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«10 Trends for 2014 and beyond» por Walter Thompson.

Durante estas últimas semanas han aparecido un buen número de artículos, informes, materiales audiovisuales para identificar y explicar las tendencias para este 2014. Una vez analizadas y clasificadas (véase ‘Algunos enlaces seleccionados’), identificamos un hilo argumental muy relevante en torno a la tecnología como un elemento fundamental de la condición humana del siglo XXI. Esta se convierte en un instrumento que transforma nuestra experiencia como seres humanos y, también, nuestra relación con el entorno. La tecnología se incorpora directamente al cuerpo humano y proporciona nuevas capas de información, relación, interacción.

Todos los campos (educación, salud, ocio, consumo, transporte, economía…) están influenciados y se transforman a partir de esta realidad. Y, por este motivo, podemos identificar un conjunto de tendencias muy marcadas: un nuevo concepto de la movilidad, los objetos inteligentes, nuevos lenguajes, espacios inteligentes, transformación de la educación, digitalización sanitaria, etc. De todas formas, a menudo y desde nuestra óptica, la instrumentalización digital se confunde con la transformación que esta produce en la vida diaria de las personas y las organizaciones.

Para ello, en esta nueva edición de ‘Oportunidades Compartidas’ nos disponemos a intentar sintetizar cuáles son, a nuestro entender, las tendencias para este año y los siguientes, dando una visión prospectiva y de conjunto. La aproximación humana de la tecnología vinculada a nuevas formas relacionales, que promueve la consideración de las multitudes inteligentes, será transversal en este enfoque.

Las cifras demuestran que la introducción de las TIC como elemento instrumental que transforma la vida diaria de personas y organizaciones ya no da lugar a dudas. La tecnología se caracteriza por integrarse cada día mejor en nuestra rutina. Es decir, es portable, se incorpora a nosotros (incluso en el propio cuerpo), está pensada para que se adapte a nuestros hábitos, es cada vez más autónoma, promueve espacios, infraestructuras y territorios inteligentes, etc.

El propio concepto de movilidad también está transformando su sentido tradicional. La posibilidad de viajar solo, pero comunicado y en comunidad, es más fácil que nunca. Las reglas del juego han cambiado: la persona (y la conexión que genera con otras personas afines) se convierte en eje principal de la experiencia. Infraestructuras y territorios deberán reconfigurar su posición para responder a esta nueva lógica.

En cada una de las fases, el viajero dispone de los elementos para configurar su propia experiencia gracias a la aportación de otras personas. Las plataformas tecnológicas se convierten en unos intermediarios esenciales: escoger un restaurante/ hotel (Tripadvisor) o una propiedad privada de otra persona (Airbnb), incluso intercambiando el alojamiento (Intervac), valorar el servicio o compartir la experiencia con los amigos (Facebook, Twitter, Instagram…). En definitiva, la experiencia de consumidor es clave: el conocimiento del que dispone puede ser más amplio a raíz de las contribuciones de otras personas. La suma de aportaciones será esencial en la configuración de una estructura distribuida del valor que otorguemos a una determinada destinación turística por ejemplo. Además, generamos nuevos marcos económicos a través del consumo colaborativo: promocionando el uso por encima de la propiedad (Social Car). En realidad, una lógica más acorde con los valores que promueve la Sociedad Red: sostenibilidad, descentralización del poder, meritocracia, etc.

A pesar de que no podemos olvidar aspectos negativos del uso de dispositivos tecnológicos, como problemas posturales, posibles problemas a causa de la radiación o un gradual aumento de los problemas psicológicos derivados de un uso excesivo de las TIC, estos ayudan a una digitalización sanitaria, que será importante para el avance médico en los próximos años.

Un buen ejemplo, lo tenemos con el proyecto Socialdiabetes. La herramienta ayuda a gestionar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Por una parte, la aplicación permite que los usuarios puedan compartir la información con otros miembros y de esta forma el conocimiento se comparte. Por otra, gracias a la propia actividad de los registrados en la plataforma, la base de datos se amplía. Con ello, médicos e investigadores disponen de un nuevo recurso para la mejora de la calidad de vida de los pacientes.

La emergencia de este nuevo escenario también modela formas de acuerdo económico donde la tecnología es un enorme facilitador. En este sentido, además del intercambio con una comunidad muy amplia de personas (como el, ya mencionado, ejemplo de propiedades privadas para alojarse durante un viaje), también surge el dinero invisible. La moneda electrónica Bitcoin, aún en fase de experimentación y que por consiguiente genera muchas dudas, es un ejemplo de esta necesidad de construir fórmulas distintas que se adecuen al nuevo escenario.

En relación a la financiación de proyectos, la microfinanciación se afianza como una alternativa al crédito tradicional. La tecnología se muestra de nuevo como un facilitador para promover dinámicas entre personas y proyectos que ayuden al impulso de las iniciativas pero que, además, conlleven un retorno a los cofinanciadores. Los valores personales y/o profesionales que el proyecto sea capaz de transmitir en el planteamiento serán cruciales para conseguir o no el crédito para impulsarlo.

El desarrollo tecnológico de las impresoras 3D, de uso incluso doméstico, y la capacidad organizativa, a través de la Red, formula un aumento de la autoproducción y la producción distribuida. La Red une a personas que comparten el diseño de un producto (global) y la fabricación puede ser personalizada (local). La persona vuelve a ser el eje de la propuesta (costumización del producto) y los valores de la Sociedad Red (el impacto del medio ambiente, por ejemplo, como una consecuencia de afectación común) los que resultan. Los FabLab, espacios en los que se reúnen personas y agentes que creen que esta es una alternativa real de producción, son el marco donde se incuba el futuro.

Las formas de relación que configura el uso de las TIC también nos llevan a pensar que estamos hablando de generaciones con elementos muy significativamente distintos a las anteriores. Personas que aprenden en red porque saben que es la mejor manera de situarse en una buena posición en el mundo profesional.

El nuevo escenario obliga a las empresas a analizar cómo conciben y desarrollan su Responsabilidad Social Empresarial. Los términos tradicionales asociados a un modelo más de compensación parecen quedar muy lejos de los requerimientos que socialmente se demandan.

La revolución tecnológica, en definitiva, está cambiando la sociedad. Nosotros creemos que las oportunidades para hacerla más humana son muchas. Comprender esta aproximación beneficiará a nuestras organizaciones.
¡Necesitamos buenos entornos, para construir buenas ideas!

Usuarios – tecnología – comunicación – comunidad, el resultado es empoderamiento de marca. Nuevo lenguaje, nuevas herramientas… para una visión más humana y creativa de las organizaciones y su producto. Parece claro que las organizaciones van entendiendo cuál es la dinámica para relacionarse. Ahora toca aprovechar los resultados y configurar nuevos escenarios.

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Versión *.PDF OC10: Tecnología más humana