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Campañas sucias empobrecen la política y lesionan la democracia

Publicado en: Prensa.com (Panamá) (23.07.2012)

Entrevista con Cecilia Fonseca S. para su artículo en Prensa.com titulado ‘Campañas sucias empobrecen la política y lesionan la democracia‘ que transcribo a continuación. Comparto también el vídeo que amplía el texto publicado.

Las campañas sucias y negativas, independientemente del efecto que tengan en términos de destrucción del adversario o de daño a su reputación y credibilidad, son realmente perversas también para quienes las promueven.
Así, directo y sin dudar, responde Antoni Gutiérrez-Rubi al preguntársele sobre este tipo de comunicación política, cuyo uso se ha hecho costumbre en Panamá desde la campaña presidencial de 2009 y con la cual se volvió a bombardear a la población luego que la luna de miel entre los partidos Panameñista y Cambio Democrático acabó, hace ya casi un año.

Que la honra del que utiliza esta forma de comunicación política se afecte no es la peor consecuencia de toda esa guerra mediática. Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación y consultor político en España y Latinoamérica, señala que a pesar de ser cierto que las campañas negativas sirven para contrastar muy claramente las posiciones de los candidatos, al perderse la argumentación, la calidad del debate, la propuesta y simplemente proponer la negatividad se empobrece la política.
“Las campañas negativas no son tan efectivas como parecen, sino que lesionan el conjunto de la política democrática”, apuntó. Y da un ejemplo. Es como en un sector profesional, señala. Imagínese el taxista, que actuando de una manera negativa contra otros taxistas lo que está perjudicando es la imagen del taxi en la ciudad.

Aseguró que lo negativo y lo sucio tienen paredes muy débiles y es muy fácil cruzarlas, y detrás de ese comportamiento se lesiona el conjunto de la política. El también catedrático de al menos nueve universidades en las que dicta cursos y masters sobre Comunicación Política y quien ha escrito al menos tres libros sobre el tema, estuvo esta semana en Panamá para dar a conocer una herramienta que junto a Llorente & Cuenca ha puesto a dispocición de los panameños para que vigilen la transparencia en la gestión de los diputados de la Asamblea Nacional en función de cuánto dan a conocer de su trabajo a través de la internet y las redes sociales.

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La nueva política: del compromiso individual al horizonte colectivo

Publicado en: CECPS (Círculo de Estudiantes de Ciencias Políticas y Sociología) (18.07.2011)

Entrevista para el CECPS (Círculo de Estudiantes de Ciencias Políticas y Sociología) que transcribo a continuación tal cual ha sido publicada:

Desde el CECPS queremos resaltar el compromiso de Antoni Gutiérrez-Rubí, con esta, nuestra sociedad (gran parte de su obra se puede leer y descargar gratuitamente en su website. Animamos a todos los estudiantes y ciudadanos en general a que se acerquen a su obra y a que mediten sobre sus reflexiones, pues muchos de nosotros lo consideramos un semillero de ideas; un pensar a partir de los que ya han pensado. Como dice Victoria Camps en el prólogo de “Filopolítica: filosofía para la política”: “Siguem moderns, llegim els clàssics. El verso de Foix guía a Gutiérrez-Rubí a lo largo de sus argumentos”.

En sus libros y artículos se aprecia un gran esfuerzo intelectual a favor de la convergencia entre las formas de conocimiento y avances interdisciplinares. En sus reflexiones, subyace un especial y riguroso comercio fronterizo entre las ciencias cognitivas, la tradición filosófica y la tradición espiritual… como el mismo argumenta: “Se impone una triple reacción: más meditación, más espiritualidad y más filosofía”.

“Ampliar el círculo del nosotros”

En su artículo La política meditada argumenta que las emociones debieran ser valoradas y reconocidas al mismo nivel que las aptitudes y actitudes. ¿Piensa que los avances de la psicobiología que avalan empíricamente el papel que usted reclama para las emociones ponen en evidencia los prejuicios de la izquierda ante prácticas espirituales como la meditación?
Hay un recelo prejuicioso en parte de la izquierda convencional hacia la espiritualidad y hacia las prácticas alrededor del autoconocimiento y la meditación. Una mezcla de desprecio y desconfianza. No en vano, el epicentro de buena parte del pensamiento progresista sigue anclado en las viejas ecuaciones del “materialismo histórico. A ello, hay que añadir el sustrato de determinados compartimentos laicistas que reducen o simplifican el laicismo a anticlericalismo, por ejemplo, y en algunas actitudes desconfiadas hacia lo religioso. El conjunto es una mirada displicente a los aportes de compromiso social que se nutren de otras fuentes menos ideológicas (en el sentido más tradicional del término) y que se sustentan en la conciencia personal, la espiritualidad o el compromiso social de inspiración religiosa.

