Griñán: herencias y albaceas

Publicado en: El País (20.03.2012) (blog ‘Micropolítica‘)

El candidato está acrobático. Defiende la herencia recibida (30 años de gobiernos socialistas), al tiempo que se desmarca de sus albaceas históricos. Quiere y padece, a la vez. La herencia se ha convertido en el eje de la campaña. Griñán busca el voto indeciso del PSOE sin, precisamente, sus líderes históricos. Sin los Beatles, como diría Rubalcaba, en referencia a González y Guerra. Tampoco está prevista una foto -o un encuentro- con Escudero, Rodríguez de la Borbolla, Chaves, sus antecesores en la presidencia. Reivindica el pasado, sin fotografiarse con él. ¿Ardua tarea? ¿Quimérica? ¿Estrategia agónica? Lo sabremos el 25, aunque las encuestas vaticinan un desastre.

Esta soledad querida, resignada o indeseada es –paradójicamente- su última baza. La soledad como autonomía, como sinónimo de coraje y determinación, como rasgo de liderazgo, frente al PSOE (histórico) y frente al PP (actual). Una soledad presidencial. Esta soledad estratégica, reclama escenarios pequeños, íntimos, de bolsillo, a gusto del candidato y que ilustran muy bien la idea de fondo. Solo un gran mitin, el de final de campaña, en el que sí estarán los clásicos. Y con Rubalcaba, por primera y única vez.

Arenas aprovecha la herencia, justo al contrario, como la visualización de un régimen hereditario. Como argumento definitivo, tautológico: “30 años de los mismos”, afirman constantemente los populares, como si recordar lo obvio fuera el dato revelado y novedoso. El legado es presentado como un legajo de desastres, atados por la cuerda (más bien una soga) del paro y la corrupción. Así están las cosas. Y aunque el futuro es incierto para Andalucía, España y Europa, ambas fuerzas se debaten sobre el pasado, sobre su importancia, para perpetuarlo o para cortar con él.

La herencia en política tiene predicamento. La utiliza Rajoy, punzante y persistente, como arma arrojadiza contra los socialistas. Pero él, y el PP, también tienen un pasado del que se olvidan con la frivolidad de quien piensa que no queda rastro de la mano que tiró la piedra. Pero las hemerotecas y Google no olvidan fácilmente, aunque no siempre se encuentre todo, a la primera. A veces lo más relevante no es el dato, tag o link para los buscadores…pero todo acabará saliendo.

Lo recibido como excusa y coartada. El legado como argumento o reivindicación. La herencia acreditada o la oculta. Todo vale. Toda vale, como munición y gasolina. La comunicación política transita por la gestión retórica del tiempo, en ausencia de propuestas y proyectos. El tiempo como argumento político, o distracción, no como dato histórico.

Rajoy, por ejemplo, debería optar por la precaución, aunque la tentación es grande. El rastro de proclamas y posicionamientos claros del PP en la oposición, puede ser desmentido por los propios hechos del PP en el Gobierno. Rectificar es de sabios. Engañar es de necios. La estrategia de culpar al pasado, o utilizarlo como palanca, tiene sus límites: el de la memoria, el de la coherencia y el de la verdad. No se podrán sobrepasar los tres sin costes en términos de imagen y credibilidad.

Mientras llega la Semana Santa, y con ella la próxima vuelta de tuerca económica con la presentación de los presupuestos aplazados calculadamente por Rajoy, en Andalucía y Asturias decidirán sobre su futuro con el retrovisor. Nunca antes el pasado tuvo tanto futuro.

Enlaces de interés:
Estrangular (blog Micropolítica, 18.03.2012)
Hoy, Idus de marzo (blog Micropolítica, 15.03.2012)
La silla vacía (blog Micropolítica, 15.03.2012)
Presidentes a la reelección (blog Micropolítica, 12.03.2012)
Gestionar el ánimo (blog Micropolítica, 9.03.2012)

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