El dilema melancólico

El Great Reset (Gran Reinicio) es una iniciativa del Foro Económico Mundial de Davos para discutir una salida a la pandemia que conduzca a un mundo más resistente y sostenible. Antes de la Reunión Anual 2021 del Foro, que se dedicará al Gran Reinicio, se llevará a cabo una serie de diálogos virtuales con una gran diversidad de voces y actores políticos y económicos. El mundo se debate entre la nueva normalidad (ese oxímoron con vocación nostálgica) o la necesidad de resetear, a fondo, el sistema económico y social. Darle al play y salir de pause; o cambiar de guion y de película.

Los matices son importantes: ¿Nuestros líderes quieren decir lo mismo cuando hablan de recuperación o de reconstrucción, por ejemplo? No lo creo, detrás de la semántica está la orientación política. Quizá es un momento clave para los significados de las palabras, para su interpretación, para su percepción pública. La crisis de la COVID-19 nos ha permitido —y no sabemos, todavía, el desenlace final— pensar globalmente sobre nuestro mundo y sobre nuestros mundos. Una crisis global y local. Colectiva e individual. Las palabras importan.

«Cuando teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas». Este aforismo se lo encontró en 2012, en Quito, el poeta ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, que, a su vez, se lo contó a Mario Benedetti quien lo popularizó. Hoy, casi diez años después, refleja con gran precisión metafórica e inspiracional el dilema en el que nos encontramos: ¿Volver, de alguna manera, al pasado conocido o explorar el futuro desde un presente agrietado, agotado y desconcertado? ¿Refugiarnos en las respuestas acomodaticias o adentrarnos en las preguntas inciertas e incómodas?

Vivíamos en un mundo VUCA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). Ahora sabemos, con nitidez, que también es Frágil y Vulnerable. El acrónimo VUCA ha tenido un desigual pero sugerente itinerario desde que fuera acuñado, en los años 90, por la U.S. Army War College para describir el mundo surgido tras el fin de la Guerra Fría. Ahora, nos enfrentamos a un momento decisivo de la complejidad que va a poner a prueba el multilateralismo, la cooperación regional, la preeminencia de la ciencia (con sus advertencias ignoradas), la calidad democrática y la necesidad de construir alianzas por el interés general y el bien común, más allá de la capacidad competencial de Estados y Gobiernos. Hoy, las empresas saben, más que nunca, que sus contribuciones a la sostenibilidad ecológica, económica y social son impostergables e inexcusables.

Las dificultades para abordar el dilema entre continuar o reiniciar no son pequeñas. En Europa, por ejemplo, el miedo actual se nutre de miedos anteriores. El poder del pasado es cada vez más atractivo y se ofrece como un refugio (emocional y político) frente a los desafíos. La mayoría de la ciudadanía europea presenta un sesgo reaccionario por nostalgia del mundo anterior, según un revelador estudio de opinión de la Fundación Bertelsmann de 2019. La nostalgia es la salida rápida ante un futuro que no inspira confianza, seguridad o progreso.

La filósofa holandesa Joke J. Hermsen publicó el año pasado un libro oportuno e inspirador, La melancolía en tiempos de incertidumbre, donde nos advierte de que «lo que realmente nos conmueve es la melancolía». ¿Un mundo con ansiedad y estrés podrá abordar los cambios que necesitamos e insuflar la esperanza compartida que los sustente? La política, y sus liderazgos, debe entender el desafío al que nos enfrentamos con este dilema melancólico. Los dilemas son transcendentales. Equivocarse con ellos no permite rectificar porque la ventana de oportunidad es corta. La política no podrá abordar el reinicio necesario sin su reset particular. Ese es, también, su dilema.

 

Publicado en: La Vanguardia (25.06.2020). RESET (1)
Con este artículo inicio una colaboración periódica con el diario, publicando quincenalmente (jueves) en el espacio titulado RESET.

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