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La audacia es la diferencia

Comparto a continuación mi contribución al suplemento especial de La Vanguardia, en el que se recogen 20 propuestas e ideas, desde enfoques muy distintos, para repensar y recuperar la ciudad de Barcelona: creatividad, colaboración, bicapitalidad, pacto, promoción internacional, sostenibilidad… son algunos de los conceptos que surgen para imaginar la ciudad pospandemia

La audacia es la diferencia. Barcelona necesita recuperar una audacia colectiva que garantice que su tradicional ambición no acabe en frustración melancólica. Esta osadía es la que la que ha permitido a la ciudad competir en la liga de las grandes ciudades sin serlo y sin tener ni el tamaño, ni la densidad, ni la fuerza que otras grandes metrópolis tienen. La audacia es un valor intangible: se vive, se transmite, se multiplica. Un intangible que mueve realidades.

Esta determinación tiene cinco claves:
La escala. 
Barcelona debe apostar por una concepción de ecosistema metropolitano. Los límites de la ciudad no son su mapa municipal. Necesitamos una cartografía mental, económica, urbanística, social y política de ámbito metropolitano, que nos permita adaptarnos a las tendencias con el tamaño adecuado.
La diversificación. 
Barcelona debe diversificar su oferta, para hacer posible que los sueños (de vida, de emprendimiento, de inversión) puedan desarrollarse con gran plasticidad y elasticidad. Una concepción de desarrollo circular y sostenible.
La mediterraneidad 
. Barcelona, capital mediterránea. En lo cultural, en lo gastronómico, en la identidad. Recuperar el concepto de litoral como conexión física y digital. Mirar la ciudad desde el mar, cambiar el foco y la perspectiva.
Las ideas. 
Barcelona como laboratorio permanente para el humanismo tecnológico, para los archivos literarios, para la ciencia del conocimiento o la innovación tecnológica. La ciudad que piensa, en la que se puede pensar y que atrae a pensadores/as; y, por consiguiente, innovación.
Las nuevas industrias de la vida. 
Barcelona, nodo de servicios hospitalarios de gran calidad, de la industria biofarmacéutica, de la salud integral. Desde la capitalidad de la agroalimentación hasta la medicina tradicional china.

Barcelona dice que tiene poder. Pero proclamarlo, añorarlo, reivindicarlo no es suficiente. ”Lo que puedas hacer, o soñar, comiénzalo. La audacia tiene genio, poder y magia en ello”, escribía Goethe. Se trata de ponernos en marcha, cada cual, desde su lugar, con un liderazgo coral de la incumbencia, más que de la simple competencia, capaz de organizar la cooperación de los sectores público, privado y social. Y compartiendo una estrategia inteligente de recuperación que se parezca más a un reinicio que a un ­continuará.

Publicado en: La Vanguardia – Suplemento especial ‘Ideas para recuperar Barcelona’ (11.07.2020)
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