El pasado 7 de mayo, el Reform UK Party de Nigel Farage ganó por segundo año consecutivo las elecciones locales británicas. Sin embargo, lo más llamativo de la jornada no fue esa victoria, sino el desplome del Partido Laborista en los 32 municipios de Londres, el feudo urbano que durante años ha actuado como muro de contención frente al populismo.
El partido del primer ministro, Keir Starmer, perdió 459 escaños, casi la mitad de los que tenía. Reform UK contribuyó a esa caída al lograr representación por primera vez en municipios londinenses. Pero el principal responsable del retroceso laborista fue el Partido Verde. Desde la elección de Zack Polanski como líder, los verdes están disputando con fuerza el voto de izquierdas a los laboristas. Han pasado de 11 escaños a más de 275. Si bien siguen siendo minoritarios, ya representan una amenaza real para el debilitado bipartidismo británico.
Como está ocurriendo en muchas de las democracias consolidadas, los partidos tradicionales británicos atraviesan una profunda crisis. Cada vez más ciudadanos desconfían de ellos y buscan alternativas. Según el Ipsos Populism Report 2025, el 72% de los británicos considera que la economía del país está amañada para favorecer a los ricos y poderosos, el porcentaje más alto desde que comenzó el estudio en 2016. Además, dos de cada tres consideran que a los partidos y a los políticos no les importan los ciudadanos corrientes.
Este contexto social favorece el avance de fuerzas antisistema. Por esto, desde hace algunos años hemos visto cómo se fortalecen opciones de extrema derecha que cuestionan y erosionan la democracia liberal. El mismo malestar también ha abierto espacio a liderazgos que buscan renovar las instituciones para combatir las desigualdades y corregir los fallos del sistema. Zohran Mamdani, elegido este año alcalde de Nueva York, es uno de los ejemplos más destacados de esta corriente.
Polanski y los verdes británicos tienen que elegir ahora qué camino quieren tomar. En Instagram, el líder publica contenidos de cercanía e impacto muy similares a los que catapultaron a Mamdani: hace preguntas a ciudadanos en la calle, da entrevistas a influencers y podcasters y propone medidas en beneficio de los más desfavorecidos.
Sin embargo, en Bluesky, donde la audiencia tiende a ser mucho más politizada, Polanski muestra también otra cara que no es tan agradable. Pocos días antes de la campaña, The Economist publicaba una pieza que tituló originalmente El lado espinoso del líder del Partido Verde. En ella, revelaban que tendía a dar likes e impulsar mensajes con ataques e insultos contra miembros del establishment británico, incluyendo a periodistas de medios reconocidos como The Guardian.
Desde hace años, distintos estudios académicos analizan el llamado anti-media populism, una estrategia que consiste en colocar a los medios de comunicación en la diana para ganar notoriedad y resaltar el carácter antisistema de líderes y partidos. Es una jugada que tiende a ser aplicada por la extrema derecha. Aunque no citaban este concepto en particular, no extraña entonces que en el artículo de The Economist advirtieran que Polanski estaba adoptando una estrategia parecida a la de Nigel Farage y Reform UK.
Dependiendo de cuál sea la senda que finalmente tomen los verdes, su ascenso reciente en Londres puede ser motivo de optimismo o de preocupación. El progresismo está muy necesitado de relatos frescos que ayuden a conectar con una población crecientemente descontenta y que ya no se siente identificada con la política tradicional. Como ocurrió en Nueva York con Mamdani, hay nuevos líderes que pueden ayudar a construir nuevamente la relación entre representantes y representados. Pero el cómo lo hagan importa. Y mucho.
Si toman atajos aplicando estrategias radicales que se centran más en arrasar el sistema tradicional que en ofrecer una alternativa nueva, solo estarán colaborando con la extrema derecha para que todo arda más rápido. Si Polanski decide seguir esa vía, podría ser muy peligroso que el populismo haya encontrado un personaje que maneja muy bien los nuevos canales digitales y que es capaz de entrar en los municipios londinenses como un caballo de Troya. Toca esperar a ver qué pasa.
Publicado en: Agenda Pública (16.05.2026)
Fotografía: ©Vuk Valcic / Zuma Press / Europa Press










