Otra vez: el corazón y la política

A pocos días de las elecciones del 22M, la maquinaria electoral está en pleno funcionamiento. La campaña está en marcha y vemos, de nuevo, cómo se activa la “tecla emocional”.

De los candidatos se nos muestra: la pasión, el amor por la ciudad, por las personas, la proximidad, los perfiles más cercanos y personales (junto a pareja y/o hijos), sentimientos…en definitiva, emoción.
El corazón vuelve a escena, como ya pudimos ver en campañas anteriores en los logtipos del PSOE, del PP, de CiU o del propio PSC.

El corazón vuelve a dar juego, y busca, generar sensaciones, recuerdos y, sobre todo acción, que se traduzca -en concreto- en depositar la papeleta esperada por el partido en la urna.

El PSC ha tuneado su logo y abriendo su corazón a B (Barcelona) y recordando a uno de los logos más famosos, que perdura todavía hoy: I Love NY. Este logo surgió en la década de los 70, en un contexto de crisis en que la imagen de la ciudad no estaba en su mejor momento. Se impulsó una campaña con el objetivo de recuperar el turismo que se iba perdiendo y, también, para implicar a los propios habitantes de la ciudad.

La frase inicial, I Love New York, se simplificó utilizando únicamente las mayúsculas y el verbo fue sustituido por la imagen del corazón, tal como la conocemos. Simple y efectivo. La campaña estaba pensada para que durase unos meses, pero su éxito la ha hecho perdurar con la misma fuerza hasta la actualidad, siendo una de las marcas de identidad más reconocidas a nivel mundial.

Publicado en: Pie de foto (09.05.2011)

Enlaces de interés:
La política de las emociones
Micropolítica: Ideas para cambiar la comunicación política

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