Saludos políticos

PIE DE FOTO ELECTORAL (4)

La fotografía de Gorka Estrada, que captura el momento del saludo entre los candidatos a lehendakari en las próximas elecciones vascas (por el PNV, Íñigo Urkullu y por EH Bildu, Laura Mintegi) tiene un indudable valor político e informativo, más allá de que refleje la cortesía y el buen hacer que define la actuación política de los dos protagonistas.

La imagen tiene un transfondo cromático involuntario, pero muy sugerente. Urkullu y Mintegi lucen tonos azulados en su vestimenta, casi indiferenciados. Hay gran sintonía en el saludo, en la comunicación no verbal y… en los colores de su ropa. Alrededor de este saludo central, tres figuras con colores muy vivos y compactos (azul fuerte, rojo y verde, tan característicos de otras fuerzas políticas) definen el encuadre. No puedo dejar de pensar en la metáfora política que subyace en esta fotografía. ¿Una alegoría del mapa político vasco?

El saludo se produce a su llegada al Kilometroak, la fiesta de las ikastolas de Gipuzkoa. Es una celebración de apoyo (y celebración) al euskera que, cada año, reúne en una localidad diferente, y en un ambiente familiar, folklórico, reivindicativo y festivo, a muchas personas del entorno nacionalista y abertzale. Los dos candidatos hablan con fluidez la lengua vasca, y su presencia -y coincidencia- es una señal, un guiño, de ambos dirigido a parte del electorado que comparten. Que sea premonitorio de un acuerdo conjunto está por ver y, en cualquier caso, lo decidirán los electores o las cúpulas y las estrategias de ambas formaciones.

La foto de Estrada tiene un espacio central, que se sitúa entre los dos rostros de Urkullu y Mintegi, y que es “ocupado” por el objetivo de una cámara profesional. De nuevo, el capricho de la composición (y el buen oficio del fotógrafo) crean un efecto espejo (casi de autorretrato) en esta instantánea. El trabajo de su colega refleja su propio testimonio y el objetivo de la cámara se convierte así en el centro del mensaje: no hay diálogo, solo imagen: la buscada, la deseada.

Los fotógrafos políticos son en ocasiones, también, protagonistas. A veces, pagando un precio muy alto por su coraje, determinación y compromiso inquebrantable con la noticia; pero, en la mayoría de los casos, lo son cuando se limita su actividad o se intenta reconducir impidiendo la libre información, que -en el caso de los gráficos- es el libre acceso.

En el Congreso de los Diputados, por ejemplo, la actual presidencia ha provocado un debate muy serio y polémico sobre la libertad de los fotógrafos para capturar documentos escritos o mensajes de móviles de los parlamentarios mientras estos se encuentran dentro de la Cámara. El debate sobre la libertad de información y el derecho a la intimidad está servido. Los gráficos han rechazado cualquier limitación a su trabajo dentro del hemiciclo.

En las campañas electorales también tienen limitados sus movimientos, por la pretensión (casi siempre inútil) de los directores de campaña de condicionar y planificar hasta el más mínimo de detalle la imagen buscada. Pero las posibilidades de que “salte” la foto son muy superiores a que esta se “fabrique”.

Henri Cartier-Bresson, uno de los grandes fotógrafos políticos del mundo (cuyo trabajo podemos admirar en algunas de las 100 fotos que cambiaron la historia compiladas por la revista Life), afirmaba: “El fotógrafo no puede ser un espectador pasivo, no puede ser realmente lúcido si no está implicado en el acontecimiento”. En la imagen de Gorka Estrada hay implicación: suficientemente cerca para capturar el instante. Y lucidez: suficientemente lejos para reflejar el auténtico objetivo del saludo que era, precisamente, la foto.

(Fotografía ©Gorka Estrada)

Publicado en: El País (8.10.2012) (blog “Micropolítica“)

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