Hablar de lo importante

Publicado en: El País (10.07.2013)(blog ‘Micropolítica’)

Mariano Rajoy ha introducido una nueva variante en su estrategia de incomunicación. Al silencio habitual como respuesta se suma ahora el relativismo moral y político: «No se habla de lo importante y sí de lo que no es lo mejor». Estas sorprendentes declaraciones las ha realizado en su intervención durante el acto celebrado en la fábrica de General Motors en Zaragoza (en el que esta empresa ha confirmado la buena noticia de la fabricación en su planta de un nuevo modelo a partir de 2014). Y en el que, a la vez, coinciden con la demanda −unánime− del conjunto de fuerzas políticas del Parlamento para que dé su versión sobre los papeles de Bárcenas, petición que se acompaña de gestos adicionales en forma de plante contundente o carta sugerente.

Hay, quizá, un cambio en la estrategia de Rajoy. El silencio era perverso, pero siempre ha ido acompañado de la negación de las evidencias, fueran fotocopias u originales. «Ahora son papeles en colorines», ha afirmado −frívolamente− el portavoz adjunto del PP en el Congreso, Rafael Hernando, que ha justificado el mutismo de Rajoy al asegurar que lo único que ha cambiado es que hemos pasado del «blanco y negro» a los «colorines». Pero el cambio, incluso aún más preocupante, es considerar esta nueva revelación (que ha provocado una inmediata reacción judicial con nuevas comparecencias urgentes) como irrelevante, o poco importante, al lado de los grandes temas que nos afectan y nos deben preocupar. O deberían, si atendemos la exigencia de relativismo informativo, también. Pronto dirán que es del pasado…, y que hay que mirar hacia el futuro.

Si aceptamos, colectivamente, apremiados por la crisis o las dificultades, que lo importante no es, por ejemplo, el comportamiento ético o legal (en particular cuando afecta a los recursos públicos), estaremos empobreciéndonos como sociedad. El Barómetro Global de la Corrupción 2013, presentado ayer mismo, confirma justo lo contrario. Rajoy puede, espero que involuntariamente, corromper todavía más nuestra deteriorada política democrática si, al silencio y al desdén, añade el desprecio a la verdad. El relativismo moral es impropio en un dirigente político democrático. Todavía más en el presidente del Gobierno que no puede ignorar que su misión es incompatible con la duda, la sospecha o el subjetivismo. Y que la ejemplaridad en el pasado y en el presente es el fundamento del futuro. El pasado es importante: nos marca y nos acredita, a la vez. Nos condiciona y nos exige, por igual. Y se puede perdonar o pagar por ello, cuando se comete un error o un delito. Pero no se puede olvidar, negándolo, o relativizándolo. El silencio no disuelve la realidad. El relativismo no la cambia, solo intenta retorcerla, desfigurarla.

Mientras Rajoy disimula, y su guardia pretoriana le protege, otros dirigentes políticos hablan de lo importante. Y la colección de adjetivos y sentimientos se supera. Tanto como los posibles intereses.

Asco. Arantza Quiroga, presidenta del PP vasco: «El caso Bárcenas es vomitivo. Estoy convencida de que todos los militantes del PP están asqueados y estamos deseando que la justicia actúe cuanto antes».

Bochorno. Esperanza Aguirre, presidenta del PP de la Comunidad de Madrid: «Yo vengo hoy absolutamente abochornada por las informaciones que estos días se están publicando sobre la corrupción en el PP».

Repulsión. Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia: «Casos como del de Bárcenas, me repugnan».

Vergüenza. Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia: «Nosotros, en boca de la máxima responsable del partido, hemos declarado sentirnos avergonzados, avergonzados, avergonzados».

Hablar de lo importante, dice y pide el Presidente. Un chantaje al Estado, lo es, por ejemplo. El asco, el bochorno, la repulsa o la vergüenza, que sienten sus colegas, también lo son. Defraudar o finaciarse ilegalmente sería otra causa inexcusable. Pero todavía hay una razón más: necesitamos saber si es verdad o mentira lo que sabemos, hasta ahora, de Bárcenas. Díganoslo usted, señor Presidente. No ponga intermediarios. Hablemos de lo realmente importante.

 

Enlaces de interés:
Cinco cuestiones que debe responder Rajoy (Carlos Segovia. El Mundo, 11.07.2013)
Alfonso Alonso reconoce existencia trama corrupta en PP (archivo audio)

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