Imparable

Publicado en: El País (30.03.2012) (blog ‘Micropolítica‘)

Hay palabras que son algo más que sus significados. Son símbolos, marcas, banderas. En comunicación política, estas palabras decisivas y únicas tienen un valor extraordinario. Imparable es una de ellas. Ayer la ministra de Empleo, Fátima Báñez, la utilizó. “La senda reformista del Gobierno es imparable” aseguró en unas declaraciones a pie de micro en la sala del ‘escritorio de prensa’, justo al lado del Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de los Diputados. Antes, al inicio de su jornada laboral, había sido ostensiblemente aplaudida -como señal de reconocimiento o de ánimo- por la bancada del PP al entrar en el hemiciclo.

Imparable es una de esas palabras-fuerza. En el libro Palabras que cambiaron el mundo, 50 discursos que han hecho historia la encontramos citada en muchos ellos. Simon Sebag Montefiore escribe en el prólogo: “Un gran discurso no sólo refleja la verdad de una época; también puede reflejar una gran mentira. Esta maravillosa colección de discursos contiene himnos conmovedores que resumen los principios de dignidad y de libertad que todos defendemos. Son palabras de bien que iluminaron el mundo. Pero también podemos encontrar en esta selección alguno de los discursos más despreciables, los que oscurecieron los horizontes del mundo libre. Son precisamente estos últimos los que deberían representar para nosotros un auténtico aprendizaje”.

Las palabras lo son todo en política. Con ellas hacemos y deshacemos. Con ellas creamos y destruimos. Con ellas convencemos y defraudamos. Con ellas sumamos o restamos. Medirlas, utilizarlas con criterio de oportunidad social y temporal, no solo de eficacia política o mediática, es una tarea exigible a cualquier responsable político. Seguro que la ministra lo sabe bien. Y, por lo tanto, solo cabe suponer que además de saber lo que dice, conoce lo que significa, lo que evoca, lo que proclama. No hay desliz, es estrategia.

Hay palabras que, además, como las armas, las carga el diablo. Imparable no admite dudas. Nada la detiene. Pero la política tiene a veces otros caminos. Y no siempre las líneas rectas y duras son el trazado más corto cuando se trata de llegar lejos. El acuerdo, el consenso y la paz social son –seguro- itinerarios transitables. Y estos sí que no deben detenerse nunca.

Confundir lo inaplazable (las reformas), con lo imparable (esta reforma) puede tener efectos no deseados cuando las palabras desafían y echan un pulso. En política, a veces, la realidad te obliga a desdecirte, matizar, adaptar, y no en pocas ocasiones, a cambiar de registro y de enfoque. Parecer intransigente e inflexible, cuando se quiere convencer, te sitúa en el terreno de la imposición.

Resistir es otra de esas palabras especiales. Una palabra política como pocas. En Los hijos de la libertad de Marc Levy, Emma Dancourt la proclama así: “Me gusta el verbo resistir. Resistir a lo que nos aprisiona; a los prejuicios, a los juicios precipitados, a las ganas de juzgar, a todo lo que es malvado en nosotros; a las ganas de abandonar, a la necesidad de quejarse, a la necesidad de hablar de uno mismo en detrimento del otro, a las modas, a las ambiciones malsanas, al desconcierto ambiente. Resistir… y sonreír”.

Aquellos que crean que su agenda es y debe ser imparable, no deberían ignorar la fuerza de otras palabras tan épicas y de fuerte carga emocional. La resistencia no siempre cede. Alimenta algo profundo: la dignidad del que se siente agraviado o atacado. No olvidemos: “no hay enemigo pequeño” decía el maestro Sun Tzu.

Nota final: Adjunto otros enlaces inspiradores.
Imparable
, la película de un tren que al  final, se para
Imparable
, el libro de un exministro
Imparable, la campaña de los exfumadores europeos

Como veis, casi nunca nada es definitivo.

Enlaces de interés:
El ‘photocall’ de Rajoy (Artículo 10, 28.03.2012)
Orgullo frente a soberbia (Artículo 9, 25.03.2012)
Una campaña extraña (Artículo 8, 24.03.2012)
Videopolítica (Artículo 7, 22.03.2012)
Griñán: herencias y albaceas (Artículo 6, 20.03.2012)
Estrangular (Artículo 5, 18.03.2012)
Hoy, Idus de marzo (Artículo 4, 15.03.2012)
La silla vacía (Artículo 3, 13.03.2012)
Presidentes a la reelección (Artículo 2, 12.03.2012)
Gestionar la política (Artículo 1, 9.03.2012)

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