Outsiders IV: Celebrities políticos

ANTONI GUTIÉRREZ-RUBÍ / SANTIAGO CASTELO

Recientemente supimos que Caitlyn Jenner, conocida por su participación en el reality de las hermanas Kardashian, será candidata a gobernadora de California y que el actor Matthew McConaughey, aún sin haberse lanzado, lidera las encuestas en Texas. Mientras, en Brasil, Luciano Huck, uno de los presentadores de televisión más populares del país, se consolida como líder opositor y se posiciona como una de las alternativas más claras para salir de la polarización.

Son nuevos casos de outsiders, aquellos candidatos y candidatas que se presentan a elecciones sin ninguna experiencia política y por fuera del sistema de partidos. Los outsiders se pueden clasificar por su procedencia, como hace el colega Rodríguez Andrés en un sugerente artículo. Hay empresarios, deportistas, religiosos… y también celebrities, como es el caso de Jenner, McConaughey y Huck.

Estos tres se suman a una extensa lista de personalidades del mundo del espectáculo que dieron el salto a la política, como los actores Ronald Reagan, Arnold Schwarzenegger y Joseph Estrada, los comediantes Volodymyr Zelensky, Jimmy Morales y Beppe Grillo, los presentadores Silvio Santos y Salvador Nasralla, y los cantantes Rubén Blades y Kanye West, entre muchos otros. Este tipo de personajes son una de las tantas manifestaciones de la hibridación de lo político con la cultura de la fama, lo que se conoce como «celebritización de la política».

A continuación, presentamos algunas de las ventajas comparativas de estas celebrities que se convierten o aspiran a convertirse en líderes políticos:

1. Llegan con audiencias propias. Son personajes reconocidos, populares y queridos. La mayoría de ellos llegan a la política tras pasar muchos años en la pantalla, como Jimmy Morales, Salvador Nasralla y Luciano Huck, si finalmente decide dar el paso. El programa del brasilero, que se emite todos los sábados en Globo, tiene un promedio de 3,5 millones de espectadores. Si bien un alto share no es garantía de éxito político, sí es un público cautivo que no poseen otros candidatos.

2. La influencia de la televisión. Pese al auge de las redes sociales, la televisión sigue siendo determinante a la hora de fijar agenda. Estas celebridades, ya sea porque tienen sus propios programas, porque son famosos o porque tienen una potente agenda de contactos, suelen sumar más minutos televisivos que sus contrincantes, y sus apariciones tienden a despertar mayor interés. El día que Arnold Schwarzenegger anunció su primera candidatura —lo hizo en el late night show de Jay Leno— fue noticia mundial, los medios de comunicación le apodaron Governator (en clara referencia a Terminator). La videopolítica de Giovanni Sartori en su máxima expresión.

3. El poder de los recuerdos. Todos estos personajes suelen asociarse a recuerdos positivos. Nos han hecho reír o llorar. Un bagaje emocional muy diferente al que hoy suelen despertar los líderes y candidatos políticos, insertos en una profunda crisis de confianza. Es curioso, pero Jimmy Morales y Volodimir Zelensky ya habían sido presidentes en la ficción… entre presagio y profecía autocumplida.

4. La vida privada y familiar. La celebrity no llega sola, llega con su historia y su familia. Vidas privadas que son públicas, algunas más que otras. El caso de Caitlyn Jenner, que se hizo famosa por su participación en un reality y que luego protagonizó otro sobre su transición de género, es paradigmático. La exhibición del espacio íntimo les muestra auténticos, sin nada que esconder.

5. Entrenados para gustar. Estas celebrities pasaron años frente a las cámaras y han desarrollado habilidades que otros candidatos, por más sesiones de media training que contraten, no conseguirán jamás. Una telegenia de la que pueden vanagloriarse, por ejemplo, Zelensky, Morales y Nasralla, a quien apodaban «señor de la televisión» antes de que alcanzara la presidencia de Honduras. Son seductores y convincentes, expertos en comunicación verbal y no verbal. Hay estudios que demuestran que la expresividad de Ronald Reagan fue decisiva en los debates electorales de 1984.

El último informe de Freedom House reveló que la salud democrática global ya acumula 15 años de descenso. En este escenario de crisis, marcado por una profunda desconfianza y desafección política, las candidaturas outsiders aparecen como una alternativa tentadora. Y dentro de estos outsiders, las celebrities aspiran a convertirse en los protagonistas de una política hipermediatizada, de una política pop. El desafío que tienen por delante es ser tomados en serio. Hacer de la frivolidad una fortaleza, no una amenaza. Es posible. Luz, cámara… elección.

(Este es el cuarto texto de una serie de artículos que se han ido publicando periódicamente sobre Outsiders en política). Publicado en: Aristegui Noticias (03.05.2021)

Enlaces asociados:
Outsiders III: Deportistas políticos (10.07.2018)
– Outsiders II: Pastores y políticos (28.05.2018)
– Outsiders I: Los empresarios políticos (10.04.2018)

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