Como usted afirma en su obra: “En el escenario actual de crisis e incertidumbre social se han castigado duramente los delicados equilibrios emocionales que la vida moderna exige a las personas” ¿En qué medida son conscientes los políticos y la ciudadanía en general de los beneficios de la meditación?… ¿Qué beneficios nos ofrece la meditación?
La meditación aporta equilibrio, conocimiento, armonía y socialibilidad. Cada uno de estos atributos enriquece, enormemente, la praxis política. Equilibrio: la política necesita ponderación y flexibilidad. Conocimiento: la política que se construye desde el individuo y su realidad, permite ofrecer escenarios de superación en base al humanismo. Armonía: necesitamos una mayor coherencia entre lo que somos, lo que decimos que somos y lo que hacemos. Y, finalmente, sociabilidad: el autoconocimiento que se obtiene a través de la meditación permite transcender de lo individual para reconocernos en el “nosotros”. Todos los caminos para el reencuentro personal, para la conciliación entre nuestro espíritu y nuestra vida favorecen comportamientos más sociales.

En sociedades en las que los ritmos mediáticos de la política se han entregado a la improvisación y a la inmediatez táctica, la meditación y la dimensión espiritual de la persona -como usted argumenta en su obra- parecen representar un demérito o un defecto; en primer lugar: ¿De qué tipo de espiritualidad estamos hablando?… y segundo: ¿De qué elementos depende el que podamos revertir esta situación en la que la comunicación política está instalada en el “tactismo cortoplacista”?
Estamos hablando de una espiritualidad que te obliga a la reflexión, a la introspección, a pensar antes de hablar, a pensar antes de actuar. Precisamente, la política formal está atrapada en una cadena reactiva alimentada por la fugacidad y fragilidad del hecho noticioso, por la competencia mediática entre medios, por la reducción de la praxis política a la política para y en los medios y por el ciclo cada vez más corto de las noticias. Este cuadro favorece la precipitación, el apriorismo, el prejuicio y la reacción poco evaluada o reflexiva. Justo lo que no necesitamos para la renovación de la política.

De su libro ‘Filopolítica: filosofía para la política’ se desprende que el “ejemplo público” de “lo bueno” y de “lo bello” construye virtud cívica y genera confianza y esperanza… ¿Qué papel juega la inteligencia emocional en este proceso? ¿Qué papel debería jugar la filosofía?
Los datos son abrumadores. La evidencia empírica de la relevancia de las emociones en la configuración cognitiva está fuera de toda duda. Pensamos lo que “sentimos”. Y sentimos lo que “percibimos”. El triángulo percepción (sentidos) – sentimientos (emociones) – y conocimiento (pensamientos, ideas) es indiscutible. La política de las emociones es aquella que reconoce el papel determinante de los sentimientos en el compromiso y la acción política. Sin emociones, no podremos comprender los estados de ánimo de las personas. La praxis política se ha vuelto “insensible” y aquí ha empezado la brecha de legitimidad y de proximidad con la ciudadanía.

La filosofía debe volver a ocupar el epicentro de la acción política. Se trata de recuperar las preguntas, las grandes preguntas del ser humano y de la sociedad. Se trata de desandar para volver a reencontrarnos con las reflexiones profundas, con los grandes temas para revitalizar y volver a “iluminar” el pensamiento político. Hay que volver a los clásicos. Y reestablecer, de nuevo, una gran alianza entre política y filosofía.

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Nuevo libro “Filopolítica: filosofía para la política”

Publicado el 12.01.2011

Después de escribir mi libro Micropolítica, durante 2010 inicié una reflexión sobre otro concepto que me interesa especialmente: “filopolítica”. Un concepto que he ido desarrollando y trabajando en distintos artículos (muchos de ellos publicados en la Revista de la Fundació Rafael Campalans) y que ahora agrupo y presento en formato de pequeño libro.

Con el título “Filopolítica: filosofía para la política“, encontraréis distintos textos que presentan ideas y reflexiones sobre este concepto de lo que para mí sería la filosofía aplicada a la política, a una nueva política, que debe mirar hacia los clásicos, recuperando la esencia de los valores, de las ideas que fundamentan y otorgan consistencia al desarrollo de esta labor.
Una visión renovada (más humanista y profunda) de la acción política, donde apunto conceptos como la espiritualidad, la introspección, la meditación o el silencio, entre otros, que pueden ayudar en este camino de reflexión compartida.

Filopolítica surge con el objetivo de provocar un debate constructivo que pueda contribuir a una nueva manera de acercarse, ver, hacer y entender la política en nuestros días y que espero pueda alimentarse con vuestras contibuciones y comentarios.

En el momento de convertir estos artículos en un pequeño libro, he tenido el regalo, además, de de contar con el prólogo de Victoria Camps. Aquí tenéis un fragmento:
(…) “A diario se expresan voces que lamentan la falta de liderazgo político efectivo, la cortedad moral de los gobernantes, su nula visión de futuro, la confusión de la política con la mera gestión, y aún ésta a menudo ineficiente. En suma, un sinfín de defectos que sitúan a la política en los niveles más bajos de la afección social. El panorama desalienta al más optimista y esperanzado, pero no a quien, como el autor de estas páginas, se niega a reconocer que todo está perdido. Es necesario y es posible recuperar un sentido noble de la política.

