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¿Hacia dónde va el 15-M?

Entrevista en ADN.es para el artículo: ¿Hacía dónde va el 15-M?

¿Hacia dónde va el movimiento 15-M? En el campamento no tienen una respuesta clara. «De momento estamos aquí hasta el domingo», señalaba ayer un portavoz. Luego verán. Y si les echan, vuelven. Su objetivo último es una revolución política y social, que rompa el bipartidismo, entre otros.

Tras el trazo grueso, no hay propuestas concretas. Sin embargo, los portavoces reconocen que necesitan un manifiesto, o ideario, algo tangible que «canalice la energía», explica Eduardo Martín, otro portavoz. De momento están «recogiendo ideas» en asambleas, que plasmarán en un documento. «Mejor esperar un par de días para tener algo sólido», añade otro. Todos los portavoces consultados tienen claro que le movimiento no es flor de un día. «Cambiar un sistema no lleva una semana», explican. Han conseguido alzar la voz y que se les escuche.

Y si hay más de una voz es porque el movimiento está formado por sectores heterogéneos «hartos» de que «la política formal no les escuche», afirma el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí. En otras palabras, el 15-M es «una exigencia moral, ética y estética» de los que no se sienten representados y exigen a la clase política actuar de otra manera. «La resignación ha muerto», sostiene este experto.

El decano de los sociólogos madrileños, Lorenzo Navarrete, tiene otra lectura del movimiento y señala que para muchos ciudadanos es un «bálsamo», una especie de «voz de la conciencia» que visibiliza el «malestar popular por el deterioro tras años de euforia». Una insatisfacción que se ha ido tejiendo en las redes sociales, donde «todo el mundo puede sentirse miembro» de ese movimiento, apunta el politólogo Xavier Peytibi.
Nadie sabe a ciencia cierta la repercusión electoral ni el recorrido vital que tendrá el 15-M, pero Peytibi está convencido que su «éxito» está asegurado porque sin ser anti Gobierno ni pro ningún partido, ha calado su «llamada del ya basta».

En este punto, Gutiérrez-Rubí coincide con los que participan en las movilizaciones de que es un «movimiento a largo plazo para cambiar un sistema que no funciona». El comunicólogo apunta que esa indignación «no se resuelve en unas elecciones» y cree que el 15-M será «una vigilancia cívica» de las prácticas políticas. Para Navarrete, la gran asignatura del 15-M serán las elecciones generales de 2012. Habrá que esperar cómo se traduce el descontento.

Publicado en: ADN.es (19.05.2011)
Fotografía: CoWomen en Unsplash

Enlace de interés:
#15-M: política sin partidos

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