El americano

Publicado en: NY Al Día (Artículo 12, 20.10.2009) (versión pdf)

Newt Gingrich es conocido como el arquitecto del “Contrato con América“, un conjunto de valores políticos conservadores que, entre otras cosas, llevó al Partido Republicano a su victoria en 1994, obteniendo la mayoría en la Cámara de Representantes por primera vez en cuarenta años. Fue entonces nombrado presidente de la cámara, cargo que desempeñó hasta 1999.

Suya es la controvertida frase, en 2007, de que “enseñar español es enseñar el lenguaje para vivir en el ghetto”, en respuesta a una pregunta sobre la posibilidad de una enseñanza bilingüe en Estados Unidos. Sin embargo, tras la victoria del Presidente Obama y el creciente protagonismo hispano en la política y en la sociedad, parece que ha cambiado de idea. Además, ahora que se postula como un potencial candidato a la Casa Blanca en el futuro, sabe que no es posible ser candidato ni mucho menos presidente contra los hispanos… o sin ellos.

Gingrich tiene traducida al español su proopia página web, y además el pasado mes de septiembre lanzó el diario digital “The Americano“, con artículos en español e inglés, orientado a la minoría de mayor crecimiento en el país (los latinos), pero que a su vez es también la de mayor porcentaje de votantes indecisos. The Americano se dirige, según sus palabras, a todos aquellos que han venido a vivir a los Estados Unidos. “Así seas americano de origen hispano de primera, segunda, tercera o cuarta generación -o sea que hables inglés, o español, o ambos- nuestro contenido es específico en cuanto a lo que nos une a todos, que es nuestra herencia hispana”, explicó Sylvia Garcia, Editora Encargada de The Americano.

La nueva publicación quiere hablar de valores tradicionales que conectan bien con la mayoría latina, como la familia y la autoridad. Pretenden representar estos valores tradicionales con una oferta política conservadora y profundamente patriota y americana. La ofensiva política conservadora sobre el espacio latino será sólida y constante. Abordar el sentimiento patriótico norteamericano desde el enfoque de la herencia hispana es muy sugerente, y nuevo. Los conservadores saben lo que hacen.

El duelo conceptual está servido. Mientras el Presidente Obama ofrece integración y diversidad (“Todos somos americanos”, proclama en español, respetando orígenes y sentimientos al tiempo que ofrece ciudadanía); los conservadores pretenden transformar el origen y la tradición de los casi 50 millones de hispanos en sólo un punto de partida que se funde en la nación. Ser americano como contrato de ciudadanía y de valores o como sentimiento y dimensión moral. 

La cuestión es si Newt Gingrich, quien quiso hacer ver que el español solo se habla en los guetos, es la persona adecuada para dar ejemplo de un interés en la cultura hispana, o si por el contrario, es solo una vuelta de tuerca más para conseguir apoyos a una futura candidatura suya o directamente al partido republicano. Ya se sabe que los votos no tienen idioma, solo son votos.

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