InicioComunicaciónComPolLos políticos españoles son ambiguos y no argumentan, pero comunican «relativamente bien»

Los políticos españoles son ambiguos y no argumentan, pero comunican «relativamente bien»

Entrevista con Miren Mariño para su reportaje: Los políticos españoles son ambiguos y no argumentan, pero comunican «relativamente bien», donde se recogen también las opiniones de José Jesús de Bustos Tovar, catedrático en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid y de Yuri Morejón, asesor de comunicación y director de Yescom Consulting.

(…) Para Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación y consultor político, esto se resume en una frase: «Rajoy habla, Rubalcaba comunica. Comunicar implica más cosas que hablar correctamente o tener un discurso armado, sin comunicación no hay política, al menos política democrática», añade. Pero no siempre se consigue. El problema de los políticos es que, aunque comunican relativamente bien, «no siempre se les comprende»; los ciudadanos tienen la impresión de que hablan para ellos mismos, «de sus cosas». De ahí que utilicen herramientas adicionales para lograr que su mensaje cale: «persuadir, convencer y seducir». (…)

Comunicación no verbal
El barómetro del CIS del mes de octubre coloca a la clase política como el tercer «problema» más importante para los españoles, solo por debajo del paro y la economía. El hartazgo es evidente, por eso en muchas ocasiones la gente no presta atención a lo que dicen: son otros detalles los que acaparan en un 70% el llamado «recuerdo emocional», en el que las palabras terminan «jugando un papel relativamente pequeño», dice Gutiérrez-Rubí. Las impresiones del tipo «no recuerdo bien lo que dijo, pero estaba cabreado» son comunes. El tono, el timbre de voz y la actitud, es decir, la comunicación no verbal, son fundamentales.(…)

«Los ojos y la sonrisa son claves», dice Gutiérrez-Rubí, «son el pasaporte para la percepción de lo que luego vas a decir». El timbre, el tono de voz y el aspecto, más o menos desaliñado, captarán nuestra atención. Para Morejón, lo que más suele atraer es la coherencia entre lo que un político «dice, piensa y hace» y la convicción. Lo que menos, «la soberbia, la impostura y la artificialidad». A pesar de que los políticos suelen acusarse mutuamente de faltar a la verdad, mentir no es tan fácil, al menos con el cuerpo. «Hay que ser muy buen actor», añade Morejón, y normalmente, los políticos «desconocen que su cuerpo habla», recuerda Gutiérrez-Rubí.(…).

Publicado en: 20minutos.es (03.11.2011)
Fotografía: dlxmedia.hu para Unsplash

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