‘Y la culpa no era mía’, el haka feminista

La performance que creó el colectivo chileno Lastesis y que ya ha dado la vuelta al mundo se ha convertido en el nuevo grito de guerra del movimiento feminista. La acción, que está inspirada en textos de Rita Segato, una de las pensadoras feministas latinoamericanas más influyentes del momento, recorrió todo el mundo, de Chile a México, de Francia a Turquía. Una coreografía sencilla, fácil de aprender e imitar, una melodía contagiosa y una letra muy potente. Todo un haka feminista.

El haka es la danza ritual de los maoríes, el baile que popularizó la selección de rugby neozelandesa, pero que, en realidad, tiene una larguísima historia y tradición en la cultura maorí. El haka, como se define oficialmente, «es una demostración feroz del orgullo, la fuerza y la unidad de una tribu».

Un violador en tu camino es eso. Es más que una simple canción. Y mucho más que un baile. Es organización, es toma de conciencia, es sororidad, es demostración de poder y es denuncia.

  1. ES ORGANIZACIÓN. “La coreografía es per se una forma de organización”, escribió hace unos días la periodista feminista Luciana Peker. Y no estamos hablando únicamente de la performance en sí, sino también de su preparación y todo lo que implica y requiere. No hay acción sin una amplia red de relaciones, sin un boca a boca, sin decenas de grupos de WhatsApp, sin entrenamientos grupales.
  2. ES TOMA DE CONCIENCIA. Toda coreografía es un ejercicio de aprendizaje. Hay que seguir unos pasos, memorizar una letra, y repetir las veces que haga falta. Como dice aquella popular frase de Confucio: «Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí». Toda coreografía es un método, un proceso lento que exige altas dosis de compromiso y dedicación.
  3. ES SORORIDAD. La coreografía crea comunidad(es) —en este caso, exclusivamente de mujeres— y un fuerte sentimiento de pertenencia. El movimiento feminista parece haber encontrado su himno, una canción que trasciende fronteras y representa a mujeres de distintas latitudes. Un nuevo ejemplo de glocalización: de Chile al mundo. Es la sororidad hecha canción.
  4. ES DEMOSTRACIÓN DE PODER. Las performances feministas son, también, una manera de ocupar el espacio público (o el Parlamento, como en Turquía), de reivindicar lo común. La coreografía convierte un grupo de mujeres en una única voz, en un poder colectivo. La sincronía tiene, además, algo hipnótico, una poderosa energía contagiosa.
  5. ES DENUNCIA. El lenguaje de la danza es una manera de poner el cuerpo en el centro, de utilizarlo como medio y modo de expresión. En el himno feminista de Lastesis vemos ceños fruncidos, ojos vendados, dedos acusadores… Una puesta en escena provocadora, intimidatoria, combativa. Todo un haka.


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Comentarios sobre: ‘Y la culpa no era mía’, el haka feminista

  1. París está tomado por la policía, lo del partido Barsa-Madrid es un juego de niños comparado con esto: https://www.facebook.com/gonzalobelmonteleseduarte/posts/2516245091983610?comment_id=2516332818641504&notif_id=1576840249525622&notif_t=feedback_reaction_generic

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