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Rajoy y las Leyes de Newton

Isaac Newton, físico, filósofo, teólogo, alquimista y matemático inglés, está considerado como el más grande científico de la historia. Fue el primero en demostrar que las leyes naturales que gobiernan el movimiento en la Tierra y los cuerpos celestes son las mismas. En su obra Principios matemáticos de la filosofía natural (1687), Newton estableció los tres «axiomas o leyes del movimiento». El primero es la Ley de la inercia, el segundo es la Ley de la dinámica, y el tercero la Ley de la acción y reacción. Las leyes de Newton expresan la relación entre movimientos y fuerzas. Es decir, la manzana de Newton no cae porque sí, o porque ya esté madura…. sino atraída por una fuerza, la de la gravedad. No es el tiempo el que hace caer la fruta (ni mucho menos la paciencia o el oportunismo del que espera), todo lo contrario. Es la fuerza la que provoca su movimiento.

Las leyes de la química pueden ayudarnos mucho a comprender la naturaleza de la política. Pero las de la física, también. La situación de bloqueo en la que se encuentra la investidura se puede interperetar desde las Leyes de Newton. La inercia no resuelve los problemas, ni cambia el curso de una dirección. La dinámica de aceleración tiene que ver con la cantidad de fuerza que hay que aplicar a la masa que se quiere mover. Y si un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro (acción), ese ejerce exactamente la misma fuerza, pero en sentido contrario, sobre el primero (reacción).

Mariano Rajoy dijo que «intentará la investidura». Pero el candidato juega intencionada e interesadamente con las palabras. Ese no ha sido el encargo del Jefe del Estado. No le pide que lo intente. Le pide que lo haga. Es muy diferente. El artículo 99 punto 2 de la Constitución Española es muy claro, y no tiene interpretaciones, ni salidas, ni fugas: «El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara».

El candidato se enfrenta a un conflicto de intereses. Sabe que todo puede cambiar —y mucho— si en la búsqueda de un acuerdo de investidura (y de legislatura) pone su nombre como una variable decisiva. Rajoy pide a los demás sentido común y patriotismo. ¿Y qué se pide él a sí mismo? El conflicto de intereses es claro: su partido tiene más opciones de liderar un (buen) Gobierno (y evitar las terceras elecciones) si está dispuesto a un último servicio a España. Un sacrificio redentor. Conforme pasen los días esta evidencia será cada día más clara. Newton ilumina. La manzana no caerá, habrá que cogerla.

Rajoy afirmó, esquivo y calculador: «Haré lo posible para formar Gobierno pero no depende sólo de mí». Pues bien, ahí tiene la fórmula. Deberá, quizá, hacer cosas aparentemente imposibles y otras que sólo dependen de él, de él mismo… si quiere cumplir el encargo, asumir la responsabilidad y dar una salida política al bloqueo actual. La política es el arte de hacer posible, lo necesario, no al revés.

Publicado en: El País (29.07.2016)(blog ‘Micropolítica’)

Artículos de interés:
Retrato de un político (Soledad Gallego-Díaz. El País, 31.07.2016)

 

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