Reflexiones, decisiones, consecuencias

Publicado en: Diario Público (Edició Catalunya) (27.11.2010) (Artículo 15, Focus Electoral) (versió pdf)

Estamos viviendo una secuencia de hechos causales que, por más evidentes que parezcan, analizados como proceso tienen una lógica aplastante: hoy, pensamos; mañana domingo hablaremos; y el lunes haremos, democráticamente, con el resultado de nuestros votos, una nueva mayoría parlamentaria que decidirá el futuro Presidente y su Gobierno. Pocas veces, la secuencia pensar-hablar-hacer es tan clara, y decisiva, para la historia del interés público de una sociedad, de una nación.

El día de reflexión es una vieja y tradicional práctica que se acepta como norma social cuando, en realidad, no tiene una base jurídica. Curiosamente, en toda la Ley Electoral, en vigor desde 1985, no hay ningún artículo que regule o defina el concepto “reflexión” o “jornada de reflexión”.

A pesar de ello, es una práctica saludable y muy recomendable tras semanas interminables de pre-campaña y de campaña oficial. Y, en muchos procesos electorales, es también fuente de conflictos, de denuncias mediáticas y políticas. Los recursos jurídicos en las Juntas Electorales se acumulan por vulnerar la ley no escrita.

La jornada ofrece también posibilidades para seguir comunicando –políticamente- aunque no se pida el voto. Qué hace el candidato este día se convierte en un test sobre su estado de ánimo, sus fortalezas y sus preocupaciones. O sus ideas.

Ir al cine sería una opción. Y, entre los títulos a escoger de la cartelera de este fin de semana, algunos suenan muy sugerentes. Por ejemplo: Mas, “Imparable”; Montilla, “Conocerás al hombre de tus sueños”; Puigcercós, “Todo lo que tú quieras”; Sánchez-Camacho, “Entre lobos”; Herrera, “Visión”;  Rivera, “Los seductores”; y Laporta, “Déjame entrar”.

Reflexions, decisions, efectes
Vivim una seqüència de fets que, analitzats com un procés, tenen una lògica aclaparadora: avui pensem, demà parlarem i dilluns farem una nova majoria parlamentària que decidirà el futur president i el seu Govern.
Poques vegades la seqüència pensar-parlar-fer és tan clara, i decisiva, per a la història de l’interès públic d’una societat, d’una nació.
El dia de reflexió és una vella i tradicional pràctica que s’accepta com a norma social, tot i que, de fet, no té base jurídica. Curiosament, a la Llei Electoral, en vigor des del 1985, no hi ha cap article que reguli o defineixi el concepte de jornada de reflexió.
Malgrat això, és una pràctica saludable i molt recomanable després de setmanes interminables de precampanya i de campanya oficial.
I, en molts processos electorals, és també font de conflictes, de denúncies mediàtiques i polítiques. Els recursos jurídics a les juntes  electorals s’acumulen per haver vulnerat una llei no escrita.
La jornada també ofereix possibilitats per seguir comunicant –políticament–, encara que no es demani el vot.
Què fa el candidat aquest dia es converteix en un test sobre el seu estat d’ànim, les seves fortaleses i les seves preocupacions. O les seves idees.
Anar al cinema seria una opció. I, entre els títols de la cartellera, alguns són molt suggeridors. Per exemple, Mas, Imparable; Montilla, Conocerás al hombre de tus sueños; Puigcercós, Todo lo que tú quieras; Sánchez-Camacho, Entre lobos; Herrera, Visión; Rivera, Los seductores, i Laporta, Déjame entrar.

Enlaces de interés:
Real Decreto-Ley 20/1977, de 15 de marzo, sobre Normas Electorales
Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General

La jornada de reflexión ya no existe  (Juan Varela, 5.03.2008)

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