Las redes sociales del odio

Publicado en: PdF (Personal Democracy Forum) (15.09.09) (versión en inglés)

El odio se propaga bien en la Red. La audiencia global, el esquematismo de muchas de nuestras conversaciones, el uso reiterado de prejuicios y de ideas preconcebidas, el carácter viral de la Red, una cierta pasividad individual a la violencia retórica de algunos fanatismos online, la fuerza y la organización de numerosas redes extremistas,…, todo ello es un excelente caldo de cultivo para el virus del odio social, cultural o político. En la Red los más radicales son también, a veces, los más fuertes.

Las redes sociales son, a pesar de ello, una gran oportunidad para la política transformadora y renovadora; y también un instrumento para los poderes y los intereses no democráticos. Hay múltiples maneras de usarlas: resistencia (como resistencia al poder, por ejemplo en Irán); censura (uso que los gobiernos hacen para censurar lo que se dice en las redes sociales); agresión (como manera de organizarse contra algo o alguien); denuncia (como contacto ciudadano para denunciar algo); guerra (el uso de las redes como propaganda); comunicación (para difundir la política de los partidos y los candidatos); organización (creación de redes propias de partidos y simpatizantes); difusión de noticias y actos políticos; y participación (como fuente de organización ciudadana para dar ideas y apoyos a determinadas propuestas políticas).

En los últimos meses asistimos con preocupación al auge, en particular,  de lo que denominaba “agresión”, y lo que me gustaría redefinir como “redes sociales del odio”, puesto que no solo intentan agredir verbalmente, sino que son redes que realmente son generadoras de odio hacia la diferencia, hacia lo que no piensa como nosotros, o es de otra religión, ideología o color de piel. Aunque no se puede comprobar ni contrastar con facilidad, algunos datos nos alertan de su incremento.

En Facebook, con más de 200 millones de usuarios, tan solo hay que hacer un pequeño recorrido por los grupos que existen para ver que muchos de ellos, desde centenares hasta decenas de miles de miembros, solo están ahí para demostrar odio, hacia alguna persona pero también por razón de etnia, de ideología.

En mayo, un informe del Simon Wiesenthal Center, basado en más de 10.000 páginas web, portales, blogs, chats, videos y juegos, afirmó que se ha registrado un incremento del 25% en el número de grupos ‘problemáticos’ en las redes sociales en Internet durante el último año.

Los grupos más atacados en Internet según el informe son los relacionados con judíos, católicos, musulmanes, hindúes, homosexuales, mujeres e inmigrantes. Pero especialmente después de la llegada de Obama al poder, su figura ha creado controversia en ultraconservadores y en supremacistas blancos, que le han hecho blanco de sus críticas, mofas, ataques y, en definitiva, de su odio.

Un ejemplo son los 30.000 miembros de grupos skinheads, el Movimiento Nacional Socialista y los que siguen adorando al Ku Klux Klan. Ganan presencia y fuerza bajo la protección de la Primera Enmienda y usando Internet, a través especialmente de redes sociales y de relaciones a través de Internet. Varias páginas web de supremacistas blancos vieron sus servidores colapsados la noche que Obama ganaba la presidencia de EE UU en noviembre. Stormfront.org, cuyo fundador es Don Black, 56 años, ex miembro del KKK, tuvo 2.800 nuevos usuarios nada más conocerse la victoria. Y aseguró recibir unas 50.000 visitas sólo ese día. En Estados Unidos otro ejemplo es la red extremista  “New Saxon”, descrita como “una página y red social para descendientes europeos”.

El pasado 12 de septiembre, la derecha norteamericana más ultraconservadora se manifestó contra el “socialismo” de Obama en sus políticas, y especialmente en contra de la reforma sanitaria. La marcha fue convocada por una coalición de organizaciones, incluidas FreedomWorks, Tea Party Patriots y ResistNet. La primera de ellas, FreedomWorks, tiene 700.000 afiliados. 400.000 de ellos son afiliados online. Tea Party Patriots dispone de su propia red social en Ning, y ResistNet se creó específicamente como una red en contra de las políticas de Obama.
Su comunicación es a través de la red, eso es lo que les confiere poder por la gran capacidad de difusión de sus ideas a través de Internet.

En Europa sucede lo mismo, como hemos podido observar en las recientes elecciones europeas, donde partidos ultraconservadores y de extrema derecha han salido airosos y han conseguido una fuerte presencia en forma de visibilidad mediática y en forma de votos y escaños.

Según la organización jugendschutz.net, a finales del 2007 había más de 1.600 páginas con contenidos ultraderechistas, y entonces las redes sociales aun no estaban en auge en el viejo continente.  En Alemania, grupos musicales ultraderechistas usan Youtube para colgar sus canciones (son eliminadas, pero aparecen con nuevos nombres o en multitud de páginas de la red). Incluso el pasado mes de agosto tuvo lugar en Berlín una conferencia internacional para tratar el tema de cómo detener el avance neonazi en la red.

