La batalla de Tesino

Publicado en: El País (20.09.2013)

La rueda de prensa que el viernes por la tarde se celebró en La Zarzuela puede tener trascendencia histórica. Y no solo por los datos y explicaciones que el reforzado equipo médico nos trasladó sobre la recaída de la enfermedad del Rey, sino por el hecho, en sí mismo, de cómo se produjo la rueda de prensa: sus preparativos, su desarrollo y, quizá, los cambios que se pudieron intuir y que tal vez anticipen nuevos estilos y sensibilidades en la política de información y comunicación de la Casa del Rey.

La comparecencia nos ha permitido conocer mucho más para la inmensa mayoría de los ciudadanos, los rostros y las explicaciones de personajes clave en la vida del Rey: el responsable de sus servicios médicos y, en especial, el papel protagonista del Jefe de la Casa, Rafael Spottorno Díaz-Caro, quien ha abierto y liderado las respuestas de naturaleza institucional y política. Y hemos descubierto, con agradable sorpresa, el estilo directo y práctico (no exento de la máxima prudencia médica) del nuevo médico que operará al Rey: Miguel Cabanela, un número uno en medicina de la cadera que lleva más de 40 años operando fuera de nuestro país. Habla como lo que es: un cirujano, preciso y quirúrgico. Cabanela ha aportado un estilo diferente, por franco, entre tanta sutil frase subordinada con la que, habitualmente, se resuelven estas ruedas de prensa.

El encuentro con los medios, retransmitido en directo, ha estado precedido por muy fuertes rumores sobre la abdicación del Rey —decisión personal—, o por una posible inhabilitación que abriría el paso de una regencia —decisión política de las Cortes Generales—, en el caso de que no pudiera cumplir con sus funciones. Ambos extremos han sido descartados con rotundidad por Spottorno. Pero durante horas las redes sociales, y los medios de comunicación, han creado un estado de alerta y máxima expectación. De nuevo, la comunicación social va más rápida que la institucional. La celeridad en la convocatoria, así como su carácter inusual y diferente, han disparado las interpretaciones. Un síntoma de que hablamos de la salud de un paciente, pero nos preocupa la salud de la Institución, sometida a un juicio severo por parte de la ciudadanía en los últimos años.

La mesa de la rueda de prensa estaba frente a un gran tapiz: La batalla de Tesino. Una obra de finales del siglo XVI, que reproduce escenas de la batalla entre la caballería cartaginesa y la infantería romana durante la Segunda Guerra Púnica. Se enfrentaron dos conceptos de ejército. Ligero frente a pesado. En movimiento frente a estático. Rápido frente a lento. Ganó Aníbal. Es poco probable que los responsables de comunicación de la Casa del Rey hayan escogido esa ubicación (pesada y del pasado) por la interpretación polisémica del tapiz. Pero es, paradójicamente, una buena metáfora de cómo funciona hoy la comunicación. Los rápidos y ágiles ganan a los lentos y torpes.

La Casa del Rey se enfrenta a retos y desafíos que solo podrán ser superados con rapidez, transparencia, claridad y efectividad. Ayer se vieron sus actuales límites… y también ligeros trazos de estas condiciones necesarias, aunque no se conciban —quizá todavía— como una estrategia coordinada y orientada a liderar la comunicación, sino para hacer frente a los hechos, que es muy diferente. Veremos qué sucede en los próximos días. Cómo entiendan la comunicación demostrará cómo entienden el rol de la Institución en la sociedad española contemporánea. Ahora empiezan las preguntas. Prepárense a un alud. Lo querremos saber todo. Se acabaron los súbditos, es tiempo de ciudadanos.

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