Las cosas, por su nombre

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Los romanos creían que el nombre determinaba el destino de las personas. Repetían: «nomen es omen», que significa el nombre es destino. Tiempo después, el fundador de la psicología analítica, Carl Jung, complejizaba esta misma idea: «Uno se ve en apuros para determinar cómo ha de interpretarse el fenómeno que Wilhelm Stekel denomina la compulsión … leer más