Por su parte, los extremistas eslovacos de derecha hacen frente abierto contra los romaníes y el apoyo estatal a las minorías. Uno de estos grupos de Facebook cuenta con 40.000 miembros.

En Reino Unido tuvo mucha visibilidad pública el grupo de Facebook creado por el británico Richard Hattenborough, denominado “I fuck Islam”, que consiguó 500.000 miembros, y centenares de miles de mensajes, insultando a los musulmanes pero también 125.000 mensajes de amenzas al creador del grupo (en ocasiones de muerte). A su vez, y en contraposición, se crearon multitud de grupos a favor del Islam, que insultaban a los occidentales y proponían medidas para terminar con ese grupo de Facebook. El mayor de ellos, que aun existe, tiene 229.000 miembros. A raíz de este y de otros casos, Facebook añadió una manera de avisar de grupos o contenidos insultantes para que sean eliminados.

Pero estos son unos pequeños ejemplos dentro de la inmensidad de la red. Tal como indicaba Christopher Wolf, presidente de la Red Internacional contra el Ciberodio (INACH), en la reunión internacional de 2008 sobre el discurso xenófobo en Internet, “en el mundo de la Web 2.0 de hoy, con el contenido escrito por los usuarios, redes sociales tales como Facebook y MySpace, computadoras portátiles y vínculos activos todo el tiempo, son extremistas de todo tipo que utilizan todo aspecto de la Internet para exhibir en un nuevo envoltorio viejos odios y reclutar nuevos adalides de la xenofobia […] La aparición de nuevas tecnologías y su utilización por parte de xenófobos que actúan online es mucho más peligrosa que el mismo sitio Internet estático en el que nos hemos concentrado durante el transcurso de los años. […] Lo más problemático es el ascenso repentino y veloz del aprovechamiento de las tecnologías de web 2.0, que difunden no solamente mensajes escritos llenos de odio, sino que ahora también mensajes de audio y últimamente cada vez más mensajes en forma de video“.

La batalla democrática en la Red es clave. Nadie puede dimitir del compromiso cívico y activista alegando tolerancia pasiva. Las trincheras del odio pueden fragmentar el tejido social y el concepto de comunidad, que es imprescindible e intrínseco en la naturaleza de la Red y de la nueva ciudadanía global.

Desde el punto de vista político, no importa que el odio provenga de un borracho en un bar o de una conversación en un lugar público, de hinchas en un estadio de fútbol o de miembros de una red social en Internet. Las herramientas que usamos para comunicarnos son tan públicas como cualquier otro espacio de comunicación, tan públicas como un bar, un estadio o una calle de nuestras ciudades.  Y aunque los requisitos, personalización e identidad públicas de las redes sociales como Facebook podrían disuadir a los activistas anónimos, lo cierto es que la Red permite lazos fuertes de identificación, y esto es lo peligroso, lo que ocurre en la red puede ser leído, escuchado y visualizado muchísimas más veces que una conversación en un bar o que unos cánticos en un estadio. Esta es la amenaza y esa es la necesidad que tenemos de ponerle freno democrática y cívicamente.

Enlaces de interés:
Buscadores que discriminan la información

Ensayo de revuelta populista
Fuente: La Vanguardia (17.04.2009)

Los neonazis explotan la impunidad en Internet
Fuente: Público (29.05.2010)

Un milllón de internautas “rezan” en Facebook por la muerte de Obama
Fuente: Público (29.04.2010)

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Comentarios sobre: Las redes sociales del odio

  1. Pingback: Enrique Castro
  2. Sobre tu cita de hoy “La clave para que sobrevivan las libertades en el mundo actual es asumir múltiples identidades.” aceptar la multuculturalidad y las diferencias no supone que todas las peticiones sean o deban ser admitidas. De ser así, de admitirse simplemente por su diferencia, estaríamos aceptando movimientos ultrnacionalistas violentos o culturas que torturan y denigran.
    Estarás de acuerdo conmigo en que el concepto de multiculturalidad ha de manejarse con cuidado.
    Bs

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  5. Montse,
    La cita es de Garton Ash y la comparto en el sentido de la identidad plural (somos varias identidades a la vez) en lugar de la identida monolítica y excluyente.
    La cita iba en ese sentido.
    Besos y gracias por tus contribuciones

  6. Es realmente espeluznante lo que explicas, aunque no deja ser una muestra de lo que pasa en el mundo no virtual. Pero al Red actúa como amplificador y además no hay “leyes” claras con lo que permite actitudes y conductas más controladas en el mundo offline.
    Claro que depende de todos hacer de la Re un espacio de extensión de la democracia y la participación o convertirla en algo que no quiero ni imaginar.

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