Encuestas y votos

Publicado en: Diario Público (Edició Catalunya) (26.11.2010) (Artículo 14, Focus Electoral) (versió pdf)

Las encuestas electorales son una herramienta de información y prospección valiosa, pero sus hipótesis en cuanto a la asignación de porcentajes y escaños dependen, fundamentalmente, de tres variables: el nivel de participación, la posición final de los indecisos, que afirman que irán a votar, y la ley electoral de cada país. 

Las encuestas permiten a los partidos testar ideas propias o del adversario y, sobre todo, identificar tendencias de fondo que pueden o no materializarse en función de las tres variables antes mencionadas.  Pero los datos deben ser comprendidos correctamente. De su interpretación, del margen de error y de la amplitud de las muestras se obtienen visiones, y pulsiones, muy distintas.

En esta campaña, las encuestas han formado parte del relato político: unos piden no confiarse y convertir las tendencias en realidad a través de los votos. Otros proponen combatirlas con participación y movilización y ganar, también, a la demoscopia y al adversario. Y se ha hablado de ellas, en el discurso político, tanto (o más) que de las propuestas.

Aquellos que se las creen pueden perder o llevarse un susto. Quienes las ignoren, pueden protagonizar la sorpresa. Es ahí donde los partidos deben olvidarse de los datos y movilizar a los ciudadanos, consiguiendo lo más importante: materializar las estimaciones en votos reales, dentro de las urnas. Tanto de las personas que ya lo han decidido como, sobre todo, de las que todavía se lo piensan.

La campaña, oficialmente, acaba hoy. Pero los electores pueden tomar la decisión de voto, si salen de casa, justo al llegar al colegio electoral. Esa es la grandeza de la democracia: el voto libre y secreto.

Enquestes i vots
Les enquestes electorals són una eina de prospecció valuosa, però les seves hipòtesis pel que fa a l’assignació de percentatges i escons depenen, fonamentalment, de tres variables: el nivell de participació, la posició final dels indecisos i la Llei Electoral de cada país.
Les enquestes permeten als partits fer un test de les idees pròpies o de l’adversari i, sobre tot, identificar tendències de fons que es puguin materialitzar segons les tres variables esmentades. Però les dades s’han de saber comprendre. De la seva interpretació, del marge d’error i de l’amplitud de les mostres se n’obtenen visions, i pulsions, ben diferents.
En aquesta campanya, les enquetes han format part del relat polític: uns demanen no confiar-hi i convertir tendències en realitat a través del vot. D’altres proposen combatre-les amb participació i mobilització, i vèncer, alhora, la demoscòpia i l’adversari. I se n’ha parlat tant o més que de les propostes.
Els que se les creguin poden perdre o endur-se un ensurt. Els que les ignorin poden protagonitzar la sorpresa. És aquí on els partits han d’oblidar les dades i mobilitzar els ciutadans, i aconseguir el més important: materialitzar les estimacions en vots reals a les urnes. Tant de les persones que ja s’han decidit com, sobretot, de les que encara s’ho pensen.
La campanya, oficialment, acaba avui. Però els electors poden dicidir el vot, si surten de casa, just en arribar al col·legi electoral. Aquesta és la grandesa de la democràcia: el vot lliure i secret.

Etiquetas: , ,

Comentarios sobre: Encuestas y votos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.