Narrar la vida: la construcción del nosotros

Publicado en: El País (16.03.2014)(blog ‘Micropolítica’)

Estoy siguiendo con mucho interés la iniciativa Raconter la vie de Pierre Rosanvallon, director y profesor del Collège de France, autor de importantes reflexiones sobre la cultura democrática y que también anima un debate público informado, dirigiendo la colección de la République des idées y la página web La Vie des idées.

Raconter la vie es, al mismo tiempo, una colección de libros y un sitio de internet participativo en Francia. Mediante el libro e internet, Raconter la vie aspira a crear el equivalente de un Parlamento de los invisibles para remediar la mala representación que corroe al país. ¿Les resulta familiar? Quiere responder a la necesidad de ver las vidas ordinarias relatadas, las voces más débiles escuchadas, las aspiraciones cotidianas tenidas en cuenta. Haciendo salir de la sombra vidas y lugares, Raconter la vie quiere contribuir a hacer más legible la sociedad de hoy y a ayudar a los individuos que la componen a insertarse en una historia colectiva. Una narración coral, como base para la conciencia y la politización de la vida cotidiana. La construcción del nosotros.

Para «narrar la vida» en toda la diversidad de experiencias, la colección acoge escrituras y aproximaciones múltiples: testimonios, análisis sociológicos, encuestas periodísticas y etnográficas y literatura. Todas las jerarquías de «géneros» o de «estilos» están abolidas; las palabras en bruto son consideradas tan legítimas como los textos de los profesionales de la escritura. Raconter la vie es la comunidad de los que se interesan por la vida de los demás, y nos invita —a cada uno de nosotros— a relatar una faceta de nuestra existencia, a intercambiar con quienes compartimos una comunidad de experiencia y a escuchar a aquellos más distantes, con el objetivo de conocerse mutuamente. Este espacio de intercambio y de edición virtual acoge, a partes iguales y en igualdad de condiciones, todos los relatos vitales. De manera que, al  conocerlos y reconocerlos, les restituye su dignidad. En este sentido, Raconterlavie.fr es un lugar creador de vínculos.

Rosanvallon ha desarrollado las ideas básicas del proyecto en un manifiesto que constituye uno de los primeros textos de la colección: «Le Parlement des invisibles». En el primer capítulo, «Una sociedad a la búsqueda de sí misma», se ofrece un diagnóstico sobre la lenta deriva democrática que va separando una parte creciente de la sociedad de las instituciones políticas. Una parte de la sociedad cada vez más invisible y a la espera de reconocimiento, que se siente mal representada por unos partidos políticos profesionalizados y cada vez más autoreferentes, y que se ha vuelto difícilmente representable, al convertirse en una sociedad de individuos y prácticamente ilegible.

La reconstrucción de la representación democrática solo será posible partiendo del reconocimiento de la individualidad. Y ello supone dar la palabra, volverse visible, insertarse en una nueva historia colectiva. En definitiva, construir una democracia narrativa, expresión de la democracia como forma de sociedad y no tan solo como régimen político… «La democracia entendida como condición necesaria para constituir una sociedad de individuos plenamente iguales en dignidad, igualmente reconocidos y considerados, y que puedan verdaderamente construir una sociedad en común».

En esta perspectiva, el proyecto de Raconter la vie seria como una especie de «Facebook social y ciudadano», sobre el que trata el segundo capítulo del libro. En él, se evoca cómo el movimiento obrero tomó la palabra en el siglo XIX para hacerse oír por el conjunto de la sociedad, para dar a conocer las realidades del trabajo, para expresarse y para obtener el reconocimiento y la representación. Expresión encarnada en formas diversas: poesía, encuestas sociales, periodismo, novelas, canciones… Es decir, una pluralidad de perspectivas, de fuerte contenido narrativo, cultural y creativo, para hacer emerger la pluralidad de puntos de vista y de vivencias. Palabras para cambiar el mundo.

Vivir las ideas políticas es el camino para otra política.

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