Al camino para hacerlo le da el nombre de “filopolítica” que significa, nada más y nada menos, que dotar de filosofía a la política. ¿Filosofía? ¿A estas alturas en que la teoría y la contemplación se han ausentado de nuestro mundo pragmático y ávido de resultados tangibles? ¿A qué se refiere Gutiérrez-Rubí cuando reclama más filosofía para la política?”. 

Este libro es una autoedición que no está a la venta. Lo podéis descargar aquí libremente en distintos formatos (versión pdf, que incluye la reedición de Micropolítica, y la versión eBook en formato ePub y mobi para la gran mayoría de dispositivos móviles). 

Próximamente presentaré “Filopolítica” en distintas ciudades. Será un formato de acto pequeño que nos permita compartir un buen rato. ¡Os espero!

Presentaciones del libro :
Martes, 25 de Enero. MADRID (con Fernando Vallespín, Catedrático de Ciencia Política Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales Universidad Autónoma de Madrid)
Lugar: La Buena Vida – Café del Libro  (ver agenda) (c/ Vergara, 10). A las 20h

Miércoles, 2 de Febrero. BARCELONA (con Victoria Camps, Catedrática de Filosofía moral y política de la Universidad Autónoma de Barcelona ).  Acto en Facebook
Lugar: Col·legi de Periodistes de Catalunya (Rambla de Catalunya, 10, pral.). A las 19.30h

Martes, 15 de Febrero. SAN SEBASTIÁN (con Daniel Innerarity, Director del Instituto de Gobernanza Democrática)
Lugar: Palacio de Aiete (Paseo de Aiete 65).  A las 12h

Jueves, 17 de Marzo. VITORIA
(organizado por Ayser -ver evento- y Club de los Iguales)
Lugar: Sala Luis de Ajuria de la Caja Vital (c/ General Álava, esquina Dato). A las 19:30h

Jueves, 24 de Marzo. GIRONA
(organizado por NITS)
Lugar: Hotel Nord 1901. Barri Vell de Girona (c/ Nord, 7-9). A las 20:00h

El espíritu de la política

Publicado en la Revista de la Fundació Rafael Campalans (Julio 2010) (ver versión pdf)

Todo estriba en hacer lo que el filósofo Peter Singer define como “ampliar el círculo del nosotros”, aumentando la cantidad de personas que consideramos parte de nuestro grupo.

Richard Rorty (Estados Unidos, 1931-2007) ha sido uno de los grandes filósofos norteamericanos. Poco antes de su muerte, escribió un breve y sugerente ensayo, “Una ética para laicos”[1], en el que reivindicaba una ética que no estuviera subordinada a la religión, sino que tuviera una autonomía constituyente del rearme moral de nuestra sociedad y fuera un importante recurso para garantizar el futuro espiritual de la humanidad.

Cada vez es más evidente que una de las causas más profundas de la crisis de la política (y, en particular, de la política transformadora) es la desconexión entre praxis política y moral política. Una causa a la que no se dedica, lamentablemente, el tiempo y el coraje necesarios para abordar un debate imprescindible y urgente sobre el rearme moral en el proceso de renovación y reformulación de una nueva política de orientación progresista.

La política se está quedando huérfana de filósofos en un inexorable y preocupante éxodo del discurso moral. Sin ellos, desvariamos desnortados en una cartografía que desdibuja la política en gestión. Casi sin darnos cuenta, la política ha ido perdiendo (o expulsando) a sus más brillantes pensadores, renunciando a hacerse preguntas profundas, para ofrecer respuestas superficiales, de manual. Sin sentido. Eso es lo que nos aleja del sentimiento de las personas, la ausencia de sentido y profundidad de muchas prácticas y políticas públicas que parecen incapaces de comprender la complejidad y el vacío que provoca una política sin espíritu. Se impone una triple reacción: más meditación, más espiritualidad y más filosofía.

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La política meditada

Publicado en: El Periódico (05.09.09)(versión pdf en castellano) (versió pdf en català)

En el mundo de la empresa innovadora, la práctica de la meditación regular y frecuente se va imponiendo con naturalidad, y se promueven espacios de silencio para poder mirar el entorno (y mirarse) con mayores dosis de imparcialidad y equilibrio. La meditación abre, cada vez más, las oportunidades a una gestión de las organizaciones en que las emociones tengan un papel más valorado y reconocido al mismo nivel que las aptitudes y las actitudes.

El estrés y la ansiedad, por ejemplo, se han convertido en una de las mayores causas de falta de competitividad y de baja laboral. Si añadimos la falta de relajación y de descansos adecuados, se produce un alarmante descenso de nuestra energía vital, condicionando nuestro estado de ánimo y este, a su vez, nuestro comportamiento y rendimiento globales.

El contexto de crisis, con sus escenarios de incertidumbre y complejidad, ha castigado duramente los delicados equilibrios emocionales que la vida moderna exige a las personas. “No he parado ni un minuto” es la frase recurrente que refleja una ocupación constante, sin pausa (descanso) ni silencios (reflexión), lo que perjudica enormemente la calidad de cualquier tarea. Las empresas se han dado cuenta del potencial que para la productividad y la innovación tienen el silencio reflexivo y la calma serena.

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