Democracia y nuevos medios digitales

Ya está disponible la revista TELOS nº98 (Junio-Septiembre de 2014) de Fundación Telefónica. En ella, se incluye un Dossier sobre Democracia y nuevos medios digitales coordinado por Andreu Casero Ripollés (UJI) y un servidor. Tal como señalaba en este post, la convocatoria de artículos para este nuevo número tenía como objetivo centrarse en el análisis del momento actual de la relación entre la democracia y la comunicación, poniendo el foco en los cambios impulsados por los nuevos medios y la tecnología digital. Es decir, explorar cuáles son las aportaciones de los nuevos medios digitales a la democracia.

Estos son los autores que han participado:

Dossier: Democracia y nuevos medios digitales
Andreu Casero-Ripollés y Antoni Gutiérrez-Rubí. ¿Un cambio de paradigma? Democracia y nuevos medios digitales
John Keane y Ramón A. Feenstra. Democracia monitorizada en España. Nuevas formas de participación política en el marco de la era digital
W. Lance Bennett y Alexandra Segerberg. La comunicación en los movimientos. De los medios de comunicación de masas a las redes sociales
Elaine Díaz Rodríguez. Blogs y debate público en Cuba: Discusión, interpelacióny activismo sociopolítico
Puntos de vista
Víctor Sampedro Blanco. Ciberactivismo. De Indymedia a Wikileaks y de Chiapas al Cuarto Poder en Red
David de Ugarte. Participación, adhesión e invisibilidad. La venganza de Habermas
Idoia Sota. Democracia sedada. La dopamina y las no noticias

 

Podéis descargar aquí la Revista completa (PDF) y acceder a cada uno de los artículos del Dossier central sobre Democracia y nuevos medios digitales.

A continuación, reproduzco un fragmento del texto de presentación del Dossier que hemos escrito Andreu y yo.

La democracia y la comunicación, especialmente el periodismo, han mantenido una estrecha relación, hasta el punto de que no se concibe la una sin la otra. Sus engranajes están interconectados por múltiples vínculos como dos esferas que se necesitan mutuamente. Pero actualmente ambas están viviendo momentos de coyuntura crítica y se encuentran inmersas en amplios procesos de transformación. Ambas se han visto arrastradas por un río de cambios debido al torrente digital en el cual parece que, siguiendo la máxima de Heráclito de Éfeso, ‘todo fluye’ y nada permanece.

La democracia está afectada por diversos fenómenos, que van desde la desafección hacia los partidos y los actores políticos convencionales hasta la creciente polarización, pasando por el cuestionamiento de los mecanismos representativos o la emergencia de nuevos movimientos sociales en red. Por su parte, la comunicación y el periodismo están viendo cómo se alteran sus lógicas y dinámicas de funcionamiento, fruto de las innovaciones tecnológicas asociadas a los nuevos medios digitales y de la incidencia de la crisis económica, que está debilitando sobremanera sus bases industriales.

¿Son democráticos los medios sociales?
En este marco, las tecnologías digitales y los nuevos medios se imponen como si de unas aguas bravas se tratase, imprimiendo una oleada de novedades no exentas de riesgos. Su carácter transformador es de tal magnitud que está propiciando una redefinición de las relaciones y los vínculos entre la democracia y la comunicación (Castells, 2009). Las viejas normas, reglas y expectativas que han gobernado la relación entre periodistas, élites políticas y ciudadanos están perdiendo su vigencia, pero los nuevos preceptos, asociados al entorno digital, no se han establecido de forma concluyente aún (Chadwick, 2013). El nuevo ambiente comunicativo resultante de los medios digitales suscita múltiples oportunidades y peligros, numerosas esperanzas e incertidumbres, algo que comporta un encendido debate sobre la capacidad de transformación de la democracia por parte de los nuevos medios digitales (Fuchs, 2014).

Más allá de la discusión entre ‘ciberutópicos’, que atribuyen un rol primordial y causal a las tecnologías, y los ‘ciberescépticos’, que entienden que el poder político de los medios sociales se ha exagerado, emergen tres grandes posibilidades, no excluyentes: las tecnologías digitales pueden contribuir a solucionar los problemas actuales de la democracia, pueden agravarlos o pueden crear nuevos conflictos e incertidumbres. (…)

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