millones de dólares) y que para el año 2030 superarán el 61 %. El mundo se urbaniza, tan así es que más de la mitad de la población mundial ya vive en un 2 % del territorio del planeta. Según Richard Holt, director de Investigaciones del Oxford Economics, este hecho aumenta las posibilidades de progreso, pues «las grandes urbes son el motor del crecimiento económico, la innovación, la industria y los servicios, la demanda y la producción». De progreso y de retos.

El informe señala que nos encontramos ante la reestructuración de la balanza urbana global, la cual se materializa en dos grandes fenómenos geopolíticos. En primer lugar, el desplazamiento del motor económico de Occidente a Oriente, con el protagonismo indiscutible de China, que aporta tres ciudades al top five de ciudades que más crecerán en los próximos años (Nueva York, Shanghái, Tianjin, Pekín y Los Ángeles) y tendrá un total de 17 entre las 50 más ricas para 2030. Las ciudades chinas superarán con creces a sus pares europeas y norteamericanas. El PIB agregado de las 150 ciudades chinas más grandes pronto superará al de las 139 mayores ciudades europeas y al de las 58 más grandes de Norteamérica; e incluso desconocidas como Chengdu, Hangzhou y Wuhan igualarán, por ejemplo, a las poderosas Seúl o Dallas. El meteórico avance de las ciudades chinas no es fruto del azar, sino que se debe a una inversión que ha sido sostenida a lo largo de los años (80 % del gasto público local y el 40 % del gasto de los impuestos) y que forma parte de un plan nacional de urbanización.
El segundo gran fenómeno es el potencial de crecimiento de las ciudades emergentes. Estas podrán crecer con más agilidad que las desarrolladas, las que lo harán más lentamente por encontrarse cerca de la frontera tecnológica, tener una población urbana estable y menos oportunidades de creación de puestos de trabajo. Las emergentes, eso sí, afrontan diferentes desafíos urbanos ―la mayoría relacionados con las infraestructuras de agua, vivienda, salud, educación y transporte― que, con frecuencia, sobrepasan a las autoridades gubernamentales. A esos desafíos hay que añadir otros que afectan a la seguridad personal y colectiva. En el caso concreto latinoamericano, las ciudades deberán superar la concentración política, económica y administrativa que suponen las ciudades capitales en comparación al resto del territorio. En este sentido, las urbes latinoamericanas que más crecerán en los próximos años son, según el informe, São Paulo (la única en el top 50), Lima, Monterrey, Bogotá, Ciudad de México, Santiago y Buenos Aires.

Las ciudades crecen, en tamaño y cantidad, y necesitan ser repensadas, rediseñadas, reimaginadas. Los diferentes desafíos de la sociabilidad urbana y el papel que las distintas ciudades asumirán en el orden geopolítico mundial formarán parte de las grandes agendas políticas, pero la decisión de qué ciudades queremos y su gestión cotidiana será tarea de los ciudadanos y de los políticos locales. «Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles». Es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; y será algo que buscarán los políticos, urbanistas y académicos que se reunirán en Quito en el próximo mes de octubre para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible Hábitat III. El proceso de urbanización es prácticamente imparable. Sí, en cambio, podemos actuar para cambiar y definir los cómos: ¿Cómo queremos que sean nuestras ciudades? ¿Cómo vivimos el espacio público? ¿Cómo lo gobernamos?

Algunas de estas preguntas las aborda sugerentemente el politólogo Benjamin R. Barber en su ensayo Si los alcaldes gobernaran el mundo. Países disfuncionales, ciudades emergentes. Un libro que merece lectura detenida para cualquier responsable político, y en el que el autor expone su visión sobre cómo las ciudades ―y sus alcaldes― pueden contribuir a una gobernanza global mucho más eficaz, participativa y pegada al terreno. La clave es que los alcaldes están orientados ―siempre― a las soluciones. ¿Y si utilizáramos esta experiencia, esta actitud para la gobernanza global? El propio Barber va más allá, incluso, y propone crear un Parlamento Global de Alcaldes. Idea que ha sido muy bien recibida en ciudades de todo el mundo.

Saskia Sassen en The Global City (1991) señalaba que las ciudades globales ―precisamente el nombre del informe en cuestión― son el espacio en donde los procesos de globalización se localizan: «Las grandes ciudades de todo el mundo son el ámbito en el que una multiplicidad de procesos de mundialización cobran formas concretas, y localizadas, y en eso consiste en gran medida la mundialización». La gestión local decide y decidirá, cada vez más, el horizonte global. Es lo que se conoce como glocalización. El «mañana» al que este informe hace mención está a sólo 15 años de nosotros… los desafíos que supone la urbanización son nuestros y urgentes. Inaplazables.

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Publicado en: Planeta Futuro – El País (6.04.2016)

Enlaces de interés:
‘Les ciutats en el segle XXI’ (sobre el llibre editat per Oriol Nel·lo i Renata Mele)
Contra el cambio climático, ciudades innovadoras (Gemma Solés i Coll. El País-Planeta Futuro, 14.04.2016)
Wise Cities,
A glocal think tank network (CIDOB)
– Libro: La España de las ciudades (J. M. Martí Font)

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