WhatsApp en la comunicación política

Un reciente informe presentado por Telefónica, titulado “La Sociedad de la Información en España”, destaca cómo el año 2011 ha supuesto un fuerte impulso en este ámbito, principalmente gracias al avance de la digitalización de contenidos y de las actividades más allá del ocio, que crecieron un 34 %. El informe pone asimismo de relieve la penetración de internet móvil en nuestro país, que se sitúa entorno al 20%, mientras que la media de la Unión Europea es del 11 %. El smartphone es el protagonista del desarrollo de la Sociedad de la Información, gracias al significativo nivel de implantación que ha logrado. Así, España, junto con Reino Unido, lidera su uso en Europa con una penetración del 46,3%.

La integración de la tecnología, especialmente en las generaciones más jóvenes, que progresivamente va madurando conlleva un rápido cambio de hábitos en las formas de relación y organización social. Las aplicaciones móviles —según afirmaba Gerd Leonhard en la Jornada del BDigital Apps 2011— se convierten en un modo de experimentación, de juego, relacional para la Generación Apps. El estudio Living with Digital: Consumers Insights into Entertainment Consumption demuestra como la esta generación desea socializarse a través de la tecnología. Actualmente, según esta fuente, la mitad de los usuarios ya compagina la TV con otros dispositivos electrónicos. Éstos se caracterizan por su versatilidad gracias a sus características móviles y su facilidad para interactuar con otros usuarios.

Las aplicaciones en smartphones se convierten, pues, en una vía/oportunidad para aproximar a personas con intereses comunes a través de la tecnología y resolver sus necesidades reales a partir de la propia iniciativa individual. Los móviles dejan de ser sólo teléfonos para convertirse en el instrumento más versátil, global y potente que nunca hemos disfrutado. Cada vez más pequeños, cómodos y completos, estos nuevos dispositivos se adaptan bien a nuestra vida en movimiento. Life Mobile Style es, seguramente, el concepto más transformador del comportamiento social e individual que hemos conocido hasta ahora. Esta vida provoca mutaciones en las pautas de consumo y de uso personal y profesional, que son bien conocidas por el mercado e ignoradas por la política. Lamentablemente, los actores políticos y las instituciones no han comprendido que la política móvil es el escenario de mayor innovación para la recuperación de nuevas prácticas de comunicación, organización y creación de valor.

El WhatsApp, tan popular y tan poco explotado en política. Una de las funciones más populares del WhatsApp es la conversación chat con emoticonos. Las nuevas versiones de Blackberry ya los llevan incorporados, y en iPhone es posible si se descarga la aplicación gratuita emoji. Por desgracia, aun no es posible añadir nuevos emoticonos creados por uno mismo, lo que tendría un potencial uso en política. Imaginad tener un emoticono de –por ejemplo- Rajoy enfadado, o de Rajoy contento, o una cara con una pancarta del “PSOE” o contra tal medida del Gobierno, o… Los usos son innumerables. No me cabe ninguna duda que explorar las potencialidades en este campo puede ofrecer nuevos registros para la comunicación que se convierte en acción.

Esta es una de las características de esta tecnología social: que relaciona personas construyendo comunidades de intereses, pero que también –y a la vez- las empodera, anima y promueve la acción autónoma y creativa de los usuarios. Los teléfonos inteligentes ya son parte de nuestra vida cotidiana. La gente habla directamente entre ella e interactúa mediante WhatsApp, de forma inmediata y a cualquier hora y lugar. Hasta se ha superado la simbólica primacía del sms en la noche de fin de año llegando, incluso, al propio colapso. WhatsApp permite que los usuarios de teléfonos Nokia, Motorola, BlackBerry y iPhone se puedan comunicar sin costo adicional, más allá del cobro por el plan de datos. Permite el envío de fotografías, videos y notas de voz en medio de las conversaciones. Además, ofrece la función para lograr establecer una comunicación en grupo, con una interfaz de usuario sencilla y notificaciones personalizables. Veremos cuál es su evolución y cómo resiste la tentación de comercializar la voz en un terreno de alta competividad.

Pero mientras, pronto asistiremos —espero— a aplicaciones gratuitas (o no) que permitan poblar nuestras pantallas de letras, símbolos, emoticonos y creaciones gráficas, así como los propios avatares de nuestras redes sociales, en la construcción del relato y la comunicación política con alta capacidad viral y fuerte magnetismo social.

Los mercados son conversaciones. Inteligentes y en la palma de la mano. Y la política, todavía, no ha comprendido ni lo uno, ni lo otro.

Enlaces de interés:
Generación APPS = Generación ON
El Whatsapp para montar revoluciones (Gonzalo Díaz, 7.02.2012)
Informe APPS en España primer trimestre 2012 (The App Date Madrid)
La venta de aplicaciones para móviles se incrementará un 25 por ciento en Europa (Tendencias 21, 13.02.2012)
El tráfico móvil de datos se multiplicará por 18 hasta 2016
(El País, 15.02.2012)
El efecto ‘WhatsApp’ empieza a notarse en España. Crece el número de españoles que no usa el móvil para llamar (Cinco Días, 23.07.2012)

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