Trump en Facebook Live

Donald Trump en Facebook Live

La televisión ha vuelto a ser decisiva en un proceso electoral. Pero no un canal en concreto, sino otra televisión, que se ve de otra manera y se consume con nuevos patrones y nuevas pantallas. Las segundas pantallas (celulares, tabletas, portátiles) han destronado a la primera. La televisión de Donald Trump no es la Fox, ha sido Facebook Live.

Hillary Clinton hizo uso mucho antes que Trump de FB Live, él empezó a utilizarlo a partir del día 10 de octubre. Sí, sólo un mes antes… pero con un resultado demoledor. Mientras que Hillary, cuando lo usa, hace sólo una emisión al día, Trump hace más de una, sobre todo al final de la campaña, cuando los días previos a las elecciones llega a emitir hasta 10 veces. Trump acaba publicando 47 FB Live más que Hillary. El republicano descubre el enorme potencial del directo, y de la relación sin intermediación con sus seguidores y la mayoría silenciosa. Millones de personas en directo, doblando siempre a Clinton. Voto oculto que puede seguir sus emisiones sin ser descubierto por nadie. Activistas o voyeurs casi clandestinos que descubren a Trump desde el anonimato de su pantalla personal, protegidos del escrutinio de familiares o colegas. La nueva televisión on demand y personal.

En cuanto a totales, Donald Trump, sin duda, es quien obtiene mejores resultados. Si Hillary Clinton obtiene 69.000 comentarios de media, Trump genera 150.000 por cada emisión de media. Y así en todas las variables. El magnate engancha a su audiencia con dosis diarias, disparando el engagement y la movilización. La receta es simple para el republicano: cuanto más tiempo conectado e interactuando conmigo, más posibilidades tengo de que me votes y, también, de que no veas los argumentos de mi opositora. Por eso Trump no afloja las formas, sólo suaviza lo más obsceno, pero sin perder la esencia bronca y directa de su mensaje. Genera adicción, y el candidato ofrece la dosis que necesitan sus teledependientes.

Al día siguiente de las elecciones, la exitosa serie de Black Mirror publicó un inteligente y audaz tuit: «No es un episodio. No es marketing. Esto es la realidad». Y no les faltaba razón. La realidad es que el día de las elecciones Trump tenía más búsquedas en Google, más seguidores en Twitter y más likes en Facebook que su rival. Y muchas más interacciones. Muchísimas más. Era la nueva demoscopia. Unas cifras así no se consiguen sin estrategia y sin tecnología, incluyendo los bots, obviamente. Pero eso no explica todo lo ocurrido.

Alessandro Bessi y Emilio Ferrara, profesores de la Universidad del Sur de California, expusieron en un estudio que cerca de 400 mil bots estuvieron operando en Twitter durante esta campaña. Aunque, de hecho, el 75 % correspondió a bots a favor de Trump, especialmente tuiteando en estados del Sur y del Medio Oeste, justo donde el republicano consiguió más votos. Pero no se confundan, ni se lamenten, ni ignoren la realidad última: los bots no votan, las personas sí. Y las personas que veían Facebook no eran máquinas, ni algoritmos: eran votantes.

Publicado en: Reforma.com (México)(36_Tendencias Globales. 27.11.2016)

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