La mesa plegada

Publicado en: El País (8.01.2013)(La Mesa Plegada) (blog ‘Micropolítica‘)

El cuerpo habla. Y mucho. La comunicación no verbal es la responsable de casi el 75% de la eficacia comunicativa de los seres humanos. El príncipe Felipe (Príncipe de Asturias y Príncep de Girona), el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el de la Generalitat, Artur Mas, junto a la ministra Ana Pastor han disfrutado de un primer viaje inaugural del Tren de Alta Velocidad hasta Figueres. Un paso decisivo para la configuración ferroviaria del corredor del Mediterráneo. El viaje ha sido rápido, pero no ha parecido cómodo. Al menos para las autoridades.

La imagen refleja muy bien el ambiente del momento (y la actitud de cada uno de los protagonistas). Estas son algunas de las claves:

1. La mesa plegada no facilita un diálogo entre todos, y resulta una metáfora de la realidad política. Juntos, en una mesa, pero plegada, con las espaldas bien recostadas sobre el asiento, buscando distancia, no proximidad. No comparten el encuentro, aunque viajen unos al lado de los otros. La rigidez de sus cuerpos es el reflejo del recelo político.

2. Los puños cerrados de Artur Mas y del príncipe Felipe son también una señal defensiva y provocan un efecto simétrico, confrontado (al que se suma la posición de sus cuerpos), muy interesante y sugerente. La conversación que se adivina entre ellos es parte del silencio entre Rajoy y Mas.

Los puños y la posición de sus cuerpos recuerdan a un popular juego de competición que sirve para matar el tiempo y el tedio en largos viajes, o para apostar. Los jugadores tienen varias monedas en su poder y escogen un número de estas para ocultar en cada “mano”; todos ellos intentan adivinar la suma total de monedas, ocultas en los puños cerrados. El que gana se las lleva todas. De nuevo, la interpretación metafórica del momento nos ofrece pistas muy certeras de la situación: todos escondiendo sus cartas (sus monedas) y apostando fuerte. No es un juego.

3. La posición de Rajoy es un poema. Sus manos cruzadas son un anticipo de su actitud política expectante, reservada y controlada. Rajoy hace de la inmovilidad el primer movimiento. Aunque el irónico destino le lleva a viajar en Alta Velocidad. Mientras él espera, el tren ya se ha puesto en marcha. La cuestión catalana no se resolverá con pasividad, sino con iniciativa.

4. La poderosa figura del “choque de trenes” ha estado permanentemente en el relato político de los últimos meses. El hecho de ver viajando juntos a Rajoy y a Mas, en un mismo tren y en la misma dirección, es -hoy- un espejismo visual, aunque permita una breve y fugaz imagen de distensión y normalidad institucional. Pero no es suficiente.

Al llegar al destino, la voz enlatada de megafonía les habrá advertido de la proximidad de la parada final y les habrá recordado que no olviden recoger sus pertenencias. La mesa plegada facilitará la salida ordenada y sin riesgos. Estas mesas tienen su truco. Si no te coordinas bien con tus compañeros de asiento, te acabas pillando los dedos al desplegar el medio tablero o al recogerlo. Algo así deben de haber pensado, quizás. Sus miedos son parte de los problemas que tenemos los ciudadanos. Mientras ellos se observan, los problemas crecen. Habrá que esperar otra ocasión.

Enlaces de interés:
Paisaje y conversación (Boris Izaguirre. El País, 12.01.2013)
Una charla de altura (Leonor Mayor. El Mundo, 14.01.2013)
Un rey inteligente (El Mundo, 6.12.2014)

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