La reacción digital frente al terror

El brutal atentado terrorista, que ha sembrado de cadáveres y pánico las calles de Barcelona Cambrils, ha tenido un seguimiento extraordinario en las redes socialesBarcelona amplía la trágica lista de ciudades que han sufrido atentados similares recientemente. Pero el de ayer tiene elementos singulares que han provocado un seguimiento en redes diferente.

La Rambla representa el espíritu de la ciudad: su cosmopolitismo internacional, su diversidad cultural, su identidad popular. Es la calle más antagónica al fundamentalismo. No hay calle como esta en el mundo. Atentar en la Rambla es, además de buscar un dolor con saña inimaginable, un acto contra la diversidad humana y su convivencia. La Rambla es un espectáculo, siempre, de una riqueza social única. Es el poder del peatón que se fusiona con el entorno hasta hacer del espacio público un espacio fundamentalmente humano. Colonizada hoy por los turistas es una de las calles más fotografiadas de Barcelona. Estas serían algunas de las claves de la reacción en las redes.

Presencia internacional. Las Ramblas son hoy un caótico paseo ocupado por personajes extravagantes, familias con niños, alegres grupos de jóvenes ‘low cost’ y jubilados cruceristas con bermudas. Un atentado en Las Ramblas es un atentado que afectaría a muchísimos turistas de nacionalidades diferentes. El impacto mundial estaría garantizado. En la calle más popular, más turística y más internacional de la ciudad. La lista de víctimas y heridos reflejará, muy probablemente, una diversidad excepcional. Los terroristas lo sabían: terror en las calles, conmoción en las redes globales.

Fotografías y vídeos garantizados. La Rambla son un plató permanente para las selfis y para el safari fotográfico de recuerdos estereotipados. Un atentado aquí garantizaba una repercusión en redes instantánea, incontenible, como así fue. Lamentablemente, muchas personas tomaron imágenes de la tragedia y otras las compartieron de manera irresponsable en sus redes. La viralidad estaba garantizada, el morbo depredador iba a provocar el segundo terror, esta vez digital. Aunque la reacción cívica y la repulsa a compartir contenidos de la tragedia está creciendo entre los usuarios. Dentro de lo trágico, es lo mejor.

Pasión por Barcelona. En lo últimos 25 años, desde los JJOO hasta la actualidad, la ciudad se ha proyectado al mundo como nunca, a pesar de sus dos exposiciones internacionales en 1888 y 1929. Es la ciudad preferida por los turistas internacionales. Todo el mundo quiere venir a nuestra ciudad, y muchas personas ya tienen un recuerdo imborrable de su paso por la ciudad. El atentado ha impactado íntimamente en esa experiencia vivida o deseada. Las redes han reflejado esta pasión por Barcelona, generando muchos contenidos de fuerte vinculación personal. Esto ha sido determinante para el impacto en redes.

La marca Barcelona. La respuesta solidaria con la ciudad ha sido inmediata, pero ha demostrado, una vez más, que Barcelona no tiene una marca visual inequívoca. Durante muchas horas la gráfica del ‘time line’ ha combinado variaciones ‘kitsch’ de mosaicos con imágenes turísticas, también diversos y anodinos ‘sky line’ de la ciudad, pasando por todo tipo de logotipos de BCN con crespones, hasta una versión remasterizada del inmortal logo de I love NY de Milton Glaser, pero con nuestro ‘panot’ de la rosa de Barcelona diseñado por Josep Puig i Cadafalch. Barcelona no tiene un símbolo claro, pero ha favorecido la creatividad de los usuarios. Aquí tenemos, sin duda, una gran minería de ideas y percepciones.

Las policías digitales. Una vez más, Policía Nacional, Guardia Civil, Guardia Urbana y Mossos d’Esquadra han sido las cuentas más compartidas en las redes sociales. No solo por el carácter útil de su información, sino por calidad de sus contenidos y su comprensión de lo que significa la cultura digital. El agradecimiento, también, por su labor en las redes debería ser unánime. En días como ayer se comprende como, por ejemplo, la cuenta de Twitter de la Policía Nacional sea la más valorada del mundo.

Barcelona es una ciudad amada como pocas. Decir Barcelona es sonreír. Durante muchos días lloraremos. Pero, de nuevo, recuperaremos nuestra identidad. La fuente de Canaletes hará honor a su tradición para que vuelvan todos los que vinieron, los que se fueron aterrorizados o piensan en visitarnos. Les esperamos. ‘Amics per sempre’. Esto sí que hay que compartirlo.

Publicado en: El Periódico (18.08.2017)

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