Deshielo se dice desglaç

Pedro Sánchez ha tuiteado en catalán una síntesis de su versión del encuentro entre los dos presidentes: «Una crisi política requereix una solució política. Aquesta reunió és un punt d’arrencada constructiu per a la normalització de les relacions» (Una crisis política requiere una solución política. Esta reunión es un punto de partida constructivo para la normalización de las relaciones). El texto va acompañado de una sugerente foto de ambos dirigentes caminando solos, subiendo una escalera, presumiblemente la que lleva desde los jardines de la fuente de Antonio Machado hasta las dependencias presidenciales.

Este tuit, y un segundo texto diferente hecho desde la cuenta oficial de La Moncloa «Més de dues hores de reunió, cordial i correcta, entre els dos presidents. Aquest és un primer pas. Ara cal recórrer junts el camí» (Más de dos horas de reunión, cordial y correcta, entre los dos presidentes. Este es un primer paso. Ahora hace falta recorrer juntos el camino) pueden ser más importantes de lo que parece. Escritos en catalán, y con una versión también en castellano, reflejan un cambio de atmósfera esperanzador. Si Sánchez quería generar un deshielo significativo con un president leído, escritor y editor, nada mejor que la lengua. Empecemos por ahí.

Pedro Sánchez y Quim Torra

Maria-Mercè Marçal tiene unos maravillosos versos agrupados bajo el título Desglaç , en los que recupera la poderosa imagen del deshielo con la fluidez del agua que representa para Marçal el retorno a la vida y al sentido. Torra admira a la escritora. No es de extrañar, pues, que el deshielo se haya producido en una fuente, en la que el poeta sevillano se citaba a escondidas con Pilar de Valderrama, alias Guiomar, su último amor. Machado ha sido injustamente —y muy recientemente— atacado desde sectores muy radicales del independentismo cuando un informe encargado por el Ayuntamiento de Sabadell recomendaba cambiar el nombre de la plaza Antonio Machado por «anticatalanista y españolista». El alcalde Maties Serracant se negó. El president Torra se ha mostrado hábil, atento y cuidadoso con este gesto de distensión. La literatura y la lengua pueden abrir caminos cerrados para la política. Al menos, inspirarlos.

La idea de un diálogo como camino a recorrer es muy estimulante políticamente. «Caminante, son tus huellas / el camino, y nada más; / caminante, no hay camino: / se hace camino al andar» escribía el poeta. Hablar, mientras se camina y se pasea, libera energías positivas y ha sido, a lo largo de la historia, una fuente de inspiración permanente. Lo saben músicos, escritores, filósofos, pintores… y pocos políticos. Caminar es un ejercicio físico que te predispone a la conversación atenta que discurre mientras avanzas. Las palabras son pasos; la conversación, camino.

El deshielo se escribe, hoy, con poetas, en catalán y paseando. No es un mal inicio. Hace más de cincuenta años, Peter Paul and Mary cantaban Blowing In The Wind: «¿Cuántos caminos debe un hombre caminar…? La respuesta, amigo mío, está soplando en el viento». Han dado un primer paso. Esperemos que el viento los acompañe.

Publicado en: La Vanguardia (9.07.2018)

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Comentarios sobre: Deshielo se dice desglaç

  1. Bon article i millor esperança, Gutiérrez- Rubí.
    I un apunt interessant per a no prou informats: Maties Serracant és de la CUP.
    Gràcies.

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