Larga vida al manifiesto

Entrevista para el reportaje El regreso de los ‘abajofirmantes’ (versión pdf)

¿Considera positiva la proliferación de manifiestos políticos?
fotoPublicoLa firma de manifiestos forma parte de lo que es la cultura democrática. Es un elemento muy positivo porque compromete a las personas. Cuando se hace a través de listas y manifiestos es doblemente positivo porque esos compromisos se convierten en colectivos. Por lo tanto, yo digo que ¡Larga vida al manifiesto! Además, se adaptan bien a la nueva sociedad, porque, por ejemplo, los grupos de Facebook no dejan de ser listas digitales.

¿No puede ocurrir que se acabe por identificar las causas a las caras conocidas de quienes las apoyan?

Los primeros nombres, los más públicos, actúan como validadores del contenido y como efecto de atracción para otras personas. Lo que sucede a veces es que el anonimato del resto desdibuja muchísimo el carácter colectivo de la lista y deja muy en evidencia estos primeros nombres. Lo que actúa como elemento de validación social, acaba teniendo un aspecto reduccionista o simplificador. Esas listas acaban alineando y haciendo más rígidas determinadas posiciones políticas. La lista acaba siendo importante, si hay gente importante.¿Por qué no se pronuncian los artistas de la derecha?
Hay una parte de personas vinculadas al mundo de la cultura y del arte con posiciones ideológicas más conservadoras que consideran que sus ideas les comprometen y, por lo tanto, son más reservadas. Dejan sus opiniones públicas y políticas a la esfera más personal, porque entienden que estos elementos ideológicos forman parte de su esfera privada y no deben estar en la valoración social de su arte.

Antoni Gutiérrez-Rubí. Experto en Comunicación Política

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